El Papa Francisco, con su sobrina nieta Carolina Bergoglio y el padre de esta
La familia del Papa Francisco rompe su silencio tras su muerte y comparte fotos inéditas
Su sobrina nieta Carolina Bergoglio viajó a Roma en 2014 para visitarle y ahora ha escrito un emotivo mensaje sobre él en Facebook
En 2014, Carolina Bergoglio, sobrina nieta del Papa Francisco, viajó a Roma para visitarle, junto a su padre, también llamado Jorge Mario, y otros familiares. Descubrieron de primera mano el cariño y respeto que se sentía hacia el Sumo Pontífice durante una cena en una trattoria. «Cuando mi hijo fue a pagar, el dueño vio nuestro apellido en la tarjeta de crédito y nos preguntó si éramos parientes del Papa. Mi hijo le dijo que sí. El dueño salió gritando, llamando a todos los comensales: ¡Limoncello para todos!», explicó Carolina Bergoglio.
Tras la muerte del 266º Papa de la Iglesia católica, el pasado 21 de abril, Carolina se ha pronunciado en Facebook, compartiendo un emotivo mensaje y varias imágenes inéditas. «Fue un líder espiritual que supo hablar al corazón del mundo con humildad, cercanía y una perspectiva profundamente humana», ha comenzado escribiendo. Subraya su compromiso con los más débiles. «Un Papa que bajó de su pedestal, que abrazó a los descartados, que habló de ecología, de migraciones, de inclusión y también de dolor», añade.
El Papa Francisco, con su sobrina nieta Carolina Bergoglio
Carolina Bergoglio es una destacada médica psiquiatra, especialista en adicciones y creadora del Instituto del Bienestar. Siempre optimista, trata de sacar enseñanzas sobre su muerte. «Su fallecimiento nos deja un mensaje claro: amar más, juzgar menos y no olvidar nunca que todos somos hermanos y hermanas», añadió Carolina Bergoglio.
«Cuando era cardenal, me enviaba sus homilías», declaró al medio argentino TN en marzo. «Fue una pena que no viniera a Argentina como Sumo Pontífice».
Su hermana
Al Papa Francisco solo le quedaba una hermana viva, María Elena Bergoglio, que vive en Buenos Aires, al cuidado de las monjas de una institución religiosa. Tiene 76 años y está gravemente enferma, por lo que le ha resultado imposible viajar hasta El Vaticano.
El Sumo Pontífice no regresó nunca a Argentina. La distancia física con su hermana María Elena siempre le pesó mucho. «Estar lejos de mi hermana es quizá uno de los sacrificios más grandes que he hecho», solía comentar.