Sassa de Osma, en una imagen de archivo
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El restaurante en el que Sassa de Osma ha celebrado su cumpleaños con Christian de Hannover
La empresaria eligió Bunka Restaurante, un referente de la cocina nipona contemporánea en Madrid, para un almuerzo íntimo con su familia y amigos
El pasado sábado 21 de marzo, Sassa de Osma celebró su 38 cumpleaños de una manera que define a la perfección su estilo de vida: discreto, elegante y centrado en lo verdaderamente importante. Lejos de grandes fiestas o eventos multitudinarios, la aristócrata apostó por un plan íntimo y familiar en uno de los restaurantes japoneses más valorados de la zona noroeste de Madrid: Bunka Restaurante.
La jornada, según detalla El Español, comenzó con una rutina aparentemente normal. Tras una mañana de deporte y algunos recados, Sassa se reunió con su marido, Christian de Hannover, y sus tres hijos en su residencia familiar situada en Puerta de Hierro. Desde allí, la familia se desplazó en coche hasta Pozuelo de Alarcón, donde les esperaba un almuerzo muy especial. El destino no era casual: Bunka se ha consolidado como un referente de la cocina japonesa contemporánea, un lugar donde tradición y creatividad se combinan para ofrecer una experiencia gastronómica cuidada y diferente.
El restaurante destaca por su propuesta culinaria basada en la gastronomía nipona actual, en la que el sushi ocupa un lugar protagonista sin ser el único atractivo. Su carta incluye una amplia variedad de nigiris, uramakis y elaboraciones en crudo que seducen tanto a los amantes de la cocina japonesa como a quienes se inician en ella. Todo ello en un ambiente sofisticado pero relajado, ideal para celebraciones íntimas como la que eligió Sassa.
A su llegada, la escena reflejaba la naturalidad que caracteriza a la pareja. Mientras ella se ocupaba de los detalles, atenta a que sus hijos estuvieran perfectamente arreglados, Christian ayudaba a los pequeños a salir del coche. Lejos de incomodarse por la presencia de fotógrafos, ambos se mostraron tranquilos, cómplices y cercanos, dejando ver una imagen familiar muy cohesionada.
Al almuerzo acudieron también algunos de los amigos más cercanos de Sassa, entre ellos María Vega-Penichet, quien estuvo acompañada por su marido, Fernando Ramos de Lucas, y sus hijos. La reunión, lejos de cualquier formalidad excesiva, se desarrolló en un ambiente distendido donde la buena comida y la conversación fueron las protagonistas.
El plan no solo hablaba de sus gustos gastronómicos, sino también de su personalidad. Sassa de Osma ha sabido construir una imagen pública basada en la elegancia sin esfuerzo, algo que también trasladó a su estilismo ese día. Fiel a su estilo, eligió un conjunto sofisticado pero práctico de la firma Philippa 1970: una falda de cuadros en tonos neutros combinada con un abrigo largo tipo batín. Completó el look con botas planas negras y uno de los bolsos de su propia marca, Moi & Sass, demostrando una vez más su habilidad para conjugar moda y funcionalidad.
Tras el almuerzo en Bunka, la familia regresó a su hogar para continuar con la celebración en un entorno aún más íntimo. Allí, la tarta de nata y fresas que la propia Sassa había llevado por la mañana se convirtió en el broche final de un día perfecto. Además, las velas con el número 38 simbolizaban no solo un año más, sino también un momento vital especialmente dulce para la pareja.
Y es que tanto Sassa como Christian atraviesan una etapa de estabilidad y felicidad. Ella está consolidada como empresaria e influencer en el mundo de la moda, mientras que él mantiene un perfil discreto, centrado en su familia y en su entorno más cercano. Desde su boda en Lima en 2018, han optado por una vida alejada del foco mediático, priorizando su vida familiar en Madrid.