Eduardo Anitua
Eduardo Anitua, el médico que subió con el Rey Juan Carlos al Igueldo y salió en un sketch de José Mota
El padre de Felipe VI ha vuelto a Vitoria para ponerse en manos de su dentista de confianza.
Cuando aún reinaba, los viajes del Rey Juan Carlos I al País Vasco eran absolutamente discretos. Nadie sabía que iba a Vitoria con cierta frecuencia. En una de esas visitas, se le humedecieron los ojos al llegar a lo alto del monte Igueldo. No había estado allí desde hacía cincuenta años. A su lado, el doctor Eduardo Anitua, el hombre que lo había convencido para subir. «Siente un gran afecto por el País Vasco, porque vivió en San Sebastián y guarda muchos recuerdos. Se emocionó mirando la bahía de La Concha», contaría después el médico en una entrevista. Aquella escena resume bien quién es Anitua: un profesional brillante, sí, pero también alguien cercano, capaz de inspirar confianza incluso a un Rey. Además del monarca, por su clínica han pasado otros nombres muy conocidos: Rafa Nadal o David Bisbal.
Y es que su vida está llena de anécdotas que rompen el molde del científico al uso. En 2021, por ejemplo, apareció en un sketch de José Mota. Interpretaba, con humor y naturalidad, a un dentista que asesoraba a la famosa «abuela» del cómico sobre una prótesis. El cameo surgió de su amistad con Mota, forjada en una charla titulada «Humor y ciencia: una mezcla posible», donde ambos bromeaban sobre el «cansinismo».
Pero detrás de esas historias hay mucho trabajo. Nacido y criado en Vitoria, procede de una familia en la que se cruzan los oficios y el arte: su padre venía de una saga de empresarios joyeros y por la rama materna abundaban los artistas. Su tío fue el escritor Ignacio Aldecoa, y quizá de ahí le venga ese punto inquieto y creativo que aún conserva.
Eduardo Anitua y el Rey Felipe, en el Pardo, en el año 2015
Iba para deportista
De joven, antes de pensar en batas blancas, soñaba con podiums y olas. Fue miembro del equipo nacional de esquí náutico, practicaba esquí alpino y vela. Pero su padre, ingeniero de mentalidad práctica, lo frenó a tiempo: «Estudia una carrera, hijo. No conviertas tu hobby en tu trabajo.» Eduardo le hizo caso. Aunque con el tiempo acabaría sonriendo al reconocer que la vida le había dado la vuelta a la frase: «Al final, mi profesión se ha convertido en mi hobby.»
Estudió Medicina, se especializó en cirugía maxilofacial y más tarde en implantología dental, la rama que le ha dado fama internacional. En 1982 abrió su clínica en Vitoria, ubicada en la calle José María Cagigal, 19, y desde allí comenzó a desarrollar su propio método. Años después, en 1999, fundó BTI Biotechnology Institute, una empresa que ha convertido a la capital alavesa en un referente mundial en medicina regenerativa. Su gran aportación es el uso del plasma rico en factores de crecimiento, una técnica pionera que permite regenerar tejidos a partir de la propia sangre del paciente.
Casado con una vitoriana
A pesar del éxito -BTI factura millones y da trabajo a decenas de profesionales-, sigue fiel a su ciudad. Casado con Beatriz Aldama Bolumburu, también vitoriana, ha formado junto a ella un imperio familiar con intereses que van desde la medicina hasta la promoción inmobiliaria, el acero o incluso la aviación. Tienen cuatro hijas, y la mayor, Beatriz, ha seguido sus pasos y trabaja con él en la clínica.
El Rey Juan Carlos I lo considera mucho más que un médico. «Con los pacientes, primero hablas de salud; luego terminas hablando de todo. Los médicos no tratamos con cargos, tratamos con personas», contaba Anitua a XL Semanal. Esa cercanía explica por qué, cada vez que el monarca regresa a España, hace una parada en Vitoria para ponerse en sus manos. De hecho, este miércoles, 29 de octubre, volvió a visitar la clínica del doctor, su dentista y amigo de confianza, antes de continuar viaje hacia Cascais (Portugal). El padre de Felipe VI llegó al País Vasco pocos días antes de la publicación en Francia de sus memorias, Reconciliación, y aprovechó la ocasión para someterse a una revisión médica con uno de los profesionales en quien más confía.