El actor se desmayó a causa del estrés provocado en el rodaje de su última película
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Santiago Segura, sobre el accidente que pudo costarle la vida: «Me desperté en un charco de sangre»
El actor ha relatado en redes sociales la caída que sufrió en su domicilio y tras la que necesitó doce puntos de sutura
Si de algo presume Santiago Segura en las redes sociales es de compartir siempre fotos y momentos divertidos tanto de su día a día como de sus rodajes. Sin embargo, no siempre es así tal y como ha demostrado en el último post de su cuenta de Instagram. «Me gusta compartir cosas simpáticas y divertidas con mis seguidores en las redes, por eso no sabía si contaros esto…», explica. «Pero realmente la vida no siempre es maravillosa y de color… Creo que está bien que sepáis que los famosetes (por mucho que muestren sus comilones, sus entrenos y sus estrenos) también tienen momentos chungos como todo hijo de vecino», comenzó explicando.
El cineasta se encontraba rodando la tercera entrega de Padre no hay más que uno, algo que, según confiesa, ha sido «especialmente complicado». «La sexta ola ha traído cambios de plan, parones, retrasos e incluso la baja de algún miembro del reparto por el maldito coronavirus», detalla. La presión, la ansiedad y la tensión terminaron pasándole factura el pasado viernes y se desmayó en el baño de su casa.
«Perdí el conocimiento en el cuarto de baño y me reventé la oreja contra el suelo (o contra algo, cuando caes redondo de un desmayo ni te enteras). Me desperté en un charco de sangre. Me tuvieron que dar doce puntos. Lo bueno es que, tras salir del hospital, pude llegar al rodaje y continuarlo esta semana», agregó. Por suerte para él, ya le han retirado los puntos y este fin de semana ya ha podido llevar a cabo sus actuaciones en Alicante con Florentino Fernández y José Mota.
Admite, además, si en vez de amortiguar el golpe con la oreja, hubiese caído sobre la nuca o la sien, «quizás no estaría aquí contándolo». Por eso lanza una moraleja: «Disfrutad de la vida, que cualquier día puede ser el último. Ah, y vigilad el estrés y la tensión, son armas mortíferas».