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Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez

La casa de 25 millones de euros que Cristiano Ronaldo se ha comprado para su jubilación

El futbolista y su prometida estrenan casa en Cascais, en la exclusiva urbanización Quinta da Marinha

Hormigón blanco, líneas limpias, terrazas que se asoman al océano y una piscina infinita que parece fundirse con el azul del Atlántico. Así es, a primera vista, la nueva casa de Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez en Portugal. Una vivienda de estética contemporánea, rotunda y elegante, concebida no solo para impactar, sino para marcar un punto de inflexión vital. Es el lugar elegido por el futbolista para retirarse, bajar el telón de su carrera y comenzar una etapa más serena, familiar y alejada del vértigo del fútbol profesional.

Esa intención se percibe incluso desde el aire. La imagen aérea impresiona por su escala y por la forma en que la casa se integra en el entorno. Lejos de ser un bloque compacto, la construcción se articula en distintos volúmenes y alturas que se abren al exterior mediante amplias terrazas. Rodeada de vegetación y protegida de miradas indiscretas.

El escenario no es casual. La propiedad se ubica en Quinta da Marinha, una de las zonas residenciales más exclusivas de Cascais, a apenas 25 kilómetros de Lisboa. Un enclave que ya en el siglo XIX el lugar de veraneo de la aristocracia portuguesa y europea y, con el paso del tiempo, ha sabido conservar ese carácter selecto que hoy la sitúa entre los destinos más deseados del país. Playas salvajes como Guincho, campos de golf, centros hípicos, colegios internacionales y la cercanía del Parque Natural de Sintra-Cascais convierten la zona en un auténtico paraíso entre mar y bosque.

Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez

En este contexto cobra aún más sentido la magnitud de la operación inmobiliaria. Ha sido la revista Semana quien ha desvelado en exclusiva los detalles de esta vivienda, valorada en 25 millones de euros, una cifra que, según los expertos, la sitúa como la casa más cara y lujosa de Portugal. Un dato que resume bien la ambición de un proyecto que Cristiano y Georgina llevan gestando desde 2020 y que hoy, por fin, es una realidad.

La residencia cuenta con más de 5.000 metros cuadrados construidos, distribuidos en tres plantas, dentro de una parcela de 12.000 metros cuadrados. Todo está diseñado al milímetro. Desde la suite principal de 300 metros cuadrados hasta las zonas comunes, que incluyen gimnasio, sala de cine, sala de masajes y amplios espacios pensados para la vida familiar. A ello se suman dos piscinas, una interior acristalada y otra exterior, grandes jardines y un garaje con capacidad para 20 vehículos.

Porque si algo no falta en esta casa es espacio para el lujo más mecánico. Bentley, Rolls-Royce, Ferrari, Lamborghini y varios Bugatti (entre ellos el exclusivo Centodieci, valorado en unos ocho millones de euros) encuentran aquí su lugar. Un garaje que funciona casi como un museo privado del motor.

Su imperio inmobiliario

Por ahora, la familia continúa instalada en Arabia Saudí, donde Cristiano milita en el Al-Nassr, pero la vivienda de Cascais ya está terminada y lista para ser habitada. Un proyecto supervisado muy de cerca por Gio, tal y como recoge el citado medio, en el que no se ha escatimado en materiales ni detalles: mármol italiano, griferías de oro macizo y piezas decorativas únicas, como un mural de Louis Vuitton diseñado expresamente para la pareja, forman parte de un interior concebido a medida.

Esta mansión portuguesa se suma a un patrimonio inmobiliario difícil de igualar. En Madeira, tierra natal del futbolista, el deportista posee una espectacular casa en Funchal, adquirida en 2015 y valorada en casi 8 millones de euros. A ello se añaden dos villas de lujo en el Mar Rojo, en la exclusiva isla de Nujuma, un enclave ultraprivado de solo 19 residencias, adquiridas por entre cuatro y cinco millones de euros cada una. En el aire y en el mar, el nivel no baja. La pareja cuenta con un yate Azimut Grande de 27 metros, adquirido por seis millones de euros, y un jet privado Gulfstream G650, valorado en unos 70 millones, uno de los más rápidos del mundo.

Y mientras ese futuro se dibuja en el horizonte, hay una fecha que lo simboliza todo: 2026. El año en el que Cristiano y Georgina planean darse el «sí, quiero» en Madeira y, quizá, cerrar definitivamente el círculo de una carrera histórica.