Abadía de Saint-Savin-sur-Gartempe
La espectacular 'Capilla Sixtina del románico' está en Francia y es única en el mundo
Con 420 metros cuadrados de frescos magníficamente conservados que datan de los siglos X y XI, la abadía de Saint-Savin en Poitou-Charentes (Nouvelle-Aquitaine) es una obra maestra del arte medieval europeo
En el pequeño municipio de Saint-Savin-sur-Gartempe, lejos de los grandes circuitos turísticos, se conserva una de las joyas más extraordinarias del arte medieval europeo. La abadía de Saint-Savin alberga el conjunto de frescos románicos más grande y mejor conservado del mundo, con más de 400 metros cuadrados de pinturas murales realizadas entre los siglos X y XI. Esta singularidad le ha valido el sobrenombre de la Capilla Sixtina del románico, una comparación que, en este caso, no resulta exagerada.
Nave central de la abadía, con su decoración pictórica
El elemento más destacado de la abadía es la decoración pictórica de la nave central, que se extiende a lo largo de más de 40 metros. Las escenas, pintadas directamente sobre la bóveda, narran episodios del Antiguo Testamento, desde la Creación hasta el Arca de Noé, con un estilo claro y narrativo pensado para un público mayoritariamente analfabeto. La viveza de los colores —ocres, verdes, azules y rojos— sorprende por su excelente estado de conservación, algo excepcional en edificios románicos.
Patrimonio Mundial
Muchas pinturas se mantienen casi intactas
A diferencia de otros conjuntos medievales fragmentarios o muy restaurados, en Saint-Savin las pinturas se mantienen prácticamente intactas, lo que permite comprender de forma directa cómo se concebía la relación entre arquitectura y pintura en el románico. La abadía fue incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983, siendo uno de los primeros monumentos franceses en recibir esta distinción.
La abadía es Patrimonio de la Humanidad
El edificio actual se construyó entre finales del siglo XI y comienzos del XII, aunque el monasterio tiene su origen en el siglo IX, vinculado a las reliquias de los santos Savino y Cipriano. Además de la nave, merecen atención la cripta, decorada también con frescos, y el campanario, que refuerza la verticalidad del conjunto.
Cómo llegar desde España
La forma más cómoda de llegar es volar a París y continuar en tren. Desde París, hay trenes hasta Poitiers (unas 1 hora y 30 minutos en TGV). Desde allí, Saint-Savin se encuentra a unos 45 kilómetros, accesibles en coche o taxi. Otra opción es viajar en coche desde el norte de España, especialmente desde el País Vasco, en un trayecto de unas 6–7 horas, ideal para una ruta cultural por el oeste de Francia.