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Fabiola Martínez este viernes en MadridGTRES

Fabiola Martínez carga contra el Gobierno: «Me quejo de las cuotas de autónomos»

Convertida en emprendedora de una marca de ropa, se queja de los impuestos y de las dificultades que se encuentra en el camino para se empresaria. «¡Yo no se cómo lo ha hecho Amancio (Ortega)», bromea con admiración

natural, simpática y sin filtros. Fabiola Martínez presentaba este viernes en Madrid su última iniciativa solidaria: un mercadillo navideño de fin de semana, en el Hotel Hyatt en el Paseo de la Castellana, a beneficio de la Fundación que lleva el nombre de su hijo mayor, Fundación Kike Osborne, nacido de su relación con Bertín Osborne.

Fabiola Martínez en el mercadillo navideño de la Fundación Kike Osborne en MadridGTRES

Trabajadora incansable, lleva las riendas de la fundación que ayuda a familias con hijos discapacitados y acaba de montar su propia tienda de moda customizada. Fabiola se queja porque dice «que está muy cansada» y se queja también porque «paga muchos impuestos». Arremete contra el Gobierno, sin reparo. «Y venga a apretarnos...hay veces que pago 300 otras 500 euros por las personas que trabajan conmigo; y la diferencia es mucho». «¡Estoy con los seguros sociales hasta aquí!», dice señalado su frente. «¡Yolanda, pon precio fijo!»; dice con vehemencia estas palabras dirigidas a la ministra de Trabajo.

Desde que me separé no he pasado hambre, pero ahora quiero enamorarme», confiesa Fabiola

Deseando enamorarse

Fabiola es adorable. Su sonrisa y su dulzura natural caribeña conquistan a cualquiera. En estos momentos está sentimentalmente sola. Su exmarido, Bertín Osborne, le dejó el listón muy alto y aunque «está deseando enamorarse» no encuentra al hombre adecuado. «Quiero un novio que me cuide y me mime, para compartir la vida, algo bonito. A nivel intelectual necesito mucho. Sano y que le guste viajar y salir. Me tiene que sumar, no restar», dice a la prensa entre risas, pero con mucha verdad. La posibilidad de volver, de reconciliarse, con Bertín ni se le pasa por la cabeza. «Yo le perdoné todo, lo quiero como la persona que me ha dado lo más maravilloso; pero ni loca vuelvo con él. Es y será muy importante en mi vida siempre, eso sí», confiesa con contundencia. «Desde que me separé no he pasado hambre, pero ahora me quiero enamorar de verdad», repite en voz alta.

Quiero un novio que me mime, para compartir la vida, algo bonito», dice Fabiola

Amancio Ortega, su ídolo

La motivación por todo lo que hace le da la energía que necesitas cada día. Debuta como emprendedora y eso le trae a mal traer. «Yo nunca me he movido por la parte económica y ahora siento una gran responsabilidad con los empleados, los alquileres y demás», confiesa sus miedos. «Yo no se cómo lo ha hecho Amancio», pero reconoce que es alguien parecido a un ídolo, aunque «no lo conozco personalmente»... «Es muy solidario, lo ha demostrado cada vez que hay una tragedia en España y ha hecho mucho por la investigación y el cáncer. Ojalá hubiera muchos amancios», revela.

Conciliación y cuota fija

Fabiola pide a gritos un descanso. Necesita que alguien le ayude emocionalmente en su vida actual. Bertín está muy ocupado, y en cierta manera, lo disculpa. «La vida diaria a nivel conciliación es complicada. La vida está complicada en general. Yo tengo suerte porque tengo ayuda en casa», cuenta agradecida.

Está estudiando para ser empresaria, pero reconoce que «las cuentas le agobian». "Me quejo de las cuotas de autónomos. Y te digo más. Estoy dada de alta en dos regímenes, y me cobran por todo cuando voy a la tele y luego, ya te compesarán...; pero, sáltate tú una cuota, ya verás», dice algo molesta con Hacienda.

Navidad venezolana

La Navidad la disfrutará con sus dos hijos, sus padres, y parte de su familia venezolana, con comida típica de su tierra. «Me encantan las Navidades; y, en fin de año, estoy pensando en viajar fuera de España». Sus hijos se van a la finca sevillana con su padre a despedir el año, un lugar que les encanta, por la libertad que disfrutan allí, en el campo. Pero Fabiola no ha vuelto a esa casa desde que se separó. «No sé qué se me va a remover si vuelvo allí», comenta con honestidad. «Allí era nuestro hogar, donde construimos nuestra vida».

Últimamente ni duerme, dice; pero está guapa como nunca. Sonríe a la vida y la vida le sonríe a ella. Para el año 2026 desea «cuidarme más a mí misma y ponerme como prioridad».