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Delcy Rodríguez y Yussef Abou Nassif

Delcy Rodríguez y Yussef Abou Nassif

El novio de Delcy Rodríguez rompe su silencio y se pronuncia sobre sus negocios

Yussef Abou Nassif asegura que nunca utilizó su relación con la presidenta venezolana para obtener contratos estatales

Yussef Abou Nassif, empresario de origen libanés y pareja de Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro, ha emergido como una de las figuras más polémicas del panorama político y económico del país. Con 36 años, quince menos que Rodríguez, su nombre se ha vinculado a un entramado de negocios millonarios que, según varios informes y documentos internacionales, se habrían beneficiado de la relación de Yussef con la alta esfera del poder venezolano. Sin embargo, él insiste en que sus actividades empresariales son completamente legítimas y que nunca ha aprovechado su cercanía con la presidenta para obtener contratos estatales.

Abou Nassif asegura que su actividad se centra en sectores como la comida rápida, la importación de artículos del hogar y la organización de eventos, rechazando categóricamente cualquier implicación en contratos con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) o en la venta de productos sanitarios. Además, niega que exista alguna investigación legal en su contra, ya sea en Venezuela o en el extranjero. Pese a estas declaraciones, múltiples investigaciones sugieren que los Abou Nassif han consolidado un emporio empresarial que abarca importaciones, construcción, servicios turísticos, inmobiliaria y comercio minorista, con empresas registradas incluso fuera del país, en lugares como Hong Kong y Reino Unido.

El crecimiento del grupo Abou Nassif coincidió con los años más críticos de la crisis humanitaria en Venezuela. Entre 2017 y 2018, los hermanos Yussef, Omar y Jamal habrían obtenido contratos por alrededor de 413 millones de dólares relacionados con los CLAP, un programa estatal de distribución de alimentos que, aunque nació con fines sociales, rápidamente se convirtió en un instrumento de influencia política y control social. Las empresas Mass Joy Industries Limited, Shinning Capital International Limited y Luck Fortune International Trading Limited, vinculadas a Yussef y sus hermanos, se habrían encargado de importar alimentos y productos sanitarios, incluyendo kits de hemodiálisis para el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), durante los momentos más críticos del colapso sanitario del país.

Además de los alimentos y la salud, los Abou Nassif se expandieron al sector minorista con la cadena de supermercados Ok Mart, que comercializa productos importados a precios en dólares, incluyendo establecimientos ubicados en espacios estatales como el emblemático edificio Los Andes en Sabana Grande. Esta estrategia ha generado críticas sobre el uso de bienes públicos en beneficio de intereses privados y evidencia el alcance del grupo en áreas donde la administración del Estado y la economía privada se entrelazan.

El clan familiar también mantiene conexiones estratégicas con sectores empresariales y deportivos. Los Abou Nassif han establecido alianzas con propietarios de grandes franquicias, medios de pago y plataformas de distribución, así como con figuras del fútbol profesional, incluyendo vínculos con la Federación Venezolana de Fútbol. Estas relaciones han consolidado su posición dentro de la élite económica del país, garantizando un control significativo sobre el comercio, la logística y la intermediación de recursos.

A pesar de las acusaciones, Yussef Abou Nassif continúa defendiendo la legitimidad de sus negocios. Afirma que nunca ha utilizado su relación con Delcy Rodríguez para obtener ventajas indebidas, y recalca que no está involucrado en contratos estatales cuestionados ni en investigaciones internacionales. Sin embargo, el escrutinio sobre su actividad permanece activo. Organismos internacionales, medios de investigación y analistas financieros continúan revisando sociedades, contratos y flujos de dinero vinculados a los Abou Nassif, buscando claridad sobre la magnitud de su influencia y el origen de su fortuna, estimada en más de 500 millones de dólares.

Sea como fuere, lo cierto es que a medida que Delcy Rodríguez ejerce la presidencia interina, la figura de su pareja seguirá bajo la mirada internacional, y su trayectoria empresarial será objeto de análisis constante, tanto por la justicia como por la opinión pública.

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