Plaza Mayor de Graus (Huesca), la capital medieval de la Ribagorza (Huesca)
Graus (Huesca)
El pueblo medieval de España famoso por su longaniza de récord Guinness y su colorida Plaza Mayor
Graus volvió a llamar la atención este verano al elaborar una longaniza de 915,86 metros, pero la capital de la Ribagorza (Huesca) ofrece bastante más: una Plaza Mayor con fachadas pintadas, calles medievales y una basílica elevada sobre la roca
El nombre de la localidad oscense de Graus volvió a circular este verano por una razón difícil de ignorar: su Fiesta de la Longaniza elaboró el 25 de julio una pieza de 915,86 metros. La cifra superó ampliamente los 505 metros con los que esta misma localidad entró en el Libro Guinness de los Récords en 1996, cuando también preparó una longaniza de 339 kilos.
La longaniza de récord Guinness de Graus
La fiesta, celebrada cada último sábado de julio, reúne a miles de personas en torno a una parrilla de 25 metros cuadrados. La pieza se embute en directo, se asa con ayuda de una grúa y después se reparte entre el público. Es una buena fecha para visitar Graus, aunque el pueblo justifica por sí solo una escapada de medio día durante cualquier época del año.
El origen de Aragón
Puerta medieval en Graus
Y es que Graus es una villa de profunda raigambre medieval y nada menos que capital de la comarca de la Ribagorza, en la provincia de Huesca (Aragón). Todo su casco antiguo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975 debido a su excelente estado de conservación. Aunque la zona estuvo habitada desde la prehistoria y fue una plaza musulmana muy importante, su fisonomía y fama actual provienen de la Edad Media y del origen del Reino de Aragón. En el año 1064, el primer rey de Aragón, Ramiro I, murió asediando esta fortaleza, entonces en manos musulmanas. Finalmente fue conquistada por su hijo, el rey Sancho Ramírez, en 1083.
Una plaza singular
Otra perspectiva de la singular Plaza Mayor de Graus
La visita a esta villa aragonesa tan emblemática debe empezar en la Plaza Mayor, declarada Bien de Interés Cultural dentro del conjunto histórico de Graus. Los soportales sostienen una sucesión de casonas que mezclan piedra, ladrillo, madera y pintura. Destacan la Casa Heredia y la Casa del Barón, cuyas fachadas conservan decoraciones alegóricas, además de Casa Bardaxí y el Ayuntamiento, con su arquería mudéjar de aire renacentista aragonés.
Rincón pintoresco en la villa de Graus
Desde allí conviene adentrarse en el Barrichós, el barrio bajo, donde sobreviven calles estrechas, plazuelas y casas palacio. La calle Barrichós es la más antigua de Graus y mantiene el trazado medieval del núcleo original. También pueden verse tres de las antiguas puertas de la muralla: Chinchín, Linés y Barón. El paseo puede continuar hasta el Puente de Abajo, de origen medieval, sobre el río Ésera.
Basílica y mirador
Basílica de la Virgen de la Peña en Graus (Huesca)
La otra gran visita está sobre el pueblo. La basílica de la Virgen de la Peña ocupa un promontorio rocoso y permite entender la posición estratégica de Graus entre los valles del Ésera y el Isábena. El templo combina origen románico, elementos góticos y una construcción fundamentalmente renacentista. Dentro destacan las bóvedas de crucería estrellada, el claustro y el antiguo hospital, hoy sede de un Museo de Iconos. La basílica abre todos los días y la entrada es gratuita: de octubre a marzo, de 10.00 a 17.00 horas; de abril a septiembre, hasta las 20.00.
Mirador del Morral
Más arriba aún, subiendo a pie por un sendero que parte de la propia basílica, está el Mirador del Morral, presidido por una gran escultura del Sagrado Corazón de Jesús instalada a mediados del siglo XX y que ofrece una panorámica espectacular de 360 grados de todo el casco urbano medieval de Graus, el curso del río Ésera y el inicio del valle del Isábena.
Para completar la escapada, obviamente no hay que marcharse sin probar la longaniza de Graus, que se elabora sin pimentón, y de paso las chiretas o tortetas en alguno de los restaurantes del casco histórico. Quien disponga de más tiempo puede prolongar la ruta por la Ribagorza hacia Benasque, el embalse de Barasona o el templo budista de Panillo, a pocos kilómetros.