Ciudad fantasma de Kolmanskop cerca de Luderitz en el desierto de Namib

Ciudad fantasma de Kolmanskop cerca de Luderitz en el desierto de NamibGetty Images/iStockphoto

Kolmanskop Namibia

La ciudad fantasma de los diamantes en África que está siendo enterrada por el desierto

Kolmanskop nació de una fiebre de diamantes en 1908, cuando Namibia era colonia alemana, y quedó deshabitada en 1956. Hoy sus casas, hospital, casino y salón de baile sobreviven a duras penas entre las dunas

A diez kilómetros de Lüderitz, en la costa sur de Namibia, Kolmanskop parece una ciudad alemana trasladada sin demasiada lógica al desierto del Namib. Hay viviendas con porches, un hospital, una bolera, un casino y un salón de baile. La diferencia es que muchas habitaciones están hoy cubiertas de arena hasta media pared y que las dunas entran por los vanos de edificios abandonados hace setenta años.

Namibia era colonia alemana cuando un trabajador ferroviario encontró una piedra brillante al retirar arena de la vía

Todo comenzó en abril de 1908. Zacharias Lewala, un trabajador ferroviario contratado en la entonces África del Sudoeste Alemana, retiraba arena de la vía entre Lüderitz y Aus cuando encontró una piedra brillante. Se la entregó a su supervisor, August Stauch, que identificó un diamante y se aseguró derechos de prospección antes de anunciar el hallazgo. En pocos meses, la noticia provocó una fiebre minera en este rincón de África.

Territorio prohibido

Casa histórica de dos plantas en Kolmanskop, Namibia

Casa histórica de dos plantas en Kolmanskop, NamibiaGetty Images

La administración colonial alemana reaccionó declarando el Sperrgebiet, el territorio prohibido: una vasta franja costera reservada para controlar la explotación de diamantes. Kolmanskop prosperó dentro de ese enclave. El dinero levantó una pequeña ciudad con electricidad, agua llegada en tren, fábrica de hielo, panadería, carnicería, escuela, teatro y gimnasio. Sus casas reproducían la arquitectura centroeuropea que sus habitantes conocían, pese a estar rodeadas de una de las regiones más secas del planeta.

Rayos X para evitar el contrabando

Las dunas se hacen dueñas de las casas

Las dunas se hacen dueñas de las casasGetty Images/iStockphoto

La prosperidad, naturalmente, tuvo otra cara. La riqueza dependía de un sistema colonial desigual y de trabajadores africanos alojados en recintos separados, fuera de la ciudad europea. El hospital de Kolmanskop, dotado con uno de los primeros aparatos de rayos X de África austral, era una instalación excepcional para un asentamiento remoto; aquella tecnología servía también para vigilar el posible contrabando de diamantes.

El hospital de Kolmanskop contó con uno de los primeros aparatos de rayos X de África austral, quizá más orientado a detectar posible contrabando

La producción comenzó a decaer tras la Primera Guerra Mundial. El golpe definitivo llegó en 1928, con el descubrimiento de depósitos mucho mayores junto al río Orange, unos 270 kilómetros al sur. Familias, compañías y servicios se trasladaron poco a poco; las últimas abandonaron Kolmanskop en 1956. Desde entonces, el desierto ha ido recuperando el lugar.

Una visita a la fiebre minera

Visitante en el pueblo abandonado de Kolmanskop

Visitante en el pueblo abandonado de KolmanskopGetty Images

La visita permite entrar en algunas viviendas restauradas y en otras donde la arena ha transformado por completo las estancias. Se conservan papeles pintados, escaleras, marcos de puertas y colores que contrastan con el ocre de las dunas. No es solo un decorado para fotografías: es también un testimonio muy visible de la fiebre minera y del pasado colonial de Namibia.

Vista aérea del antiguo pueblo minero de Kolmanskop (Namibia)

Vista aérea del antiguo pueblo minero de Kolmanskop (Namibia)Getty Images/iStockphoto

Para entrar hace falta permiso, ya que Kolmanskop sigue dentro de la zona diamantífera restringida y del Parque Nacional Tsau //Khaeb, una vasta región protegida cuyos ecosistemas se beneficiaron de la prohibición de acceso al público debido a la minería de diamantes. Hoy el acceso normal se realiza de 8.00 a 13.00 horas e incluye visita guiada. Los aficionados a la fotografía pueden solicitar un pase de día, válido entre el amanecer y el atardecer; no se permite permanecer allí de noche. Conviene dormir en Lüderitz, llevar agua y protección solar, y respetar siempre los edificios y los recorridos señalizados.

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