Badajoz, el río Guadiana y las murallas de su Alcazaba
Extremadura
Los tesoros de la ciudad con el recinto amurallado más extenso de España
Es una de las grandes desconocidas de nuestro país, en la Raya con Portugal, pero sorprende al viajero con el placer de descubrir lo inesperado y conectar con una ciudad en permanente sensación de hallazgo. Bienvenidos a Badajoz
Una enorme carga histórica pesa con orgullo sobre Badajoz. Fue ciudad fronteriza, plaza militar decisiva durante siglos, escenario de asedios, cruce de culturas y puerta natural hacia Portugal. Aunque es conocida por tener el recinto amurallado más extenso de España y por ser una de las ciudades defensivas más grandes de Europa, sería injusto pasar por alto otras cualidades de gran valor histórico que no siempre se mencionan.
Sus 6.541 metros de murallas, fosos, baluartes y puertas monumentales son el legado visible de una ciudad que durante siglos vivió pendiente de la frontera, de guerras y disputas
Efectivamente, sus 6.541 metros de murallas, fosos, baluartes y puertas monumentales son el legado visible de una ciudad que durante siglos vivió pendiente de la frontera, de guerras y disputas. Desde la Edad Media hasta bien entrada la Edad Moderna, Badajoz fue una plaza estratégica de primer orden, una de las llaves de la Península Ibérica. Quien controlaba la ciudad dominaba uno de los principales pasos entre Castilla y Portugal. Sin embargo, conserva tesoros históricos que suelen quedar eclipsados por la fama de sus murallas.
La alcazaba islámica más grande de Europa
Alcazaba y Torre de Espantaperros
Sobre el cerro de la Muela, la colina que vio nacer la ciudad, se alza la Alcazaba, una fortaleza de casi ocho hectáreas. Fue allí donde, en el siglo IX, el rebelde muladí Ibn Marwan fundó la antigua Baṭalyaws, aprovechando su privilegiada posición sobre el río Guadiana como enclave estratégico. La ciudad se convirtió en la capital de una de las taifas más extensas y poderosas de al-Ándalus, un reino que llegó a abarcar gran parte del actual territorio extremeño y amplias zonas de Portugal.
Jardines de La Galera
Entre sus construcciones sobresale la Torre de Espantaperros, convertida en uno de los símbolos de la ciudad. Desde sus miradores se contemplan el Guadiana, los tejados del casco histórico y las fortificaciones que durante generaciones protegieron una de las plazas militares más codiciadas de la Península. A sus pies, los Jardines de La Galera ofrecen uno de los rincones más agradables para pasear y disfrutar de las vistas sobre la ciudad. Merece la pena completar la visita con el Museo Arqueológico Provincial, uno de los más importantes de Extremadura, con piezas que recorren el pasado de Badajoz desde la Prehistoria hasta al-Ándalus, una sucesión de pueblos y culturas que dieron forma a la ciudad.
Uno de los mayores recintos abaluartados de Europa
Muralla abaluartada de la capital pacense
Badajoz conserva un extraordinario sistema defensivo formado por baluartes, fosos, revellines y fortificaciones levantadas para adaptarse a la evolución de la artillería. Fue escenario de algunos de los episodios más dramáticos de la historia de la ciudad. El más conocido tuvo lugar en 1812, durante la Guerra de la Independencia, cuando las tropas aliadas dirigidas por Wellington lograron tomar Badajoz tras un sangriento asedio que costó miles de vidas y conmocionó a la Europa de la época.
La singular Plaza Alta
Plaza Alta vista desde la Alcazaba
Levantada sobre el antiguo zoco musulmán y reformada varias veces desde el siglo XV, fue el corazón comercial y social de la ciudad, escenario de mercados, festejos y reuniones públicas. Sus fachadas pintadas en granate y blanco con motivos geométricos y arcos de ladrillo sorprenden por la mezcla de influencias mudéjares, renacentistas y barrocas. Tras décadas de deterioro, una profunda restauración devolvió el esplendor a uno de los conjuntos urbanos más sorprendentes y fotogénicos de Extremadura. Hoy, el día a día sigue marcando el ritmo de la plaza y resulta fácil imaginar el bullicio de mercaderes, viajeros y vecinos que durante siglos dieron vida al corazón de Badajoz.
El casco antiguo
Calle de Badajoz
Junto a la Plaza Alta se extiende el casco antiguo de Badajoz, un laberinto de calles estrechas, plazas tranquilas y edificios que han visto pasar más de mil años de historia. Uno de los mayores conjuntos históricos de Extremadura, invita a recorrerlo sin prisas, descubriendo los rincones inesperados de una ciudad que creció mirando a la frontera. La austera catedral de San Juan Bautista, con su aspecto casi defensivo, recuerda que Badajoz fue durante siglos una plaza militar de primer orden.
Catedral de San Juan Bautista
El recorrido permite descubrir, además de iglesias y palacios históricos, elegantes casas modernistas y edificios del siglo XIX que enriquecen el paisaje urbano de la ciudad. El Museo de Bellas Artes conserva una de las colecciones artísticas más destacadas de Extremadura. Lejos de las aglomeraciones de otros destinos patrimoniales, este paseo permite descubrir una ciudad auténtica que mantiene buena parte de su carácter tradicional.
El Puente de Palmas y el Guadiana
Puerta de Palmas, icono de Badajoz
El río Guadiana forma parte inseparable de la historia de la capital extremeña. Sobre sus aguas se alza el Puente de Palmas, construido en el siglo XVI y convertido en una de las estampas más reconocibles de la ciudad. Con sus magníficos arcos de piedra, fue durante generaciones la principal vía de entrada para comerciantes, viajeros y ejércitos. Al cruzarlo aparece la Puerta de Palmas, una elegante construcción renacentista flanqueada por dos torres cilíndricas que se ha convertido en uno de los grandes símbolos de Badajoz.
Bonita vista de atardecer en Badajoz
Junto al río, los paseos y zonas verdes ofrecen algunas de las mejores vistas de la Alcazaba, las murallas y el perfil histórico de la ciudad, una panorámica que alcanza su mejor versión al atardecer. Muy cerca, el Parque de Castelar aporta uno de los espacios más agradables para caminar bajo la sombra de árboles centenarios.
Sabores de frontera
La cocina de Badajoz refleja mejor que ningún monumento su condición de tierra de encuentro. A los productos de la dehesa extremeña, como el jamón ibérico, los embutidos o los quesos artesanos, se suman recetas tradicionales que han pasado de generación en generación a ambos lados de la Raya, como las migas extremeñas o la caldereta. La cercanía de Portugal se percibe en sabores y costumbres gastronómicas, especialmente en su repostería.
Salón principal del restaurante Galaxia del torero «Pepehillo»
Sentarse a la mesa en Badajoz es descubrir una parte esencial de su identidad. Una gastronomía honesta, aparentemente sencilla y profundamente ligada a su territorio. Buena muestra de ello es el restaurante Galaxia, institución de la ciudad fundada en 1982 por el novillero José Martínez Castaño, Pepe Hillo, y continuada hoy por su hijo José María. Su apuesta por el producto y la cocina tradicional lo ha convertido en uno de los grandes referentes gastronómicos de Extremadura. Badajoz es sencillamente el placer de descubrir lo inesperado, una ciudad en permanente sensación de hallazgo.