Puente Romano sobre el Guadalquivir y Mezquita-Catedral de Córdoba

Puente Romano sobre el Guadalquivir y Mezquita-Catedral de CórdobaGetty Images

48 horas en Córdoba: escapada perfecta al mayor casco histórico de Europa declarado Patrimonio de la Humanidad

La ciudad andaluza es uno de los destinos más que apetecible en invierno, con clima templado y menos afluencia de visitantes

Con temperaturas agradables que suelen rozar los 18 grados, la conocida como ciudad de los califas se disfruta mejor en invierno, cuando se vuelve más transitable y auténtica. Esta guía de dos días huye de las aglomeraciones para centrarse en su esencia y poder descubrir con tranquilidad una de nuestras grandes joyas turísticas: el mayor casco histórico de Europa declarado Patrimonio de la Humanidad.

Día 1: de la Catedral al Alcázar

Sala Hipóstila de la Mezquita-Catedral de Córdoba, su famoso "bosque de columnas"

Sala Hipóstila de la Mezquita-Catedral de Córdoba, su famoso «bosque de columnas»Getty Images

La mañana debe empezar, sin discusión, en la Mezquita-Catedral. Es el edificio más importante del occidente islámico y una de las catedrales más singulares del mundo. Lo ideal es entrar a primera hora para disfrutar en silencio de su Sala Hipóstila, con el bosque de columnas y los arcos bicolores superpuestos, de herradura y de medio punto. Al salir, el recorrido natural atraviesa la Judería. Es un laberinto de calles estrechas y fachadas encaladas donde hay que buscar la Calleja de las Flores (con la vista icónica de la torre de la catedral) y la Sinagoga, una de las tres mejor conservadas de España.

Alcázar de los Reyes Cristianos

Alcázar de los Reyes CristianosGetty Images/Pablo Rognone

Tras un buen almuerzo, la tarde invita a caminar por el Alcázar de los Reyes Cristianos. Aunque sus jardines son famosos en primavera, en invierno mantienen una estructura geométrica y una paz que invita al paseo. El día debe terminar cruzando el Puente Romano. Al atardecer, la piedra caliza de la Puerta del Puente y la Torre de la Calahorra se tiñe de dorado. Es el mejor momento para fotografiar la silueta de la ciudad sobre el Guadalquivir antes de buscar refugio en alguna de las tabernas históricas del centro.

Día 2: de los patios a la 'Ciudad Brillante'

Patio del Palacio de Viana

Patio del Palacio de VianaGetty Images

Córdoba es famosa por sus patios (su fiesta es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad) y, aunque el festival es en mayo, muchos se pueden visitar todo el año. El Palacio de Viana es la parada obligatoria: cuenta con doce patios y un jardín que resumen cinco siglos de arquitectura y botánica cordobesa. Es una lección de cómo la nobleza local entendía la vida intramuros.

Después, un paseo por el barrio de Santa Marina permite ver la Córdoba menos turística, con sus iglesias fernandinas (construidas tras la reconquista) que mezclan el románico con el gótico y el mudéjar.

Palacio de Medina Azahara, a las afueras de Córdoba

Palacio de Medina Azahara, a las afueras de CórdobaGetty Images/Emily M Wilson

La tarde del segundo día requiere un pequeño desplazamiento (unos 8 kilómetros) para visitar Medina Azahara, la «Ciudad Brillante» que Abderramán III mandó construir a los pies de Sierra Morena. Las ruinas de este complejo palatino permiten entender la magnitud de lo que fue Córdoba en el siglo X, cuando era la ciudad más avanzada de Europa. De vuelta a la ciudad, el plan perfecto para combatir el fresco nocturno es una sesión en un hammam (baños árabes) o disfrutar de un té moruno en alguna de las teterías cercanas a la Mezquita antes de la cena de despedida.

Dónde comer

Taberna San Miguel Casa "El Pisto"

Taberna San Miguel Casa «El Pisto»andalucia.org

La Taberna San Miguel Casa “El Pisto", en la Plaza de San Miguel, es historia viva de la ciudad. Es una taberna típica de 1880 con paredes llenas de cuadros de toreros y artistas. Hay que pedir el Rabo de Toro y, por supuesto, su famoso Pisto (precio medio: 25-30 euros). Bodegas Campos, en la calle Lineros, es el templo de la gastronomía cordobesa. Un laberinto de salas y patios donde se respira solera. El salmorejo cordobés y el flamenquín de lomo y jamón ibérico son obligados (precio medio: 35-45 euros). Y la terraza en la azotea de Casa Pepe de la Judería, en la calle Romero, en plena zona monumental, es perfecta para tomar algo viendo la Mezquita. Su especialidad, las berenjenas fritas con miel de caña (precio medio: 30-35 euros).

Qué comprar de recuerdo

Córdoba conserva dos artesanías emblemáticas: la platería (con su filigrana) y el trabajo tradicional del cuero, del cordobán al guadamecí. Para comprar piezas auténticas, mejor buscar talleres en la Judería o pasarse por el Zoco Municipal, donde trabajan artesanos locales.

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