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Chef Jordi Cruz en una foto de archivo
Sergio R. Moreno

Gente

La dura confesión de Jordi Cruz sobre su padre: «No quiero parecerme a él»

El chef y jurado de 'Masterchef' habla con crudeza de la relación con su padre y sus metas como papá de dos niños pequeños

Jordi Cruz disfruta actualmente de una vida familiar plena, una realidad que comparte junto a su esposa, Rebecca Lima, y sus dos hijos: Noah, de dos años, y Nico, de apenas unos meses. El chef, de 47 años, adora a sus hijos y desea mantener una relación con ellos diametralmente opuesta a la que mantuvo con su padre, al que recuerda siempre 'enfadado'.

Jordi Cruz junto a su esposa Rebecca LimaInstagram

Jordi Cruz compartió recientemente en el podcast de Better algunos recuerdos que tenía junto a su progenitor y que le han marcado hasta el día de hoy: «Mi padre, cuando le pedí dinero una vez, me respondió tan mal, me dio tanto asco, que jamás volví a pedírselo. Cuando murió, no quise su dinero tampoco; no por nada, simplemente no me hacía falta». Y aunque se haya visto afectado por la dureza de su padre, trata de sacar lecciones de vida muy valiosas: «Con él aprendí que, si quería algo, tenía que valerme por mí mismo, de mis herramientas, y lograrlo. Suena muy duro lo que estoy diciendo, pero es así». Esta anécdota le marcó tanto que, desde aquel día, decidió que no quería que sus padres le siguiesen pagando las cosas y tomó una decisión radical: «Dejé el colegio y me puse a currar muy jovencito».

Una relación compleja marcada por el pasado

Aunque no es la primera vez que habla de este tema, esta vez ofrece unas declaraciones más completas sobre la realidad con su progenitor. En 2003, durante un viaje a Grecia con Jesús Calleja, pronunció unas palabras que resumieron de manera bastante clara su vínculo: «Tenía un carácter así maluco y no era el padre más cariñoso del mundo, pero siempre entendí sus negatividades, sus cosas malas. Siempre comprendí que de pequeño, con 12 años, había estado en una fábrica, que había vivido una guerra y que perdió a muchos hermanos de joven; en definitiva, que vivió muchas cosas que no le dejaban ser feliz».

Es más, en el programa de Cuatro confesó que lamentaba que su padre nunca le dijera 'te quiero' y que él solo pudo decírselo unas horas antes de que este falleciera. «Siempre pensé que mi padre no se fuera sin habérselo dicho. Él tenía un Alzheimer bestial y el hecho de que esa mirada ya no contuviera nada me facilitó la tarea», confesó. «No era una persona cariñosa, tenía poca capacidad para expresar sus sentimientos, no sabía hacerlo y no puedes echarle nada en cara. Pero cuando murió, en su despacho encontré una carpeta con recortes de periódicos míos», añadió.

Lecciones de vida y tenacidad

A pesar de todo, y según las recientes declaraciones, parece que el jurado del famoso programa MasterChef no le guarda rencor y acepta que su padre tenía una manera propia y poco adecuada de comunicarse. A lo largo del podcast también recuerda cómo, en una ocasión, escuchó cómo su padre presumía de hijo, aunque nunca se lo dijera a la cara.

Jordi trata de ver el lado positivo y de agradecerle ciertos rasgos de personalidad que le han convertido en la persona que es hoy: «Tengo un buen recuerdo de mi padre. No me ha gustado su forma de ser, no la comparto, pero prefiero haber aprendido las cosas malas y ser una persona que se sabe buscar la vida, que es un tío tenaz, a ser un 'blandurrio' que no aprendió nada porque se lo han dado todo regalado».

Jordi Cruz con su esposa y su hijoInstagram

Un objetivo vital: la felicidad de sus hijos

Por ello mismo, el cocinero afirma que, aunque entienda las circunstancias de su padre, su objetivo vital es no parecerse a él y ser una persona feliz. Contrariamente a su progenitor, él habla de sus hijos públicamente y se llena de orgullo por ellos sin pudor alguno: «Tengo dos chavales que están hechos como por encargo». Además, afirma que su intención como papá es no afectar negativamente la personalidad y la esencia de sus pequeños: «Son guapos, simpáticos, divertidos, listos… mi objetivo es no cargarme eso que ya traen de base».

Jordi Cruz, sin embargo, mantiene una excelente relación con su madre y sus cinco hermanos. De hecho, habla con mucho orgullo de su familia y la describe como pintoresca, llena de vitalidad y muy original: «Somos una familia capaz de lo mejor y de lo peor. Nos criamos asilvestrados. Mi hermana Eva está muy loca; somos variopintos, pero me llevo bien con todos».