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Los mellizos de Irene Montero Pablo Iglesias soplaron ayer las velas y lo celebrarán este fin de semana

Gente

Irene Montero, Pablo Iglesias y la educación Montessori de sus hijos

Leo, Manuel y Aitana aprenden de forma libre, sin exámenes y llevan siempre prendas cómodas sin distinciones de género

Este fin de semana suena a celebración en Galapagar. No es que los Iglesias Montero estén preparando una verbena para el vecindario, pero Leo y Manuel, sus mellizos prematuros, ya soplaron siete velas el pasado 3 de julio. Seguro que en casa hay globos, tarta ecológica sin azúcar refinado y alguna sesión de pintura facial cortesía de Aitana, la pequeña de la familia.

Claro que para alternativos, sus primeros pasos en la escolarización. Mientras sus padres gobernaban, los mellizos asistieron a la guardería del Congreso. Sí, sí, en pleno centro de Madrid, en la Carrera de San Jerónimo, en el barrio de Las Cortes, en la planta baja de uno de los nuevos edificios institucionales.

Una guardería Montessori de 150 euros al mes (con piscina, escuela de padres y grupo de trabajo emocional, por supuesto). Twitter ardía: «¿Y por qué no los llevan a un cole público de Vallecas, como predicaban antes?» Bueno, pues porque, según contó Iglesias, la cuidadora les dijo que no podía más con el acoso de ciertos sectores ultras.

El método Montessori se basa en la autonomía del niño, el aprendizaje libre, el respeto al ritmo de cada uno. Y si a eso le sumas que comen brócoli al vapor con las manos y saben que el azúcar no es amor, pues ya vas teniendo una idea de la educación que reciben los pequeños. Ahora que ya dejaron los pañales, los tres asisten a un colegio en La Navata, muy cerca del famoso chalet de 660.000 euros con piscina y jardín zen. El centro es público, sí, pero con un enfoque pedagógico alternativo sin exámenes, con estudio por proyectos y con juegos sin tecnología, utilizando materiales ecológicos y sostenibles.

Las tardes, por supuesto, no se llenan con pantallas ni TikToks. Hay actividades extraescolares deportivas, artísticas, de pensamiento crítico... y seguro que más de una conversación en casa gira en torno al amor por los animales, la importancia del reciclaje y por qué los gritos en el Congreso no se replican en casa. Además, en la alimentación, tanto Irene como Pablo optaron por el Baby-Led Weaning (BLW), permitiendo que sus hijos experimenten por sí mismos desde el principio, aunque manchen todo lo que tienen a su alrededor. También, Irene explicó, en una entrevista, que en casa evitaba frases como «no llores» o «no tengas miedo».

Así que, aunque en las fotos de Instagram parezcan una familia más –disfrutando de la nieve, del mar o de una tarde de manualidades con glitter biodegradable–, lo cierto es que la educación de los hijos de Irene Montero y Pablo Iglesias está lejos de ser la de la media española. Por no hablar de que promueven que vistan siempre con prendas cómodas y sin distinciones de género, adoctrinando con discurso político a sus propios hijos.