Gemelos, trillizos y otros tres gemelos: la sorprendente historia de embarazos múltiples de una misma familia
Amaya Azcona, directora general de la Fundación ReMadre, cuenta el extraordinario caso de una familia con «múltiples partos múltiples» y qué tipo de recursos públicos y sociales se necesitarían implantar para este tipo de situaciones.
Azcona cuenta el caso de una abuela que tuvo gemelos, la madre, trillizos y la nieta, tres embarazos gemelares
Camino del hospital, subiendo un puerto, cercana la media noche, aquella mujer embarazada de 7 meses se puso de parto. Aún quedaban diez kilómetros para llegar.
– ¡Para! ¡para! ¡Que estoy de parto!
El conductor, que era su marido y médico, paró el coche y la asistió en el asiento de atrás de un Gordini de los años 60.
–Ha nacido muerto, tenlo en los brazos que enseguida llegamos al hospital.
Unos minutos después la mujer comienza a gritar de nuevo: – ¡Para! ¡para! Que estoy de parto otra vez
–Mujer, eso es imposible –le decía el esposo mientras conducía con cuidado–. Será la placenta.
– ¡Que no! ¡que no! No es la placenta, estoy de parto; si lo sabré yo que he parido varias veces.
Entre una contracción y otra llegaron al hospital, donde rápidamente fue atendida por parto: el niño nació, pero solo sobrevivió unas horas. Era el año 1966.
En los años sesenta no siempre se conocía de antemano la llegada de hijos gemelos o mellizos, lo que suponía una sorpresa para las familias. En este caso, fue sorpresa y dolor: ambos hijos fallecieron sin que se pudiera hacer nada. Tampoco se acompañaba a la mujer que había perdido un hijo, o dos, en su duelo. Han tenido que pasar muchos años hasta que se han implantado en los hospitales españoles el acompañamiento por muerte perinatal.
25 años después, en 1991, la mujer recibió una llamada de una de sus hijas:
–Mamá ¡estoy esperando gemelos! Pero no están seguros de que el embarazo siga adelante, me han dicho que vaya a revisión en quince días. Tengo que hacer reposo y veremos cómo transcurre el embarazo.
Ella tenía un hijo y había sufrido dos abortos espontáneos.
– ¡Ay! ¡ay! Mamá, que no son gemelos, que son ¡trillizos!
–Pero ¿cómo?, ¿trillizos?
– Sí, mamá, no sé bien cómo ocurre, pero sí, son tres, lo ha asegurado el ginecólogo.
El parto llegó a las 36 semanas sin ningún problema más allá de la cesárea. La familia se reorganizó para la crianza de los niños, con muy poco apoyo y ninguna ayuda oficial. Tampoco había en los años 90 acompañamiento psicológico para asumir el embarazo de tanto riesgo y nadie asesoraba para lo que venía a continuación (no se sabía mucho porque apenas había gestaciones de trillizos).
A los seis meses de nacer los trillizos, la mujer se quedó embarazada otra vez, de una niña que se crio estupendamente junto con sus hermanos. Tres años después nació otra niña, 9 después nació la sexta, y aun tendría una séptima hija más.
29 años más tarde, en 2020, la hija nacida tras los trillizos llamó a su madre:
– ¡Estoy embarazada de gemelos!
–¿Estás segura? ¡No vayan a ser trillizos!
– Sí, mamá.
Lamentablemente los perdió durante el confinamiento: fue una odisea; su padre, con un salvoconducto especial, la recogió en su casa mientras el marido cuidaba de sus otros hijos; su madre, en un taxi especial para situaciones urgentes, se trasladó al hospital con las máximas medidas de seguridad. Tras este momento doloroso, la hija tuvo otros hijos, y unos años más tarde se volvió a quedar embarazada de gemelos que, por desgracia, también perdió. Tras todas sus pérdidas ha recibido acompañamiento psicológico y emocional que le han ayudado a elaborar el duelo.
Este mes de julio ha dado la noticia de que vuelve a estar embarazada de mellizos. La respuesta de su madre y de su abuela ha sido: «Pero ¿cómo? ¡Tres embarazos gemelares!».
60 años después han cambiado algunas cosas: hay mayores controles del embarazo múltiple, que se considera de riesgo, hay algunas ayudas a las madres por parto múltiple, y hay vehículos con 8 plazas (carísimos).
Cuando una mujer en particular, y una familia en general, se enfrentan a un embarazo múltiple y a la crianza posterior, se encuentran con menos ayudas de las que debería haber en un Estado social.
El apoyo del entorno es fundamental; en este caso ya se ha comenzado un movimiento de solidaridad para recopilar los enseres necesarios: lo más fácil. Ahora, la familia se tiene que reorganizar para incorporar en su sistema a dos miembros más: el quinto y sexto hijo.
Este no es un caso especial. Hay familias que han repetido nacimiento de gemelos, alternado trillizos y gemelos, y repetido embarazo de trillizos.
Pero ¿cómo? La ciencia nos explica que ciertos genes influyen en las hormonas y señales ováricas que regulan la cantidad de folículos que llegan a madurar y ovular.
La herencia genética podría llegar tanto del padre como de la madre. El hombre que portase los genes los transmitiría sin manifestarlos a su hija, que puede presentar ovulación múltiple.
Los embarazos múltiples no son casos extraordinarios, y aunque desde hace años las administraciones públicas contemplan ciertas ayudas económicas para los partos, éstas no son suficientes.
Las familias necesitan, sin duda, que se les ofrezca un plan de acompañamiento integral.
* Amaya Azcona, es Directora General de la Fundación RedMadre.