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Eduardo Mendoza, en una imagen de archivo

Eduardo Mendoza, en una imagen de archivoGTRES

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La vida privada de Eduardo Mendoza: su trabajo antes de ser escritor y su trágica historia de amor

Su biografía sentimental revela lo que su obra nunca contó

Nunca escribió novelas sobre el amor, pero su vida ha estado atravesada por él desde sus inicios. En sus libros eligió la ironía y la sátira como territorio creativo, evitando siempre la emoción explícita. Sin embargo, en lo privado, lo que lo sostuvo no fueron los premios ni los reconocimientos, sino los vínculos humanos.

Ahora, a punto de recibir el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2025, llega con la misma discreción que ha marcado su biografía sentimental: sin exhibición pública, pero con una vida íntima en la que los afectos han tenido más peso que la literatura.

Eduardo Mendoza nació en Barcelona en 1943, hijo de un fiscal y de un ama de casa, y se formó en colegios religiosos antes de licenciarse en Derecho en 1965. Trabajó como abogado en la ciudad condal y después en Londres, hasta que dio un giro vital al convertirse en intérprete de Naciones Unidas. Entre 1973 y 1982 vivió en Nueva York, donde trabajó como traductor y observó, con la distancia del exilio intelectual, el mundo que más tarde transformaría en escenario narrativo.

Fue allí donde se gestó su mirada literaria, aunque el salto público llegaría después, ya en Barcelona, con La verdad sobre el caso Savolta. Desde entonces ha publicado veinte libros y se ha convertido en una de las voces más influyentes y singulares de la narrativa española contemporánea.

Su biografía íntima siguió un camino menos visible. Su primera relación fue con Helena Ramos, su pareja en la juventud y la persona que, de hecho, lo empujó sin saberlo a su gran giro vital: fue ella quien le mostró el anuncio que le permitió entrar en la ONU como intérprete. Una relación discreta que no tuvo continuidad, pero que marcó su destino profesional más que cualquier premio temprano.

El escritor, recibiendo el Premio Cervantes de manos del Rey Felipe VI

El escritor, recibiendo el Premio Cervantes de manos del Rey Felipe VIGTRES

La verdadera construcción de su vida personal llegó después, junto a la arquitecta Anna Soler, madre de sus dos hijos, Ferran y Alexandre. Con ella compartió más de tres décadas de vida en común: los años sin fama, las mudanzas entre Londres y Nueva York, la etapa económica incierta previa al reconocimiento literario y el día a día familiar que no aparece en las hemerotecas. Su relación se rompió en la madurez, cuando ambos decidieron separarse sin conflicto ni fractura emocional. Mantuvo con ella un vínculo estrecho incluso después de la separación.

En esa segunda mitad de su vida apareció la actriz Rosa Novell. Estuvieron juntos más de diez años y fue con ella cuando Mendoza recibió el Premio Planeta en 2010. Novell lo describió entonces como un hombre «bondadoso, inteligentísimo y más guapo aún que hace treinta años». Fue una relación serena y madura, sostenida en la complicidad y en la admiración mutua.

Los Reyes Felipe y Letizia, junto al escritor y Anna Soler

Los Reyes Felipe y Letizia, junto al escritor y Anna SolerGTRES

En 2013 a Rosa le diagnosticaron un cáncer de pulmón y un año más tarde perdió la visión debido al tratamiento. Aun así continuó trabajando hasta el final. Cuando ella falleció en 2015, Mendoza regresó discretamente al entorno familiar que había mantenido siempre: el hogar compartido con Anna Soler.

Hoy, a sus 82 años, sigue sin darse importancia. Se describe como «un hombre sin gracia» que ejerce «un oficio muy serio», aunque su humor sea precisamente lo que lo ha convertido en una figura imprescindible de nuestra literatura. Lúcido y crítico, se muestra incómodo con la banalización cultural y con la escasa presencia de la lectura en la educación. Este 24 de octubre recibirá el Premio Princesa de Asturias de las Letras de manos de la Princesa Leonor, conocedora de su obra.

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