El tenista Carlos Alcaraz, en París
La fiesta de Carlos Alcaraz en París para celebrar su victoria: champán y bengalas
Rodeado de su familia, amigos y equipo, el murciano brindó y selló la noche en el restaurante Siena, cerca del Jardín de Tullerías
Horas después de alzarse con su segundo título consecutivo en Roland Garros —tras una final de infarto frente a Jannik Sinner que rozó las cinco horas y media de juego—, Carlos Alcaraz cambió la raqueta por la copa de champán. Con apenas 22 años y ya cinco Grand Slams en su palmarés, el tenista murciano celebró su victoria en uno de los restaurantes más codiciados del momento en la capital francesa: Siena.
Situado entre el Jardín de las Tullerías y la Ópera Garnier, este exclusivo local ha logrado en tiempo récord convertirse en punto de encuentro imprescindible para estrellas internacionales, figuras de la cultura y deportistas de élite. Inspirado en la Toscana más refinada, ofrece una experiencia sensorial completa: dos plantas decoradas con gusto, tonos cálidos, madera, un jardín de invierno, un piano bar escondido y una atmósfera que evoluciona de lo íntimo a lo festivo a medida que avanza la noche.
La llegada de Alcaraz al restaurante fue todo un espectáculo. Con una réplica del Trofeo de los Mosqueteros en mano, fue recibido entre vítores, flashes y bengalas. Dentro, servilletas blancas al aire, copas de champán en alto y aplausos espontáneos convirtieron el comedor en una auténtica celebración napolitana con espíritu parisino. Lo acompañaban su familia, su equipo y algunos amigos cercanos.
Aunque no se ha revelado qué platos eligió el campeón, la carta es ya una referencia por sí misma: desde un delicado tartar de atún con aguacate, soja y avellana; pasando por un carpaccio de ternera madurada con parmesano, rúcula y flores comestibles; hasta espaguetis terminados dentro de una rueda de parmesano, que se han convertido en todo un reclamo visual y gastronómico. Tampoco falta la trufa, protagonista en una de sus pizzas más fotografiadas. Todo ello acompañado de vinos italianos y champán como el Laurent-Perrier Blanc de Blancs, frecuente en las mesas más celebradas.
Carlos Alcaraz, con su familia
La atmósfera del restaurante, con música en directo o DJ en su bar oculto, se transforma en una verdadera fiesta a medida que avanza la noche. Como curiosidad, quienes acuden a celebrar allí pueden firmar un plato, que luego se cuelga en las paredes del local como testimonio de su paso por el lugar. El de Carlos Alcaraz —en lo que ya parece una tradición— ocupa su lugar por segundo año consecutivo.
Siena abre todos los días de 11:30 a 2:00 h, con cocina activa hasta las 23:30 y su bar clandestino funcionando desde las 18:00. Bajo la dirección de Mehdi Abdelhedi, este espacio se ha consolidado como uno de los imprescindibles de la vida nocturna parisina. En su cuenta de Instagram abundan los rostros conocidos: desde Julia Roberts hasta Ronaldo, pasando por Kendall Jenner, Selena Gomez, o Travis Scott.
Como broche curioso a la noche, Carlos fue visto saliendo del restaurante sobre las 2:30 de la madrugada. Todo iba sobre ruedas… hasta que descubrió que su conductor no estaba por ninguna parte. Rodeado de fans que pedían selfies y le aplaudían como si aún estuviera en la pista, el campeón no se complicó: móvil en mano, pidió un Uber y se fue como uno más. Ahora, toca desconectar unos días antes de poner rumbo a Queen's, el torneo que sirve de antesala a Wimbledon.