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Un manifestante en Sol sostiene un llavero, símbolo de las protestas en torno a la viviendaAlex Zea / Europa Press

Las familias numerosas denuncian que la escasez de viviendas amplias agrava el acceso a un hogar adecuado

La Asociación de Familias Numerosas de Madrid advierte de que el encarecimiento y la falta de pisos grandes dificultan especialmente el acceso de los grandes hogares a una vivienda familiar.

Más allá de su instrumentalización política, las protestas de estos días en torno al problema de la vivienda ha señalado el que es, con toda probabilidad, uno de los principales problemas de las familias españolas.

Y si encontrar casa en las principales ciudades españolas es difícil para casi cualquier persona, el problema cobra una dimensión mucho mayor cuando hacen falta tres, cuatro o más dormitorios, por el número de miembros que componen el hogar. Porque en España no sólo hay escasez de vivienda: es que la que hay no suele sobrepasar los dos o tres dormitorios.

Por eso, la Asociación de Familias Numerosas de Madrid (AFNM) ha advertido de que la crisis de vivienda no puede medirse sólo por el precio del metro cuadrado, sino que para los grandes hogares importan también la superficie, la distribución, la localización y el coste financiero total.

La entidad ha elaborado el informe La vivienda, un bien de primera necesidad, en el que sostiene que «aumentar el número de viviendas no garantiza por sí solo una solución si una parte suficiente de la oferta no resulta adecuada para familias con varios hijos». De ahí que la entidad reclame que las políticas públicas midan expresamente cuántas viviendas de tres, cuatro o más dormitorios llegan al mercado.

El «coste por tamaño»

Para dimensionar la magnitud del problema, la AFNM utiliza un ejemplo con el precio medio notarial de la Comunidad de Madrid en 2025: 3.463 euros por metro cuadrado. A ese precio, una vivienda de 70 metros cuadrados costaría unos 242.410 euros; una de 90, 311.670; una de 120, 415.560; y una de 140 metros cuadrados, 484.820 euros. El informe recalca que son cálculos ilustrativos, no precios de viviendas concretas (que suelen ser aún más altos).

La diferencia afecta también al ahorro inicial, los impuestos y la financiación. Como destaca el informe, una familia puede disponer de ingresos suficientes para afrontar una hipoteca mensual y, sin embargo, no reunir la entrada necesaria para comprar una vivienda de mayor tamaño que el promedio.

Algo a lo que se añade la localización: si los pisos amplios son ya de por sí escasos o inasequibles en las ciudades, o lo que es lo mismo, cerca del empleo, los colegios o la familia extensa, el hogar puede verse empujado a alejarse, aumentando desplazamientos y dificultando la conciliación precisamente en las casas donde es más necesaria.

Más hogares, cada vez más pequeños

La cuestión es que el problema se produce en un mercado ya tensionado. Según los datos recopilados por la AFNM, entre 2021 y 2025 se acumuló un desfase de unas 750.000 viviendas entre producción residencial y creación neta de hogares. Sólo en 2025 se crearon aproximadamente 225.000 hogares, mientras que se terminaron alrededor de 92.000 viviendas. Dicho de otro modo: hay un desfase de un 200% entre la demanda de vivienda y la oferta disponible.

La transformación demográfica puede añadir otra dificultad. El informe recoge que los hogares de una persona podrían crecer un 41,9% entre 2024 y 2039, mientras que los formados por cuatro o más miembros disminuirían un 6,2%.

Para la AFNM, esta evolución aboca a un invierno demográfico acelerado, y sería un incentivo para orientar la oferta hacia viviendas pensadas para uno o dos ocupantes, con el impacto que tendría esto en aquellas parejas que deseen formar una familia numerosa, y en las ya formadas.

La propia entidad, sin embargo, introduce una cautela importante: aunque no existe todavía una serie nacional comparable por superficie y número de dormitorios que permita afirmar que «cada vez se construyen menos viviendas grandes», se trata de una «hipótesis plausible» que debe medirse para toda España.

Viviendas también para familias grandes

La asociación propone aumentar la oferta donde existe demanda, reducir tiempos administrativos y garantizar que parte de la vivienda protegida y asequible tenga tres, cuatro o más dormitorios.

También reclama que se revisen los límites de superficie y los criterios de adjudicación cuando resulten incompatibles con las necesidades de una familia numerosa.

«La conclusión principal es clara: construir más vivienda es imprescindible, pero también debe construirse vivienda adecuada para formar, mantener y hacer crecer una familia», afirma la entidad.

Y concluye: «Una política puede cumplir su objetivo numérico y, sin embargo, seguir dejando fuera a las familias numerosas si las viviendas son demasiado pequeñas, están alejadas de los servicios o requieren un esfuerzo económico inasumible».