La bonita capital de Europa que casi nadie visita (ni conoce)
La bonita capital de Europa que casi nadie visita (ni conoce) y tiene castillo, viñedos y vistas a los Alpes
Está en un lugar de Europa precioso, entre Suiza y Austria, encajada en un valle del Rin y rodeada de montañas. Tiene castillo de cuento, viñedos y museos, y casi nadie sabe ni su nombre
Para conocer esta ciudad hay que viajar a uno de los países más pequeños y ricos del mundo, en pleno valle del Rin, rodeado de montañas imponentes. Para los que gusten del senderismo o la fotografía de paisajes, aquí tienen un paraíso de Europa. Hablamos del Principado de Liechtenstein y de su capital, Vaduz, una de las más pequeñas y singulares del continente.
El Principado de Liechtenstein es un microestado de apenas 25 km de longitud y 12 km de anchura máxima situado entre Suiza y Austria
En el escenario de las capitales europeas que compiten turísticamente, con sus grandes monumentos o su peso histórico, Vaduz juega otra partida: la de la rareza. Capital de uno de los países más pequeños del mundo, ofrece al viajero la posibilidad de conocer un Estado entero en una escapada breve y hacerlo, además, entre montañas alpinas, viñedos y una impecable sensación de orden centroeuropeo.
Con vistas a los Alpes
La ciudad de Vaduz y su castillo en el Principado de Liechtenstein
Vaduz es la capital del Principado de Liechtenstein, microestado de apenas 25 km de longitud y 12 km de anchura máxima situado entre Suiza y Austria. El país cuenta con algo menos de 40.000 habitantes, y la propia capital ronda los 6.000 residentes, lo que la convierte en una de las capitales nacionales menos pobladas de Europa. De hecho, carece de aeropuerto internacional.
Castillo de Vaduz, residencia de los príncipes de Liechtenstein
Lo primero que llama la atención es su emplazamiento. La ciudad se extiende en el valle del Rin, mientras sobre una colina boscosa se alza el castillo de Vaduz, visible desde casi cualquier punto. La fortaleza, documentada desde el siglo XII, es residencia oficial de la familia principesca desde 1938, por lo que no está abierta al público. Solo se puede acceder al recinto del castillo el 15 de agosto, día de la fiesta nacional, cuando el príncipe invita a los 36.900 habitantes del país a su morada para tomar una copa de vino o cerveza entre fuegos artificiales. El resto del año, aunque esté cerrado al público, merece la pena admirarlo y subir hasta él para obtener las mejores vistas del valle.
Solo se puede acceder al recinto del castillo el 15 de agosto, día de la fiesta nacional, cuando el príncipe invita a los 36.900 habitantes del país a su morada para tomar una copa
El centro de la ciudad de Vaduz es pequeño, cómodo y peatonal. En la avenida principal aparecen esculturas contemporáneas, tiendas cuidadas, cafeterías y edificios institucionales. Entre sus visitas destacan el Kunstmuseum Liechtenstein, dedicado al arte moderno y contemporáneo, y el Museo Nacional, para entender la historia de este singular país alpino.
La catedral
Catedral de San Florín en Vaduz
Aunque pequeña, Vaduz tiene su catedral, edificio que destaca en su centro. Está dedicada a San Florín y originalmente fue construida como iglesia parroquial entre 1869 y 1874. Fue elevada al rango de catedral en 1997 por el Papa Juan Pablo II. De estilo neogótico, destaca su torre esbelta de 45 metros que sobresale en el perfil de la ciudad y junto a ella se encuentra la Cripta de los Príncipes, lugar donde descansan los miembros de la familia principesca de Liechtenstein. La entrada es gratuita.
Viñedos a mano
Viñedo con el castillo de Vaduz al fondo
Pocas capitales europeas pueden presumir también de viñedos en pleno núcleo urbano. En las laderas que ascienden hacia el castillo se encuentra la Hofkellerei des Fürsten von Liechtenstein, la bodega principesca. Allí se producen vinos blancos y tintos de producción limitada, y se organizan catas entre cepas alineadas bajo los Alpes.
Liechtenstein usa el franco suizo (CHF) y los precios de los restaurantes y hoteles están a la par (o por encima) de Suiza
Otro de los atractivos de Vaduz es que no exige prisas ni guardar largas colas. Se puede recorrer con calma en una mañana y dedicar la tarde a subir miradores, caminar junto al Rin o acercarse a otros pueblos del país como Balzers o Triesenberg, ya en ambiente de montaña. En la otra cara de la moneda, es un destino extremadamente caro. Liechtenstein usa el franco suizo (CHF) y los precios de los restaurantes y hoteles están a la par (o por encima) de Suiza. La vida nocturna aquí es casi inexistente. A partir de las 18:00-19:00 horas, la ciudad se apaga y queda muy silenciosa.
Mejor época y cómo llegar
Calle principal de Vaduz en un día soleado de verano
La mejor época para viajar suele ser entre mayo y octubre, cuando los senderos alpinos están accesibles y las terrazas funcionan a pleno rendimiento. En verano se pueden hacer rutas de alta montaña y pedalear junto al Rin. Las flores silvestres añaden un toque de color a la primavera, mientras que los días dorados de otoño son ideales para catar vinos. En invierno, los esquiadores alpinos o de fondo disfrutan en las pistas de la estación de Malbun.
Liechtenstein no tiene aeropuerto propio. Lo más práctico desde España es volar a Zúrich, con conexiones desde Madrid, Barcelona o Málaga. Desde allí, Vaduz se alcanza en unas 1 hora y 20 minutos en coche o mediante tren hasta Sargans o Buchs y enlace posterior en autobús. También puede combinarse con una ruta por Suiza oriental o el Tirol austríaco.