El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz
Ester Muñoz, el cambio de look de la portavoz del PP a la que todos miran
La diputada se convirtió en una de las invitadas más elegantes del Día de la Hispanidad
De rojo, como la bandera, sin complejos, y acorde al protocolo. La portavoz del PP Ester Muñoz fue una de las invitadas más observadas durante la celebración del Día de la Hispanidad. El vestido, de corte midi y con un diseño asimétrico, captó todas las miradas. La manga larga y la falda fluida aportaban un aire clásico y ceremonial. Un vestido firmado por IQ Collection, la enseña de Inés Domecq.
La elección de vestuario de la diputada leonesa encuentra reflejo en la política. Clara, directa y sin disfraces. Esa misma precisión se refleja incluso en su nombre. Ester (sin «h», como suele insistir) libra desde siempre una guerra mínima pero constante con esa letra muda. Una vez casi pierde un vuelo porque alguien decidió añadírsela en el billete y su nombre dejó de coincidir con el del DNI. Al final lo cogió, claro, pero la anécdota la retrata bien: metódica, insistente y algo terca cuando hace falta. Esa mezcla de independencia estética y claridad ideológica define su carácter. «Soy clara, no dura. Pero si eres mujer y de derechas, enseguida eres dura», suele decir.
Ester Muñoz
En sus primeras etapas como senadora, allá por 2018, lucía el cabello rubio y rizado. Hoy, su imagen es más serena y definida: melena castaña, tonos neutros, presencia firme. El cambio no es solo estético, sino reflejo de una seguridad ganada con la experiencia. No se queja, pero admite que el nivel de exigencia es alto. En el Congreso no suele hacer pasillo ni perder tiempo en los corrillos; prefiere la soledad del despacho. No por desdén, sino por falta de tiempo. Para ella, la política no es espectáculo, asegura.
Nacida en León en 1985, tiene 40 años y es la mayor de cuatro hermanos, nunca fue la niña responsable que cuida del resto. «Yo era la que revolucionaba el gallinero», recuerda. Su madre, médico en pueblos de montaña, le enseñó lo que significa el servicio público. De ella heredó la tenacidad y la conciencia de los demás. En casa todos eran del mismo signo político, pero la hija mayor prefería escuchar y discutir. «Pienso lo que pienso por convicción, no por inercia. Me leí El Capital de Karl Marx; hay muchos comunistas que no lo han leído. Es importante escuchar al otro».
Ester Muñoz
De pequeña no era buena estudiante. Hasta que su madre, harta, decidió acompañarla cada mañana a las seis para estudiar. «De esta saldremos juntas», le dijo. Y salieron. En la universidad se licenció en Derecho entre León y La Coruña, cursó un máster en Derecho Internacional en Murcia y, poco a poco, aquella adolescente curiosa se convirtió en una mujer de convicciones templadas y discurso propio.
Va al gimnasio para despejar la cabeza, aunque su auténtico refugio siempre ha sido la música. Su madre cuenta que, cuando estaba embarazada, tuvo que salir a mitad de un concierto de Alaska porque la futura política no dejaba de moverse en el vientre. Años después, aquella energía se tradujo en compases: Ester ingresó en el Conservatorio, donde estudió viola antes de enamorarse del violonchelo. No llegó a terminar el grado (la carrera de Derecho acabó imponiéndose), pero la pasión sigue intacta. En sus redes se define con tres rasgos que la resumen bien: melómana empedernida, ratoncita de biblioteca y apasionada de la historia y el arte.
No está casada, pero con novio
A los 18 años, recién aprobada la Selectividad, se afilió al Partido Popular. Sus padres no querían que lo hiciera antes «por miedo a que estudiase menos». Comenzó desde abajo, en tareas técnicas, gestionando bases de datos y documentos legales. Entre 2012 y 2016 trabajó en la sede nacional del PP, en el gabinete de Carlos Floriano primero y de Fernando Martínez-Maíllo después, durante los años de Mariano Rajoy. En 2015 se convirtió en senadora por León. Luego, en 2019, el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, la nombró asesora y más tarde delegada territorial. Desde 2023, es diputada nacional y vicesecretaria general de Educación y Sanidad.
No está casada, pero tiene pareja desde hace un par de años, una relación que define como estable y cómplice. Sus allegados dicen que discuten con frecuencia -de ideas, no de afectos- y que ambos se respetan en esa diferencia. En casa tuvo un gato llamado Lucifer, al que recuerda en Instagram.