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Portadas de Mette Marit en un quiosco de OsloLidia Fernández

Empeora la salud de la Princesa Mette-Marit a pocos días de que termine el juicio de su hijo

El deterioro de su salud, el caso judicial de su hijo y la sombra de Epstein colocan a la princesa heredera en el momento más crítico de su vida pública

La Princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, atraviesa una de las etapas más difíciles desde que llegó a la Casa Real noruega, que se está viendo gravemente perjudicada por los escándalos de la princesa y de su hijo. Tres frentes abiertos que están provocando una caída de la popularidad de la Casa Real noruega: el empeoramiento de la salud de la Princesa Mette-Marit, la situación judicial de su hijo y los emails que se intercambiaba con Jeffrey Epstein.

Diagnosticada en 2018 de fibrosis pulmonar, una enfermedad crónica y progresiva que reduce de forma irreversible la capacidad respiratoria, Mette-Marit ha convivido durante años con limitaciones crecientes. Sin embargo, en los últimos meses -y de forma más acusada desde comienzos de 2026- su estado ha empeorado de manera significativa.

La Casa Real ha reconocido un «desarrollo negativo» reciente, lo que se ha traducido en una reducción casi total de su agenda oficial desde finales de enero. Las cancelaciones de actos se han vuelto habituales y su presencia pública es cada vez más excepcional.

El empeoramiento no es menor: la fibrosis pulmonar no tiene cura y, en fases avanzadas, obliga a considerar tratamientos más complejos. En este contexto, los médicos están evaluando nuevas opciones terapéuticas, entre ellas el trasplante de pulmón, una posibilidad que se contempla cuando la enfermedad progresa de forma notable. Por el momento, no hay confirmación oficial de que exista una intervención programada, pero sí de que la situación clínica ha entrado en una fase más comprometida.

El caso de su hijo

En paralelo, la princesa enfrenta una situación personal de gran carga emocional. Su hijo mayor, Marius Borg Høiby, se encuentra inmerso en un proceso judicial que ha acaparado titulares en Noruega y ha incrementado la presión mediática sobre la familia.

Retrato de Marius Borg Hoiby en el juicioGTRES

Este pasado domingo, 15 de marzo, Mette-Marit reapareció tras semanas de ausencia pública para visitar a su hijo en prisión. La visita, de carácter privado, evidenció su implicación personal en el caso y su apoyo directo en un momento crítico. No existen datos oficiales sobre cuántas veces ha acudido a verle ni sobre la regularidad de estos encuentros. Tampoco ha realizado declaraciones públicas sobre el proceso judicial, manteniendo la línea de discreción habitual de la Casa Real. Sin embargo, su presencia en la cárcel confirma que sigue de cerca la situación.

Aunque no hay evidencia médica que vincule directamente este contexto con el empeoramiento de su enfermedad, distintos análisis coinciden en que el estrés emocional añadido no es un factor menor en una paciente con una patología de estas características.

El caso que afecta a su hijo continúa en curso, y, según lo previsto, finalizará este próximo jueves.

Caso Epstein

A esta situación se suma la reactivación de la controversia por sus contactos pasados con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein. La propia Mette-Marit reconoció en su día haber tenido relación con él en un contexto social previo a que se conocieran sus delitos, y expresó públicamente su arrepentimiento.

Archivos EpsteinAFP

Sin embargo, el tema ha vuelto al centro del debate público en Noruega. En este contexto, las autoridades noruegas han planteado la apertura de un proceso de revisión para esclarecer posibles fallos en los mecanismos de control institucional y analizar con mayor profundidad las conexiones existentes en su momento. No se trata de una investigación penal contra la princesa, sino de un proceso orientado a la transparencia y a la rendición de cuentas en el ámbito institucional.

Caso de bibliotecas

El último frente que se le ha abierto a la princesa es institucional: la red de bibliotecas de Noruega ha decidido dejar de contar con la imagen de la Princesa.

Mette-Marit había estado vinculada durante años a iniciativas de promoción de la lectura, participando activamente como embajadora cultural. Sin embargo, en las últimas semanas, varias instituciones han optado por desvincularse progresivamente de su figura.

El motivo no responde a un único factor, sino a la acumulación de controversias: por un lado, la reaparición del caso Epstein y, por otro, el contexto mediático derivado de la situación de su hijo. Las bibliotecas han justificado estas decisiones en la necesidad de preservar la confianza del público y evitar que la atención se desvíe de su labor cultural hacia cuestiones ajenas.

Esta retirada no ha sido centralizada, sino que se está produciendo de forma gradual y por decisión de distintas entidades.

Silencio en la Casa Real

La reacción de la monarquía ha sido contenida. Ni el Rey Harald ni la Reina Sonia, ni tampoco el Príncipe heredero Haakon, han realizado declaraciones detalladas sobre las controversias recientes, más allá de confirmar el estado de salud de Mette-Marit en términos generales.

Los Reyes Harald y Sonia de NoruegaGTRES

Este silencio responde a una estrategia de prudencia, pero también pone de manifiesto la sensibilidad del momento. La acumulación de factores adversos -salud, familia y reputación- representa un desafío poco habitual para una institución que históricamente ha gozado de altos niveles de confianza.

En este escenario, la princesa heredera se encuentra en una posición de vulnerabilidad, tanto en el plano físico como en el institucional. La evolución de su enfermedad, el desarrollo del caso judicial de su hijo y la gestión de las controversias abiertas serán determinantes para el futuro inmediato de una de las figuras clave de la monarquía noruega.