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Albert Rivera

Albert Rivera se pronuncia sobre cómo es su relación con sus dos hijas

El exlíder de Ciudadanos fue padre por primera vez a los 31 años de Daniela, fruto de su relación con Mariona Saperas, y casi una década después dio la bienvenida a Lucía, con Malú

Albert Rivera rara vez habla de su vida privada, pero cuando lo hace suele dejar titulares que muestran una faceta muy distinta a la que conocieron los españoles durante sus años en política. En una reciente entrevista, el exlíder de Ciudadanos ha echado la vista atrás para recordar cómo vivió la llegada de sus dos hijas y las renuncias personales que tuvo que asumir mientras ocupaba uno de los cargos de mayor exposición pública del país.

Durante su participación en el podcast La fórmula del éxito, de Uri Sabat, el abogado ha explicado que la política exige un nivel de dedicación que deja poco margen para la vida privada. Según cuenta, había compromisos a los que simplemente no podía faltar. Entrevistas en horario de máxima audiencia, actos institucionales o acontecimientos de actualidad que requerían su presencia inmediata. «Tú no puedes decir: 'Hoy es mi tarde libre con mi hija'», reconoce al recordar aquella etapa. Una realidad que, según explica, le obligó a dejar muchas cosas por el camino. Precisamente por eso, cuando habla de sus hijas es cuando aparece su lado más vulnerable.

Albert Rivera y MalúGTRES

Albert es padre de Daniela, de 15 años, nacida de su relación con Mariona Saperas, y de Lucía, de cinco, fruto de su historia de amor con Malú. Dos niñas que llegaron a su vida en momentos completamente diferentes y que le permitieron experimentar dos formas muy distintas de entender la paternidad.

La primera llegó cuando tenía apenas 31 años y su carrera política comenzaba a despegar. Con el paso del tiempo, aquel proyecto acabaría llevándolo a recorrer España de punta a punta, encadenando reuniones, campañas electorales, entrevistas y viajes constantes. Al recordar aquellos años, reconoce que la persona que más sufrió las consecuencias de aquella agenda fue su hija mayor.

Rivera explica que vivía prácticamente entregado por completo a la política. «Yo te diría que estaba 24/7», recuerda. Una dedicación absoluta que le obligaba a hacer auténticos esfuerzos para poder pasar tiempo con Daniela. «Teníamos una hija pequeña que veía mucho menos de lo que me gustaba verla», confiesa. Aun así, asegura que aprovechaba cualquier oportunidad para coger un avión y pasar unas horas con ella, aunque solo fuera una tarde. Hay un recuerdo que todavía conserva con especial intensidad. Apenas once días después del nacimiento de Daniela tuvo que abandonar su casa para incorporarse a una campaña electoral. Sin embargo, el paso del tiempo ha ayudado a cerrar muchas heridas. Hoy mantiene una relación muy estrecha con su hija mayor. Aunque ella vive en Barcelona y él en Madrid, asegura que han conseguido recuperar gran parte del tiempo perdido.

Carla Cotterli

La llegada de su segunda hija, Lucía, en junio de 2020, supuso un giro de 180 grados para Rivera tras haber dejado la primera línea política meses antes. Nacida en plena pandemia, esta paternidad fue radicalmente distinta a la primera: alejado ya de las agendas imposibles del Congreso, el abogado pudo disfrutar de la crianza desde una posición de mayor madurez, calma y, sobre todo, siendo dueño de su propio tiempo para volcarse en la familia.

Hoy, con una vida mucho más serena y alejada del foco público, Rivera ha logrado estabilizar su faceta personal. Tras su sonada ruptura con la cantante Malú en el verano de 2023, tres años después de ser padres, el expolítico ha rehecho su vida sentimental junto a Carla Cotterli, una influencer, empresaria y diseñadora de moda con la que sale desde finales de ese mismo año.