Tatiana Schlossberg, en una imagen compartida en redes sociales
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Tatiana Schlossberg, nieta de John F. Kennedy, padece cáncer terminal a los 35 años
Tras el nacimiento de su segunda hija, un análisis rutinario mostró un recuento extremadamente alto de glóbulos blancos
Tatiana Schlossberg, periodista y nieta del expresidente estadounidense John F. Kennedy, ha revelado que padece un cáncer terminal a los 35 años. La noticia salió a la luz a través de un ensayo personal publicado en The New Yorker en el que comparte cómo, tras el nacimiento de su segunda hija, un análisis rutinario mostró un recuento extremadamente alto de glóbulos blancos. Aquella señal inesperada llevó a estudios más profundos que confirmaron una leucemia mieloide aguda con una mutación genética poco frecuente, una combinación que los médicos consideran especialmente difícil de tratar.
Desde su diagnóstico, Schlossberg ha pasado por un camino médico intenso y complejo. Se sometió a quimioterapia, recibió dos trasplantes de médula ósea —uno de ellos con células de su hermana— y participó en diversos ensayos clínicos, incluida una terapia experimental con células CAR-T. Aunque algunos tratamientos lograron frenar temporalmente el avance de la enfermedad, las opciones se han ido reduciendo y su equipo médico le ha comunicado que su pronóstico es limitado.
El proceso ha estado marcado por complicaciones graves. En un momento, una infección viral afectó gravemente su función renal y la debilitó hasta el punto de impedirle caminar, obligándola a someterse a una recuperación física prolongada. Para ella, el impacto emocional ha sido tan profundo como el físico: en su ensayo expresa el temor de que sus hijos, todavía pequeños, puedan crecer sin llegar a recordarla.
A lo largo de su relato también reconoce el apoyo constante de su familia más cercana. Su madre, Caroline Kennedy; su esposo, George Moran; y sus hermanos han estado presentes durante las etapas más críticas del tratamiento. Sin embargo, su testimonio no se limita a la experiencia personal. Schlossberg aprovecha para cuestionar los recortes en investigación médica implementados por su primo Robert F. Kennedy Jr., quien ocupa un puesto relevante en el ámbito de salud pública. Considera que estas decisiones afectan directamente a pacientes que dependen del desarrollo de nuevas terapias para tener alguna posibilidad real de recuperación.
La revelación de su enfermedad adquiere además un peso simbólico por coincidir con un nuevo aniversario del asesinato de John F. Kennedy, un recordatorio inevitable del legado histórico y de las tragedias que han marcado a su familia. El relato de Schlossberg, escrito con sobriedad y honestidad, no busca dramatizar su situación, sino dejar constancia de la fragilidad de la vida y de la necesidad de sostener la investigación científica que podría ofrecer esperanza a quienes, como ella, enfrentan diagnósticos tan severos.