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Emma Roig, durante unas vacaciones en EscociaRedes sociales

Emma, la sobrina de Juan Roig que trabajó cortando embutido en un Mercadona y hoy es embajadora de la casa de subastas Christie's

La coleccionista de arte y periodista valenciana reflexiona sobre la importancia de experimentar la vida sin privilegios

Su apellido es sinónimo de éxito empresarial y poder económico, aunque su rostro no resulta demasiado familiar. Emma Roig, de 58 años, es hija de Francisco Roig, expresidente del Valencia C.F. y sobrina de Juan Roig, dueño de Mercadona. Esta semana, protagoniza las doce primeras páginas de la revista ¡Hola! donde abre las puertas de su mansión en Ibiza en la montaña rodeada de naturaleza y decorada con obras de arte como un tapiz de Miró, La Mangouste, o un bajorrelieve de Guernica.

Emma Roig acaba de publicar Inside Ibiza, un libro donde explora las historias que esconden 22 de las casas más increíbles de la isla alejándola de los tópicos de la fiesta. Ella tiene claro que un hogar es el mejor reflejo de quien lo habita y se ha centrado en aquellos con un fuerte ADN. Asegura que cada cuadro, cada mueble o cada vajilla te permite entrar en la mente y el alma de alguien.

La sobrina de Juan Roig estudió Periodismo en la Complutense de Madrid y completó su formación con una beca Fullbright para hacer un máster en la Universidad de Nueva York. Ejerció como columnista y editora de moda en medios internacionales durante una década, pero su pasión siempre fue el arte. Lo heredó de su madre Manuela Segarra, fundadora de la galería Zeta en Valencia en los años 80, quien siempre la llevaba de museo en museo cuando era una niña. «Me enseñó que los seres humanos, desde el principio de los tiempos, buscan la belleza, no solo la supervivencia. Mira las cuevas de Altamira», declara en su entrevista con ¡Hola! Durante una etapa vivió en Nueva York y hoy es coleccionista y embajadora de Christie's. Su primer trabajo para la casa de subastas británica fue cerrar El Vaticano para 30 coleccionistas, en mayo de 2018.

Emma Roig y su maridoRedes sociales

Su propia colección de arte la comenzó cuando tenía 20 años. Su madre le recomendó que su primer sueldo de periodista, por pequeño que fuera, lo invirtiera en una obra de arte y compró en Arco una serigrafía de José Guerrero que todavía conserva. Atesora también un mini Picasso y un mini Miro, así como obras de Lucio Fontana, Peter Doig, Hurvin Anderson, Mark Bradford, George Condo, Loie Hollowell, Louise Bourgeois y Egon Schiele.

Emma se siente muy orgullosa de la labor de su tía Hortensia Herrero quien figura entre las 200 mejores coleccionistas a nivel internacional, según la revista ARTnews, que la define como una destacada patrocinadora de arte y filántropa. En noviembre de 2023, inauguró el Centro de Arte Hortensia Herrero, en un palacio del siglo VXII restaurado por su hija arquitecta Amparo Roig donde exhibe su colección privada entre impresionantes muros centenarios.

Emma, con dos de sus hijos, en un galería de arte en Londres

Emma no solo habla de arte, decoración y lujo, sino también de sus orígenes. Lamenta no haber heredado el impulso empresarial de la familia, pero sí la capacidad de trabajo y esfuerzo. En las pocas entrevistas que concede suele explicar que cuando tenía 16 años su padre la puso a trabajar los sábados de seis de la mañana a dos de la tarde fregando pasillos y cortando embutido en un Mercadona. Agradece que le enseñaran cómo es el mundo real y experimentar cómo hubiera sido su vida de haber nacido sin privilegios. Aunque no vive en Valencia, siguió muy de cerca las devastadoras consecuencias de la dana que dejaron 229 víctimas mortales hace un año. En su cuenta de Instagram, compartió varios posts reflexionando sobre la admirable labor de los voluntarios que se echaron a la calle para limpiar barro y la sensación de «abandono por parte de los políticos».

Casada con un financiero británico de origen iraquí con el que tiene tres hijos, le apasiona viajar y entre sus destinos predilectos se encuentra Grecia. Una de las frases que mejor definen su filosofía la pronunció Diana Vreeland, reputada editora de moda y directora de cabeceras como Vogue. «El ojo tiene que viajar». Asegura que cuanto más ve uno, más percibe.