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La Princesa Désirée de SueciaGTRES

Désirée de Suecia deshereda a su primogénito y deja a sus dos hijas 11 millones de euros y un piso en Mallorca

La hermana del rey Carlos Gustavo de Suecia murió a los 87 años el 21 de enero de 2026

La muerte de la Princesa Désirée de Suecia, hermana del Rey Carlos Gustavo, ha dejado al descubierto un testamento que redefine el equilibrio económico de su dinastía. Fallecida el pasado 21 de enero de 2026 a los 87 años en su residencia del castillo de Koberg, su pérdida conmovió al país. Sin embargo, ha sido la apertura de sus últimas voluntades ante la Agencia Tributaria sueca lo que ha capturado la atención internacional: sus dos hijas recibirán todo, mientras que su hijo varón ha sido formalmente excluido de la millonaria herencia.

Tal y como ha desvelado el tabloide sueco Expressen, el inventario oficial de los bienes de la princesa asciende a un imponente patrimonio de 11,6 millones de euros (126 millones de coronas suecas). Esta fortuna privada está constituida por dinero en efectivo, una selecta cartera de valores mobiliarios, una colección de joyas personales tasada en unos 92.000 euros (casi un millón de coronas) y un apartamento vacacional en Santa Ponsa, Mallorca, valorado en unos 600.000 euros (6,5 millones de coronas). Curiosamente, esta propiedad balear se encuentra en la misma zona donde residía su hermana, la Princesa Birgitta, fallecida en diciembre de 2024. Todo este legado se dividirá a partes iguales de forma rotunda entre sus hijas Christina Louise De Geer, de 59 años, y Hélène Silfverschiöld, de 57 años, dejando a cero la cuenta del primogénito, Carl Silfverschiöld, quien no tiene derecho a recibir nada de este dinero.

Los Reys Carlos Gustavo y Silvia de SueciaGTRES

La razón de esta drástica decisión no responde a ningún conflicto familiar, sino a una calculada estrategia de justicia financiera que la propia Désirée aclaró de su puño y letra en el documento. «Con este nombramiento he perjudicado a mi hijo Carl. Sin embargo, ha sido debidamente compensado por ello en el testamento de mi esposo», detalló la Princesa. La herencia materna cobra un significado de reparación histórica si se tiene en cuenta que ella nació en una época regida por la estricta ley sálica (abolida en Suecia en 1979), lo que tradicionalmente beneficiaba a los varones en la sucesión de los grandes títulos y latifundios familiares.

La realidad es que, tras la muerte del barón Niclas Silfverschiöld en 2017, el hijo mayor, Carl, lo heredó absolutamente todo por parte paterna: una fortuna privada de 26 millones de coronas suecas y el colosal fideicomiso de los históricos castillos de Koberg y Gåsevadsholm, cuyos activos superan los 500 millones de coronas, unos 46 millones de euros. Debido a que la legislación sueca exige la liquidación gradual de los fideicomisos tradicionales al fallecer su titular, este inmenso paquete agropecuario se reestructuró en una sociedad fiduciaria de responsabilidad limitada.

Hoy en día, Carl, de 61 años, ejerce como director ejecutivo de dicha entidad y gestiona un vasto territorio de unas 20.000 hectáreas de terreno. Por ello, el administrador de la herencia, Carl-Fredrik Herslow, ya confirmó en su momento que todos los hermanos estaban en total acuerdo con el reparto, puesto que las hijas sabían que recibirían su compensación en el futuro. Con este último movimiento, la princesa Désirée ha logrado equilibrar de forma rotunda la balanza económica entre sus tres vástagos, garantizando el porvenir de sus hijas sin desestabilizar el imponente patrimonio que sostiene el estatus de su primogénito.