PLos Reyes de Países Bajos y su hija saludan a Trump
El Palacio Real donde se ha alojado Donald Trump en La Haya
Es la residencia oficial de la Familia Real de los Países Bajos. En 2019, los Reyes Guillermo Alejandro y Máxima se instalaron en este palacio junto a sus tres hijas, tras una gran reforma que duró unos tres años
Mientras la atención mediática se centraba en el debate sobre el aumento del gasto militar exigido por la OTAN, una escena más discreta —pero igualmente simbólica— tenía lugar la noche del martes 24 de junio de 2025 en La Haya: una cena de gala en el Palacio Huis ten Bosch, ofrecida por los Reyes Guillermo Alejandro y Máxima de los Países Bajos a los 32 jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica. También estuvo presente su hija, la Princesa Amalia, heredera al trono.
Los Reyes de Países Bajos y Donald Trump en Huis ten Bosch Palace en La Haya
Donald Trump, fiel a su estilo, llegó sin Melania pero con su habitual instinto de protagonismo intacto. Invitado personalmente por el Rey Guillermo, duerme estos días en el propio palacio, como huésped de la Familia Real. Además, desayunó con los Reyes la mañana del miércoles, antes de trasladarse al World Forum. Trump ha pasado la noche en Huis ten Bosch, por invitación especial de los Reyes de los Países Bajos, lo que demuestra la especial amistad de ambos países. Pedro Sánchez, en cambio, asistió a la cena sin acompañante oficial y pernoctó fuera del recinto real.
Foto de familia de los mandatarios con motivo de la cumbre de la OTAN en Huis ten Bosch
Un palacio con siglos de historia
Huis ten Bosch, que en neerlandés significa «la casa del bosque», no es un edificio más en el panorama institucional europeo. Construido entre 1645 y 1648 como residencia de la Princesa Amalia de Solms-Braunfels —esposa de Federico Enrique de Orange—, forma parte hoy del trío de residencias oficiales de la familia real neerlandesa, junto con el Palacio Noordeinde y el Palacio Real de Ámsterdam. A lo largo de los siglos, ha sido escenario de momentos clave en la historia diplomática del continente. En 1899 acogió la Primera Conferencia de Paz de La Haya, impulsada por el Zar Nicolás II de Rusia.
Ubicado en pleno bosque Haagse Bos, dentro de la ciudad de La Haya, el palacio combina privacidad, arquitectura barroca y modernidad institucional. Tras una reforma de cuatro años y más de 63 millones de euros, los Reyes Guillermo Alejandro y Máxima se trasladaron allí con sus hijas en 2019. La renovación respetó el valor histórico del edificio, pero introdujo elementos contemporáneos: desde el Salón del ADN, decorado con un patrón que reproduce la secuencia genética de la familia real, hasta el despacho tropical de la Reina Máxima, con papel azul y detalles en cerámica de Delft.
Palacio Real Huis ten Bosch, foto de la Familia Real en 2021
Esta cerámica —también conocida como Delftware— es uno de los productos artesanales más emblemáticos de los Países Bajos. Se caracteriza por su fondo blanco esmaltado decorado con azul cobalto y lleva fabricándose desde el siglo XVII en la ciudad homónima.
Con unas 150 estancias, Huis ten Bosch es un palacio lleno de arte y simbolismo. Cada sala tiene un estilo único: del vestíbulo al Salón Azul, que repasa la historia de la Familia Real. También destacan el Salón Chino y el Japonés.
Cena de gala en el Salón Orange en La Haya
La cena de gala se celebró en el Salón Orange, una sala imponente revestida de frescos del siglo XVII, encargados por Amalia van Solms para rendir homenaje a su esposo como líder militar y pacificador.
En la mesa central se sentaron el Rey Guillermo, el expresidente estadounidense Donald Trump, el primer ministro neerlandés Mark Rutte, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y la primera ministra italiana Giorgia Meloni. Volodímir Zelenski compartió mesa con la Reina Máxima, mientras que Emmanuel Macron y Ursula von der Leyen flanquearon a la Princesa Amalia.
El Rey Guillermo con Trump
El menú
El menú de tres tiempos, elaborado por un equipo de 20 cocineros, se diseñó con ingredientes locales y de temporada. Se cuidaron todos los detalles: los invitados con restricciones alimentarias llevaban una discreta pegatina en la silla. Como gesto simbólico de confianza, muy propio de la cultura neerlandesa, los platos se presentaron en bandejas comunes para que cada comensal, incluido el rey, se sirviera personalmente. La comida se sirvió en la vajilla oficial Blossom Panache, creada en 2017 para la familia real y decorada con flores, plumas y un martín pescador en azul de Delft.
El Menú servido fue como entrante: Atún a la brasa con mousse de encurtidos de Ámsterdam, verduras marinadas, crema de cebollino y cebolla crujiente. Plato principal: Solomillo de ternera con salsa de setas chantarela, espárragos, legumbres y patatas estilo «Paolo». Y el postre: Tarta de chocolate con habas tonka, caramelo blando y salsa de vainilla.