José Luis Ábalos, en un chiringuito del pueblo de San José en Cabo de Gata
José Luis Ábalos, solo y cabizbajo, comiendo en una terraza del Cabo de Gata
El exdirigente socialista ha almorzado, este miércoles, en un restaurante del tranquilo pueblo de San José
La preocupación se dibuja en su rostro. José Luis Ábalos aún disfruta de su libertad, a pesar de que el Tribunal Supremo lo ha imputado por cuatro delitos; organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación. Este miércoles, El Debate ha sido testigo de cómo el exdirigente socialista almorzaba en una terraza de San José, una pedanía del municipio de Níjar, dentro del parque natural del Cabo de Gata. Lo hacía con la única compañía de dos perros rottweiler. Y lo más curioso es que repetía restaurante, pues este martes, también comió allí.
El que fuera uno de los pesos pesados del Gobierno de Pedro Sánchez ha encontrado refugio en un precioso rincón de Almería que tiene censados unos 800 habitantes, pero en verano su población se triplica, aunque sigue resultando tranquilo. Un enclave lejos de los focos y miradas indiscretas donde Ábalos reflexiona su oscuro futuro. Durante la comida apenas levantó la mirada del teléfono.
José Luis Ábalos, en una terraza de San José, en el Cabo de Gata
El exministro de Transportes parece sentirse cómodo en Andalucía. A principios de agosto, se dejó ver en el pueblo granadino de Freila, en la comarca de Baza. Fue fotografiado en una pizzería, donde se tomó un aperitivo. También recorrió otras pequeñas localidades de la comarca de Guadix.
Ábalos quiere mostrarse ahora como víctima. Insiste en su inocencia. «Tengo una voluntad tremenda de colaborar. Me gustaría acabar con este calvario, pero no acabo de entender de qué me tengo que incriminar», aseguraba en declaraciones al programa Todo es mentira de Cuatro. «Hay una cuestión muy clara que yo me planteo: la investigación de un delito debe partir siempre de la existencia notoria del delito, es decir, lo que sería el cuerpo del delito. Si aparece un cadáver, una agresión o, incluso, una fortuna grande, pues puedo entender que se investigue», continuaba sin querer asumir los cargos que se le imputan.