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La diputada de ERC Pilar Vallugera, en el Congreso de los DiputadosAlejandro Martínez Vélez / Europa Press

Gente

La vida personal de Pilar Vallugera, la diputada 'despatarrada' de ERC que fue denunciada por maltrato laboral

Da una imagen lamentable en el Congreso y despierta la indignación pública

Patas arriba está el Gobierno… y patas arriba, literalmente, estaba Pilar Vallugera, diputada de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), este jueves en el Congreso de los Diputados. Captada en una imagen que ha dado la vuelta a España, aparece reclinada, con una pierna cruzando el escaño vacío de José Luis Ábalos —ausente entre escándalos y expedientes de la UCO—, como si estuviera en su salón viendo Netflix, y no en el hemiciclo donde se representa la soberanía nacional.

La foto fue publicada en X (antes Twitter) por el diputado de Vox Carlos Flores, acompañado de un comentario cargado de sarcasmo: «La dama de los buenos modales es Pilar Vallugera, de Esquerra Republicana, cuyas maneras en la tribuna de oradores son parejas a las que luce en el escaño».

Y no le falta razón. El Congreso no es un after, ni un club de lectura, ni una terraza de verano. Es la sede del poder legislativo de todo un país. Escenas como esta —pierna arriba, expresión de desgana, actitud de «me da todo igual»— son un retrato perfecto del desprecio por la institución.

Estaba tan despatarrada que es probable que, desde los escaños de enfrente, incluso se llegara a ver su ropa interior. Sí, ha leído bien. La imagen, por sí sola, bastaría para sonrojar a cualquiera… menos a ella, que hasta ahora ni se ha dignado a pronunciarse. Tampoco lo ha hecho en sus redes sociales, donde apenas acumula 29 publicaciones, la mayoría sobre gatos, cocina, fútbol y alguna que otra reflexión dispersa. Según ella, lo comparte «para la gente que ama».

Ah, y un apunte biográfico: culé confesa —dice que sufre la «enfermedad culé»—, nacida en Barcelona, licenciada en Derecho por la UB y concejala de Esquerra entre 2003 y 2007. Comenzó Filosofía, pero la cambió por Derecho cuando las militancias, los hijos y el trabajo se impusieron. Terminó la carrera tarde, ya con dos niños, a quienes dice amar «de forma incondicional… a veces demasiado intensa». Eso sí, no aclara si también les deja subir los pies en la mesa de la cocina.

Confiesa disfrutar con el bricolaje, el huerto, el ganchillo y conducir sola con la música a todo volumen, donde al parecer encuentra concentración y calma. Tiene 57 años y fue, ni más ni menos, quien un día dejó para la posteridad una frase que parece resumir su estilo sin filtros: «Si quieren tener sexo con su pareja, despiértenla».

«Una absoluta sinvergüenza»

No hace falta ser catedrática en protocolo para ver lo que es evidente. Pero quien sí alzó la voz sin filtros fue Annita Ruiz de Monasterio, asesora de imagen, estilista de figuras públicas y voz habitual en medios especializados. Su diagnóstico fue breve, directo y demoledor:

«Una absoluta sinvergüenza». La calificó así al ver la imagen que ya circula en todas las redacciones del país. Para Annita, la indignación no es solo estética, sino moral: «La foto de Pilar no me puede producir más rechazo porque simplemente representa todo lo que está pasando en el Congreso. Esta es la imagen de la falta de respeto de los políticos hacia la ciudadanía. Infame».

Y lo dice como profesional, pero también como ciudadana harta: «Luego los profesores intentan que los niños cedan la palabra al hablar, o el conductor del autobús tiene que pelearse con alguien para que no pongan los pies en el asiento. Lo siento, pero esta pérdida de formas es la decadencia del país».

El comentario ha prendido como gasolina en redes. «Vergüenza máxima. No está usted en el sofá de su casa», escribió un usuario. Y tiene razón. Porque con 71.897 euros al año, hay margen de sobra para pagarse unas clases de protocolo.

Pilar Vallugera

Denunciada por maltrato laboral

Y no, lo del escaño no fue un desliz puntual. Pilar Vallugera arrastra denuncias internas por maltrato laboral dentro de su grupo parlamentario. Varias excompañeras de Esquerra Republicana han señalado un clima marcado por gritos, desprecios y una actitud autoritaria. La más contundente fue Maria Dantas, quien rompió el carné del partido en 2023 denunciando: «Esquerra no cuidó de mi salud mental y física».

Entre las acusaciones figuran presiones por permisos de maternidad, faltas de respeto constantes y, según Dantas, incluso comentarios xenófobos: «Aquí las cosas se hacen diferente que en Brasil.» Vallugera se defendió con un escueto: «No soy consciente de haber hecho eso».

Pero las quejas no son nuevas. Su estilo, envuelto en un feminismo rígido, la fue aislando incluso dentro de su propio grupo. Desde que llegó al Congreso en 2019, su paso ha sido más polémico que productivo. La imagen viral solo ha confirmado lo que muchas ya venían advirtiendo: el problema no es solo de formas… es de fondo.