Ciudadela de Sisteron sobre el río Durance, en la Provenza, parada imprescindible en la Ruta Napoleón
La Ruta de Napoleón: de la Costa Azul a los Alpes siguiendo al emperador y sus granaderos
De Golfe-Juan, en la Costa Azul, a Grenoble, al pie de los Alpes, la Ruta de Napoleón recorre la carretera que siguió el emperador tras escapar de la isla de Elba en 1815 para recuperar el poder en Francia
La historia comienza el 1 de marzo de 1815, cuando Napoleón Bonaparte pone pie en la playa de Golfe-Juan, en la Costa Azul, tras casi un año de exilio en la isla de Elba, de la que escapó el 26 de febrero. A su lado, 1.200 soldados fieles a él (la mitad de ellos granaderos) dispuestos a dirigirse a París para restaurar a su emperador en el trono. A partir de ahí comienza una formidable epopeya de siete días y 324 km de la que surge una de las rutas más bellas de Francia, salpicada de pueblos provenzales enclavados entre el mar y la montaña, y marcada hoy por el símbolo del águila imperial.
Esta es una de las rutas más bellas de Francia, salpicada de pueblos provenzales enclavados entre el mar y la montaña
La Ruta Napoleón, bautizada oficialmente así en 1932 (anteriormente era conocida como la Ruta de los Alpes de Invierno), sigue escrupulosamente parte de este itinerario a través de la Costa Azul, la Provenza y los Alpes por la antigua carretera nacional 85. Para evitar encontrarse con las tropas fieles a Luis XVIII que vigilaban la Provenza, el emperador eligió esta ruta del interior. En menos de una semana llegó a Grenoble; el 20 de marzo entraba en las Tullerías de París.
La ciudad del perfume
La bonita localidad de Grasse, capital francesa del perfume
Hoy la carretera, señalizada con el águila imperial, permite seguir esa marcha sin necesidad de convertir el viaje en una carrera. El punto de partida es Golfe-Juan, entre Cannes y Antibes, donde se rinde un homenaje a Napoleón todos los años a principios de marzo con una representación del desembarco. Aquí conviene detenerse en el puerto y seguir hacia Grasse, la capital francesa del perfume, donde Bonaparte pasó su primera noche en tierra firme.
Águila dorada marcando la Ruta Napoleón
La ruta asciende después hacia Castellane, una localidad bajo la gran roca que domina el Verdon. Es una de las mejores bases para desviarse hacia las gargantas del Verdon o recorrer la espectacular carretera de las Crestas. Napoleón almorzó aquí el 3 de marzo de 1815 antes de continuar por el collado de Lèques y las gargantas de Taulanne hacia Barrême.
La Roca de Castellane con su iglesia
Lugares de leyenda
El siguiente tramo atraviesa Digne-les-Bains y conduce a Sisteron, cuya ciudadela sobre el río Durance es una parada imprescindible. Desde allí se alcanza Gap, rodeada de montañas, y el puerto de Bayard, a 1.246 metros de altitud. El paisaje ya anuncia los Alpes: praderas, laderas boscosas y carreteras más exigentes que las del primer tramo provenzal. A medida que pasaban los kilómetros, Napoleón se tranquilizaba al ver que su popularidad estaba intacta.
Estatua de Napoleón en el Prado del Reencuentro de Laffrey
La última parte pasa por Corps y La Mure hasta llegar a Laffrey. En su Prado del Reencuentro (Prairie de la Rencontre) tuvo lugar el episodio decisivo de la marcha: Napoleón convocó al ejército real que había venido a capturarle y convenció a las tropas para que se unieran a sus filas. Fue un momento legendario que a la postre le llevó hasta París. Desde allí, Grenoble estaba cerca. Esta ciudad, con sus museos, sus terrazas junto al Isère y las montañas como telón de fondo, es un buen final para la ruta.
Mapa de la Ruta Napoleón
Aunque la ruta se puede completar en un día largo, merece la pena dedicarle tres o cuatro jornadas para disfrutar de esta parte de Francia con la excusa de seguir los pasos de Bonaparte. Así habrá tiempo para combinar historia, paradas culturales y los paisajes del Verdon y los Alpes del Sur. Si se hace en invierno, hay que consultar la meteorología y el estado de los puertos de montaña.
También llamada Ruta Imperial o Ruta Nacional 85, este itinerario no cuenta una victoria militar, sino una marcha política extraordinaria
También llamada Ruta Imperial o Ruta Nacional 85, este itinerario no cuenta una victoria militar, sino una marcha política extraordinaria. Napoleón llegó de nuevo al poder, aunque solo durante el periodo de los Cien Días. De este periplo diría Bonaparte que «antes de llegar a Grenoble me creyeron un soldado de fortuna. Cuando llegué allí me convertí en príncipe».