La impresionante abadía medieval que inspiró ‘El nombre de la Rosa’
Sacra di San Michele: la impresionante abadía medieval del siglo X que inspiró ‘El nombre de la Rosa’
Situada en la cima del monte Pirchiriano, en el Valle de Susa (Piamonte, Italia), y consagrada al arcángel Miguel, inspiró la famosa novela de Umberto Eco, de quien se cumplen ahora diez años de su muerte
El 19 de febrero se cumplen diez años de la muerte de Umberto Eco, el autor de El nombre de la Rosa y de El péndulo de Foucault. La primera fue un éxito mundial que se llevó al cine con Sean Connery como Fray Guillermo de Baskerville, protagonista de una trama que investiga unos misteriosos asesinatos sucedidos en una abadía benedictina de los Alpes italianos famosa por su extraordinaria biblioteca.
Para situar su novela, el filósofo y escritor italiano se inspiró en esta monumental abadía del norte de Italia, la Sacra di San Michele
Para situar su novela, el filósofo y escritor italiano se inspiró en una abadía real del norte de Italia, un monumental edificio que parece haber sido diseñado para albergar secretos: la abadía benedictina de Sacra di San Michele, encaramada de forma casi inverosímil en la cima del monte Pirchiriano, en el valle de Susa (Piamonte). Aunque Umberto Eco nunca nombró explícitamente el lugar donde se desarrollaba su obra maestra El nombre de la Rosa, reconoció que la estampa de este complejo de arquitectura románica-gótica fue la chispa que encendió su imaginación para crear una de las abadías más famosas de la literatura.
Centro de peregrinación
Sacra di San Michele es un ejemplo de arquitectura medieval realmente espectacular
Situada a unos 40 kilómetros de Turín, la Sacra es un desafío a la gravedad. Construida entre los siglos X y XII, esta abadía benedictina se asienta sobre un risco a 962 metros sobre el nivel del mar, integrando la roca en su estructura. Fue un importante centro de peregrinación como primera etapa italiana de la Vía Francígena y, tras un periodo de abandono, está gestionada por los padres rosminianos desde 1837. La abadía alberga asimismo restos de miembros fallecidos de la Casa de Saboya y frescos del siglo XVI.
La abadía fue un importante centro de peregrinación como primera etapa italiana de la Vía Francígena
Para el viajero, la experiencia comienza mucho antes de cruzar su umbral: la silueta del monasterio, recortada contra el cielo y rodeada de nubes, transmite esa mezcla de vértigo espiritual y aislamiento que Eco describió con maestría en la aventura de Fray Guillermo de Baskerville y su ayudante, el novicio Adso de Melk (interpretado por Christian Slater en la película).
La Escalera de los Muertos
Interior de la abadía
El corazón de la visita es la Escalera de los Muertos, un ascenso sombrío rodeado de nichos que antiguamente albergaban los esqueletos de los monjes y que, en su última rampa, ha acogido muchas sepulturas de personajes, en su mayoría desconocidos para el visitante. Es un preludio lúgubre que desemboca en la Puerta o Portal del Zodíaco, una joya del románico cuyos relieves parecen susurrar los mismos enigmas que los monjes de la novela intentaban descifrar. El silencio que reina en el claustro y la verticalidad de sus muros transportan al visitante a una época donde el conocimiento era un bien custodiado bajo llave y el eco de los pasos sobre la piedra era el único sonido permitido.
Tumba de la Escalera de los Muertos
Curiosamente, aunque la Sacra es el alma visual del libro, el cine buscó otros escenarios. La película de 1986 se rodó en gran parte en la abadía alemana de Eberbach, pero la esencia del Edificio, esa biblioteca laberíntica y prohibida, sigue viviendo en las torres piamontesas de San Michele.
La línea mágica de San Michele
Detalle de la decoración interior de la abadía
Una de las historias más misteriosas y fascinantes de la Sacra de San Michele se refiere a la Vía Michaelica, una línea sacra que conecta siete lugares dedicados al arcángel Miguel: la isla de Skellig Michael en Irlanda, el Monte de San Miguel en el Reino Unido, el Monte Saint Michel en Francia, la Sacra di San Michele en el Piamonte, el Santuario de San Miguel Arcángel en Apulia, el Monasterio de San Miguel Arcángel de Panormitis en Grecia y el Monasterio de Stella Maris del Monte Carmelo en Israel.
La Vía Michaelica es una línea sacra que conecta siete lugares dedicados al arcángel Miguel, desde Irlanda hasta Israel
La leyenda cuenta que la línea de dos mil kilómetros fue trazada por el propio San Miguel con su espada mientras luchaba contra el diablo. Al parecer, se puede percibir su poder al pisar una baldosa en particular que es más clara que las demás, dentro de la iglesia, justo después de la entrada a la izquierda. Se dice que allí arriba las brújulas dejan de funcionar.
Llegar a pie
Una senderista hace un alto para contemplar la abadía
La forma más auténtica y emocionante de llegar a la Sacra de San Michele es caminando como los antiguos peregrinos. Hay dos rutas a pie que duran aproximadamente una hora y media. La primera conecta la Sacra con el pueblo de Chiusa di San Michele, la otra lleva al pueblo de Sant'Ambrogio. Aquí comienza también el Sendero de los Francos, que conecta la Sacra con el Alto Valle de Susa. Visitar esta abadía es un viaje al silencio, a la historia y, por supuesto, a la literatura que nos hizo sospechar que, en los sótanos y bibliotecas de cualquier monasterio, siempre hay un libro que nadie debería leer.