El castillo de Betz, en Francia, que Mohamed VI ha puesto a la venta
Mohamed VI de Marruecos pone a la venta su fabuloso castillo francés a 70 kilómetros de París
En uno de los momentos más delicados para la monarquía alauí, el Rey Mohamed VI ha tomado una decisión que no ha pasado desapercibida: vender su histórico castillo de Betz, una de las propiedades más importantes que su familia posee en Francia. Este movimiento se produce, además, mientras la Casa Real marroquí atraviesa semanas de gran exposición mediática y judicial, lo que ha hecho que cualquier paso del monarca, incluso los relacionados con su patrimonio, sea observado con especial atención.
Según informaciones publicadas en Francia, el soberano ha iniciado la venta de esta finca situada en la región de Oise, a unos setenta kilómetros de París. Por ahora no se conocen ni el precio ni el calendario de la operación; sin embargo, todo apunta a que forma parte de una reorganización más amplia de sus propiedades en territorio francés, de la que ya se hablaba desde comienzos de año.
El castillo, rodeado de jardines de estilo inglés y con arquitectura inspirada en el Renacimiento, fue adquirido en 1972 por Hasán II, padre del actual Rey. Anteriormente había pertenecido a la familia principesca de Mónaco, lo que refuerza su carácter aristocrático. Durante décadas ha sido uno de los refugios privados del monarca en Francia y, además, está protegido como patrimonio nacional, un reconocimiento que confirma su valor histórico y artístico.
Conviene recordar que el edificio actual fue reconstruido en 1913 sobre las ruinas de una antigua residencia vinculada a María Catalina de Brignoles, princesa de Mónaco. Aunque hoy es inaccesible al público, el castillo sigue siendo un símbolo local muy ligado a la historia noble de la zona. Asimismo, el recinto conserva varias construcciones ornamentales conocidas como «fábricas», entre ellas el Templo de la Amistad y la Capilla del Ermitage, elementos decorativos propios de los jardines románticos que se pusieron de moda en Europa bajo influencia inglesa.
El rey Mohamed VI de Marruecos y su heredero, el príncipe Moulay Hasán
Por su parte, el municipio de Betz, donde se encuentra la propiedad, es un pequeño pueblo con una larga tradición histórica. Antiguamente fue territorio de los condes de Champaña y todavía conserva monumentos destacados, como la iglesia de Saint-Germain, reconstruida entre los siglos XVI y XIX. Junto al castillo, estos edificios forman parte del patrimonio que define la identidad del lugar y refuerzan su valor cultural.
La operación coincide, además, con otro movimiento relevante dentro del patrimonio familiar. Tras el fallecimiento en junio de 2024 de Lalla Latifa, madre del Rey, los herederos han puesto en venta varias propiedades vinculadas a ella en Neuilly-sur-Seine, una de las zonas más exclusivas del oeste parisino donde residen grandes fortunas y figuras destacadas de la alta sociedad francesa.
Entre esos inmuebles destaca un espectacular hôtel particulier de más de 1.300 metros cuadrados valorado en algo más de veinte millones de euros. La vivienda dispone de 16 estancias, nueve dormitorios y una gran suite que ocupa toda la última planta, con balcones corridos y vistas directas a la Fundación Louis Vuitton y al cercano Bois de Boulogne. Además, cuenta con una terraza en la azotea desde la que se obtiene una vista panorámica de la ciudad; en consecuencia, su ubicación, a pocos pasos del metro y rodeada de zonas verdes históricas, aumenta todavía más su atractivo.
Al mismo tiempo, la coincidencia con la polémica legal protagonizada por una mujer que afirma ser hija de Hasán II (y que lleva años intentando demostrarlo en los tribunales) ha incrementado el interés mediático, aunque oficialmente no exista relación entre ambos asuntos. En cualquier caso, la fortuna del monarca lleva años siendo objeto de seguimiento público. De hecho, en 2015 fue señalado como uno de los hombres más ricos de África, reflejo de un patrimonio diversificado que incluye inversiones empresariales y propiedades en distintos países.