Casería de la Mar, nuevo hotel boutique del Grupo Mentidero en Cantabria

Casería de la Mar, nuevo hotel boutique del Grupo Mentidero en CantabriaGrupo Mentidero

Una vaquería centenaria se convierte en el secreto mejor guardado y más selecto de Comillas

El Grupo Mentidero estrena Casería de la Mar, un boutique hotel de solo ocho habitaciones hecho al detalle para escaparse al norte fuera de temporada

Comillas, cuando merece la pena, es al término del verano”. Así lo escribió en cierta ocasión el incomparable Alfonso Ussía, que hizo de esta villa cántabra parte de su geografía vital y sentimental y de cuando en cuando diana de críticas cuando el calendario estival la desbordaba. La frase ayuda a situar el enfoque de Borja Anabitarte, fundador y CEO del Grupo Mentidero, que hace seis años compró una antigua vaquería de 1896 a las afueras de Comillas y la ha transformado en Casería de la Mar, un boutique hotel de ocho habitaciones que afronta su primer invierno.

Esta propiedad de 19 hectáreas de prados y frutales, sin vecinos a su alrededor, ofrece una sensación de espléndido aislamiento difícil de encontrar en la costa

Este nuevo capricho comillano se encuentra en el camino a Rioturbio, un poco a las afueras del municipio, en una propiedad de 19 hectáreas de prados y frutales, sin vecinos a su alrededor y con esa sensación de espléndido aislamiento difícil de encontrar en la costa. En los días claros, se agradece el espectáculo de los Picos de Europa, imponentes, más soberbios si cabe ahora que el invierno ha cubierto de nieve sus cumbres. En las vistas, hacia el lado opuesto, aparece el agua dulce de la ría de la Rabia, un estuario que se forma en la desembocadura de los ríos Turbio y Capitán y que marca el paisaje del entorno de Oyambre. La playa del mismo nombre queda a unos diez minutos en coche. Aunque el mar no se ve desde la finca, se intuye.

Sabor casero

El interiorismo tiene un inequívoco aire de casa familiar

El interiorismo tiene un inequívoco aire de casa familiarGrupo Mentidero

El proyecto se ha cocinado a fuego lento, explica a El Debate su artífice. Primero, un año y medio de permisos, por el tipo de paraje y por las condiciones del emplazamiento. Después, una rehabilitación pensada para conservar el encanto rústico de la edificación original, dotarla del confort actual y de una mirada contemporáneo abriendo espacios para que el paisaje cobre protagonismo en las estancias. «Arrancamos hace unos meses con un perfil bajo, para rodarla con familia y amigos, ni siquiera tenemos página web, estamos en ello», señala Anabitarte. Y aun así, el boca a oreja parece que funciona e incluso es capaz de cruzar océanos. «Para nuestra sorpresa, estos días tenemos unos viajeros de Estados Unidos que están recorriendo el norte de España y que aprecian este tipo de alojamiento, pequeño, hecho con detalle, con sabor casero y muy conectado a lugar».

Una de las ocho habitaciones del hotel boutique

Una de las ocho habitaciones del hotel boutiqueGrupo Mentidero

Podría decirse, en este sentido, que Casería de la Mar responde a la perfección a ese arquetipo. Cada tela parece elegida exprofeso, cada mueble auxiliar, cada pieza de anticuario. El interiorismo lleva la firma de Chesu Puente y en él se adivina la mano de Lara Alonso del Cid, cofundadora del Grupo Mentidero, quienes desde el principio quisieron imprimir al hotel de un inequívoco aire de casa familiar. Se aprecia también un punto británico en los materiales y en la manera de vestir las estancias: telas inglesas, cortinas, vajillas de Limoges, cubertería antigua de Christofle. Cada habitación es distinta, algunas abuhardilladas, con grandes ventanales.

Cerrado en agosto

La cocina tiene gran protagonismo

La cocina tiene gran protagonismoGrupo Mentidero

La cocina, además, no se esconde, tiene protagonismo, con chimenea en la propia estancia y moldes antiguos de cobre, y actúa en cierto modo como centro de gravedad, como ocurría antaño. Pero lo interesante de la propuesta es que está especialmente pensada para resultar agradable y acogedora fuera de temporada, con chimeneas, maderas y textiles que contribuyan a dar calidez. «El hotel está cerrado en agosto. Y no porque lo reservemos para uso de la familia. Sabemos que ante la escasez de alojamientos sería sin duda una opción más que rentable, pero no es el perfil que buscamos, el que viene a Comillas en agosto», señala al respecto. Su idea es hacer hincapié en el disfrute de la zona fuera de temporada, a un ritmo tranquilo: «Nos gusta la tranquilidad de la finca, el espacio, y esta sensación tan agradable de estar aquí». Ya lo escribía Ussía: Comillas es un estado de ánimo.

Gastronomía para invitados

Comedor del hotel

Comedor del hotelGrupo Mentidero

La propuesta gastronómica está pensada para huéspedes. No funciona como restaurante abierto a público externo, aunque sí permite, si el huésped lo desea, sentar a su mesa a algún invitado. La lógica aquí es la de una casa bien atendida, más flexible que un comedor con turnos: comidas y cenas con carta corta y cocina casera, con detalles muy del norte sin convertirlos en tópico. Anchoas, naturalmente. Y desayunos con bizcochos caseros hechos con limones de la propia finca. «La carta, pues depende de lo que haya en el mercado ese día, de cómo esté el tiempo… Un poco como en casa». Con la experiencia de ser el responsable del icónico madrileño Mentidero de la Villa, no cabe duda de que la calidad en este aspecto está más que asegurada.

Spa y excursiones

La Casería de la Mar iluminada

La Casería de la Mar iluminadaGrupo Mentidero

La intención por atraer al cliente de otoño e invierno se nota también en los servicios. Han añadido un pequeño spa con pileta de piedra natural y sauna, pensado para que el plan funcione cuando el Cantábrico se vuelve más áspero y la escapada necesita interior. Tienen a disposición de los huéspedes bicicletas eléctricas para poder explorar el Monte Corona, y un programa de actividades con colaboradores locales que incluye paseos a caballo o visitas guiadas a los monumentos de Comillas.

Salón con chimenea de la Casería de la Mar

Salón con chimenea de la Casería de la MarGrupo Mentidero

Aunque solo cuenta con ocho habitaciones, Casería de la Mar no se alquila entera, una opción cada vez más popular para familias extensas o grupos de amigos a la hora de viajar. «Queremos mantener el espíritu de hotel boutique, que sea un punto de encuentro para gente de aquí y de allá que quieren conocer nuestra tierra y tal vez hablen en el desayuno o a la vuelta de ver el Capricho de Gaudí», concluye Anabitarte.

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