Los padres son cruciales en la crianza de los hijos y su posterior desempeño a futuro
Los padres, pilares esenciales
«La ausencia paterna puede dejar huellas emocionales tan profundas como un trauma infantil»
Esta realidad, respaldada recientemente por la psicóloga clínica Macu Cortázar, es el reflejo de cómo la carencia de esta figura proyecta heridas persistentes hasta la adultez
Muchos son los niños que, por desgracia y diversos factores, crecen sin padre, ya sea física, o sentimentalmente. A menudo, las heridas que subyacen de esta carencia no se manifiestan de inmediato, sino que lo hacen emergiendo con fuerza durante etapas posteriores, como la adolescencia o la vida adulta y madura, donde se busca rellenar vacíos emocionales no resueltos.
Múltiples expertos en salud mental hacen hincapié en los patrones en los que esta falta puede desembocar. En este sentido, la psicóloga Macu Gortázar señala en una reciente entrevista para COPE que la inexistencia de un referente paternal deja una huella honda, especialmente cuando esa ausencia es afectiva, no solo física. «Es decir, no basta con estar de cuerpo presente en casa: la desconexión patente, o el desinterés tienen consecuencias similares a disponer en absoluto de esta figura trascendental».
«Los hijos aprenden cómo se ama, se cuida y se respeta en función del modelo que observan en sus casas. Si la parte que respecta al varón no está, o no conecta emocionalmente, deja un profundo daño que puede acompañar toda la vida», añade la terapeuta.
En qué se refleja esta carencia
Según esta psicóloga gestáltica, la ausencia de esta pieza tan importante en la vida de los seres humanos puede plasmarse en síntomas como los siguientes:
Mayor riesgo de ansiedad, agresividad, hiperactividad o conductas disruptivas: se ha relacionado con mayores probabilidades de desarrollar trastornos de conducta derivados por la afección. Baja autoestima: el niño puede sentir que no fue «suficiente» para recibir atención, generando una falta de confianza en sí mismo, al no haber contado con esta figura de autoridad. Problemas de apego, por lo que el menor puede tener dificultades para confiar o establecer relaciones sanas.Búsqueda constante de validación: sobre todo, en la adolescencia y adultez, lo que se traduce en una búsqueda exterior de aprobación, así como una dependencia a nivel emocional y miedo a no encajar, siendo rechazado.
Más aún, un informe de 'The Family Watch' (observatorio -internacional de estudios sobre la familia), afirma que la ausencia paterna está directamente relacionada con mayor incidencia de trastornos de comportamiento, fracaso escolar y dificultades en la autorregulación y control de impulsos.
Asimismo, UNICEF comentó mediante un estudio en 2021 que, la presencia del padre reduce los niveles de estrés y mejora la seguridad emocional del niño.
Incidencia en las mujeres
Especialmente en las niñas, esa carencia puede influir en la forma en que se relacionan con los hombres en su vida adulta.
La psicoterapeuta finlandesa Leea Stenvall, por ejemplo, expone que, muchas mujeres con relaciones complejas con sus padres repiten esas conductas en sus respectivas parejas: «Cuando no se tiene una figura paterna segura, o es insuficiente, muchas veces se busca esa validación en relaciones de pareja, aunque sean dañinas».
¿Puede ejercerse este papel por otros?
«El rol de padre puede ser ejercido, en su ausencia, por otros integrantes de la familia como tíos, abuelos o hermanos mayores, pero nunca ser completamente descartado debido a la relevancia que tiene en la salud mental y en el desarrollo psíquico», remarca la Dra. Beatriz Corona Figueroa —académica de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG)— en el artículo: «La importancia de la figura paterna en la infancia», publicado en junio del año pasado en la plataforma digital Greentology.