Peregrino en Lalibela (Etiopía)
Así es la fascinante 'Jerusalén de África', con iglesias imposibles excavadas bajo la tierra
En este santo lugar del norte de Etiopía las iglesias no se construyen: se excavan. Once templos monolíticos bajo tierra, túneles y trincheras componen la «Jerusalén de África» más misteriosa
En el norte de Etiopía, una pequeña localidad de la región de Amhara llamada Lalibela alberga uno de los lugares cristianos más fascinantes del planeta, que se ha convertido en un especial centro de peregrinación de fieles cristianos ortodoxos y forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad.
La singularidad de Lalibela consiste en que aquí las iglesias no se levantaron: se esculpieron hacia abajo
La singularidad de Lalibela consiste en que aquí las iglesias no se levantaron: se esculpieron hacia abajo. Donde en otros lugares se apilaban piedras, aquí se vació la montaña. El resultado es uno de los conjuntos religiosos más desconcertantes del planeta: once iglesias monolíticas excavadas en la roca volcánica, hundidas bajo el nivel del suelo y unidas por trincheras, pasadizos y túneles que parecen diseñados para desorientar… y para proteger el secreto.
Una Jerusalén simbólica
La iglesia de San Jorge en Lalibela
La tradición atribuye el proyecto al rey Lalibela, que quiso levantar una «Nueva Jerusalén» para los peregrinos de la cristiandad etíope. La Unesco resume el lugar con una frase que lo explica todo: una Jerusalén simbólica tallada en piedra, todavía hoy viva, devocional y peregrina, no un decorado arqueológico.
Vista en la superficie de la iglesia de San Jorge en Lalibela (Etiopía)
Lo verdaderamente asombroso es el método. En vez de construir muros, los artesanos cortaron un bloque de roca y fueron liberando columnas, puertas, ventanas y bóvedas, como si la arquitectura hubiera estado siempre ahí, esperando a ser revelada. En algunos tramos, el recorrido se convierte en un laberinto de sombra: corredores estrechos, escalones irregulares, humedad fría y esa sensación física de estar entrando en el interior de una idea.
La más icónica
Fiel etíope leyendo un libro sagrado en una iglesia excavada en la roca en Lalibela
La imagen más icónica es Bete Giyorgis (San Jorge): una iglesia con forma de cruz perfecta, encajada en el fondo de un foso, como una pieza de ajedrez colocada con precisión matemática. Su silueta vista desde arriba explica por qué Lalibela se ha convertido en símbolo del país: pocas veces la fe ha sido también una proeza de ingeniería al revés.
Mujer etíope rezando en Bete Giyorgis, una de las once iglesias monolíticas talladas en la roca en Lalibela
Dentro, el tiempo se vuelve espeso. La luz entra a ráfagas por pequeñas aberturas; el resto lo ponen las telas, los iconos, el incienso y los cantos. El ge’ez, lengua litúrgica ancestral, suena como una música que no necesita traducción. Y entonces entiendes que esto no es un museo: es un lugar en funcionamiento, con sacerdotes, fieles y rituales cotidianos. En fechas señaladas, como la Navidad ortodoxa etíope (Genna), que se celebró el 7 de enero, la ciudad se transforma en una marea blanca de peregrinos y se convierte en escenario de vigilias, procesiones y ceremonias.
Dos grupos de iglesias
Bete Abba Libanos, iglesia de Lalibela tallada en la roca
El complejo se organiza en dos grandes grupos de iglesias, separados por un canal que representa simbólicamente el río Jordán: un mapa espiritual excavado en roca. Lalibela está, además, a una altitud de unos 2.500 metros, lo que añade otra capa al viaje: luz limpia, noches frescas y la necesidad de tomárselo con calma el primer día. Durante la visita hay que respetar el lugar como sagrado, llevar ropa discreta, tener paciencia y preguntar antes de fotografiar.
Consejos prácticos
Peregrinos en Lalibela
Antes de planificar un viaje a Etiopía conviene leer las recomendaciones oficiales de viaje en la web del Ministerio español de Asuntos Exteriores, porque la situación de seguridad en Etiopía puede variar por regiones. Para entrar en el país, la vía más sencilla suele ser el visado electrónico en la web oficial, con pasaporte con al menos seis meses de validez.
En salud, además de un seguro con buena cobertura, tenga en cuenta que el certificado de fiebre amarilla puede exigirse si se llega desde un país de riesgo o si se ha hecho tránsito largo (por ejemplo, más de 12 horas) en un aeropuerto de zona de riesgo. Consuma siempre agua embotellada y extreme la precaución con los alimentos crudos.
Por último, la mejor forma de desplazarse por este vasto territorio es mediante los vuelos internos de Ethiopian Airlines, ya que las carreteras pueden ser lentas y los trayectos excesivamente largos para una escapada convencional.