La isla española sin carreteras y con playas increíbles
La isla española sin carreteras y con playas increíbles que es perfecta para visitar ahora, en primavera
Ubicada frente a la costa norte de Lanzarote, ofrece un paisaje intacto, sin asfalto. Es una isla pequeña, accesible y especialmente agradable ahora, antes de la llegada del verano
Se llama La Graciosa y es una de las singularidades del mapa turístico español. Integrada administrativamente en el municipio lanzaroteño de Teguise, es considerada la «octava isla» de las Canarias, separada de su isla madre, Lanzarote, por un brazo de mar de un kilómetro llamado El Río.
Este pequeño paraíso volcánico de apenas 29 kilómetros cuadrados forma parte del archipiélago Chinijo y no tiene un gramo de asfalto
Este pequeño paraíso volcánico de apenas 29 kilómetros cuadrados forma parte del archipiélago Chinijo y lo que la hace única es que no tiene un gramo de asfalto; sus calles y caminos son de arena, por lo que solo se puede recorrer a pie, en bicicleta o en los pocos taxis 4x4 autorizados.
Importante reserva marina
Playa de las Conchas en la isla La Graciosa
La Graciosa tiene poco más de 700 habitantes y su núcleo principal y capital es Caleta de Sebo, un pintoresco pueblo de casas blancas y calles de arena. Existe un segundo asentamiento, Pedro Barba, que es principalmente una zona residencial vacacional. Toda la isla forma parte del Parque Natural del Archipiélago Chinijo y su reserva marina es la más grande de la Unión Europea.
Casas y caminos de tierra en La Graciosa
El acceso a esta isla canaria se realiza exclusivamente en barco desde el lanzaroteño pueblo de Órzola, con trayectos de unos 25 minutos que conectan con Caleta del Sebo. Al ser una isla llana y sin coches, es ideal para alquilar una bicicleta en el puerto y explorar sus paisajes volcánicos y dunas. Luego, en Caleta de Sebo se puede disfrutar de pescado fresco local, papas arrugadas con mojo y otros platos típicos canarios.
Playas y vistas
Iglesia en Caleta de Sebo, principal núcleo de población en La Graciosa
Aquí no hay grandes hoteles ni infraestructuras turísticas intensivas. Uno de los principales atractivos de La Graciosa son sus playas. La playa de las Conchas, en el norte, es la más conocida por su amplitud y por las vistas hacia el islote de Montaña Clara. También destacan La Francesa o La Cocina, situada al pie de la Montaña Amarilla, un volcán con un color ocre y amarillo vibrante que le da al paisaje un aspecto casi de otro planeta. Son playas protegidas del viento y con aguas generalmente más calmadas. Como apenas hay servicios, conviene llevar lo necesario y planificar bien la visita con antelación.
Senderismo por el paisaje volcánico de La Graciosa
El paisaje de La Graciosa combina arena, roca volcánica y pequeñas elevaciones como la citada Montaña Amarilla, uno de los puntos más característicos de la isla. No hay grandes rutas señalizadas, pero sí caminos claros que permiten recorrer distintos sectores sin dificultad técnica.
El mejor momento, ahora
Playa de La Francesa en La Graciosa con la Montaña Amarilla al fondo
La primavera es uno de los mejores momentos para visitarla. Las temperaturas son suaves, hay menos viento que en invierno y la afluencia es más contenida que en verano. Esto permite moverse con mayor tranquilidad y acceder a las playas sin saturación. La oferta de alojamiento se concentra en casas y pequeños apartamentos en Caleta del Sebo. Los precios varían según la temporada, pero suelen situarse en niveles similares a los de Lanzarote. Es recomendable reservar con antelación, especialmente en fines de semana.