Luis Astolfi, con su familia
Gente
Quién es quién en la familia de Luis Astolfi que le apoya tras ser diagnosticado con ELA
El jinete olímpico sevillano se estrenará como abuelo en los próximos meses
La romántica boda del hijo de Luis Astolfi y Cristina Serrano en Marbella
La noticia de que será abuelo se ha convertido en el mayor motor anímico para Luis Astolfi en uno de los momentos más delicados de su vida. El histórico jinete sevillano, referente de la hípica española durante décadas, afronta con entereza su reciente diagnóstico de esclerosis lateral amiotrófica, ELA, una enfermedad neurodegenerativa que puede afectar progresivamente al movimiento y al habla. A sus 65 años, lejos de rendirse, mantiene intacta su actitud positiva y su vínculo con los caballos, apoyado ahora en una ilusión muy concreta: la llegada de un nuevo miembro a la familia.
Su hijo, Luis Astolfi Jr, y su nuera, Cristina Serrano, anunciaron a comienzos de año que esperan su primer hijo, apenas medio año después de su boda celebrada en Marbella ante unos 250 invitados llegados de distintos puntos de España y de países como Francia, México, Estados Unidos o Portugal. El enlace tuvo lugar en el Cortijo Pedro Jiménez, una finca situada en lo alto de una colina con vistas al mar, y reunió a familiares, amigos y rostros conocidos, entre ellos la infanta Elena, amiga cercana del jinete desde hace décadas.
Cristina Serrano, licenciada en Farmacia en Sevilla y con un máster en Marketing Internacional cursado en Madrid, es actualmente directora de Marketing del laboratorio gallego Hifas da Terra. Antes de la boda ya describía con cercanía la figura de su suegro. «Al principio reconozco que me imponía un poco. Se preocupa mucho de los suyos. Me he dado cuenta de que todo el mundo habla bien de él, es muy generoso. Luis y su padre se parecen mucho, no solo físicamente sino también en personalidad», explicaba entonces.
El propio Astolfi ha hablado con naturalidad de su estado en una entrevista con el diario digital El Pespunte. «La gente no sabe nada», señalaba al contar que empieza a notarse la enfermedad «un poquito en el habla» y que tiene «un brazo un poquito peor». Aun así, quiso transmitir tranquilidad: «No tengo ningún dolor y trabajar es una de las mejores cosas que me puede pasar. De momento solo me encuentro un poquito más débil, pero me veo bien. No soy una persona de comerme el coco». Su filosofía queda resumida en una frase que define su carácter competitivo: «Puedo valerme por mí mismo para todo y pienso seguir montando».
Cuatro veces olímpico en salto de obstáculos y con diplomas por equipos en Los Ángeles 1984 y Barcelona 1992, está considerado uno de los jinetes españoles más destacados de su generación. A lo largo de su carrera ha competido en los principales circuitos internacionales y se ha entrenado en países con gran tradición ecuestre como Alemania, Bélgica y Holanda.
La infanta Elena de Borbón y Luis Astolfi mantienen su amistad desde hace décadas
Su pasión por los caballos nació en la infancia, en una familia numerosa –es el sexto de catorce hermanos– donde el deporte era parte esencial de la educación. Él mismo ha recordado que su padre prefería que sus hijos estuvieran ocupados en actividades deportivas, y así empezó a montar cualquier caballo que encontraba en la cuadra.
En el plano personal, estuvo casado con Isabel Flórez, madre de sus dos hijos, Luis y Marina. Con el paso de los años ha mantenido amistades muy estrechas dentro y fuera del mundo ecuestre, entre ellas la de la Infanta Elena, con quien compartió juventud y afición por los caballos en los años ochenta. Aquella relación sentimental, que se prolongó aproximadamente entre 1986 y 1989, nunca fue confirmada oficialmente, pero durante años fue considerada un secreto a voces.
Pese a su diagnóstico, el jinete pretende seguir montando a caballo
Con el tiempo derivó en una amistad sólida. Tras conocerse su diagnóstico, la periodista Paloma Barrientos explicó en Vanitatis: «La infanta Elena ha sido, es y será una persona que ha formado parte importante en la vida de Luis. Y a la inversa lo mismo. En los momentos complicados de la Infanta él también estaba».
La evolución de la ELA es distinta en cada paciente y, en su caso, asegura que mantiene autonomía y actividad. Mientras espera convertirse en abuelo, sigue centrado en su día a día y en su gran pasión. Porque, como él mismo repite, mientras pueda, seguirá montando.