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Verano y FamiliaAmaya Azcona

Las madres que no pueden romper el «techo de cristal»: «Ellas tienen un suelo pegajoso y una losa de hormigón»

La directora de la Fundación RedMadre denuncia las dificultades que afrontan las mujeres «en la base de la pirámide laboral», con barreras que condicionan su desarrollo profesional y familiar

Una madre, teletrabajando junto a su bebéGetty Images / iStock

Del «techo de cristal» llevamos años hablando para referirnos a las dificultades que muchas mujeres encuentran para alcanzar puestos de alta dirección. Son obstáculos, en parte, invisibles: de ahí la expresión «de cristal». No ves la barrera, pero te topas con ella.

Décadas atrás se hablaba de las mujeres en general, pero con el tiempo se hizo evidente que era un tipo de mujeres las que chocaban con más frecuencia contra ese techo: ¡las madres! Muchas mujeres comenzaron a acceder a puestos directivos, pero pagando un precio: renunciar a la maternidad. El cristal se abría para algunas, pero no para las madres. Las mujeres de mi generación, en demasiadas ocasiones, tuvimos que elegir entre ser madres o «atravesarlo».

Sin embargo, poco se habla –por no decir nada– de las dificultades que afrontan las mujeres en la base de la pirámide laboral, con barreras que condicionan su desarrollo profesional.

No un techo de cristal, sino un suelo pegajoso y una losa de hormigón.

El «suelo pegajoso» alude a los factores que las mantienen pegadas en los puestos más bajos: menos oportunidades de formación, alta temporalidad y jornadas parciales que dificultan el avance en la escala laboral.

La atención a personas dependientes, las tareas domésticas (que consumen varias horas cada día) y la gestión de trámites administrativos, todo ello sin apoyo, conforman lo que se ha denominado «losa de hormigón».

Cuando se suman el «suelo pegajoso» y la «losa de hormigón», las posibilidades de avance se vuelven casi nulas. Y si además la mujer es madre, la sociedad rara vez ofrece herramientas –o una conciliación real– capaces de mover esa losa; no existe «disolvente» lo bastante eficaz como para despegarla de ese suelo.

Las mujeres que hemos podido acceder a estudios superiores, que hemos tenido recursos para delegar parte del trabajo doméstico y, además, hemos sido madres, tenemos la obligación de apoyar a quienes permanecen atrapadas bajo estas barreras.

No basta con centrarse en debates elitistas sobre la presencia de mujeres en consejos de administración o con combatir micromachismos –por importantes que sean estos temas–: las mujeres que trabajamos por la igualdad debemos trabajar por la igualdad de quienes no pueden hacerlo por sí mismas.

Hay muchas formas de apoyar a estas mujeres: denunciar su situación, hacerla visible, reclamar medidas específicas (formación, contratación y conciliación real) y defender su derecho a la maternidad, incluso en condiciones adversas.

En definitiva, se trata de crear herramientas y «maquinaria» que ayuden a levantar la losa de hormigón y de elaborar el «disolvente» que permita a las mujeres despegarse del suelo pegajoso y empezar a ascender en la pirámide laboral.

Y hay que hacerlo, en acción, no de palabra. Por eso, la Fundación RedMadre hemos puesto en marcha un programa de formación online y empleo muy especial, dirigido a mujeres en una etapa en la que no siempre se ha considerado posible estudiar y trabajar: el embarazo y la primera crianza. Y sin embargo, son muchas las mujeres que, cuando esperan un hijo, encuentran la motivación para iniciar una formación que les permita alcanzar la autonomía financiera necesaria para garantizar la crianza. Este programa es un ejemplo de herramienta eficaz. Es cuestión de voluntad.