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Lourdes Solís, Begoña Gómez y Blanca de Juan de CastroEl Debate

Investigación

Begoña Gómez se desahogó entre vinos en los jardines de Moncloa con la 'dos' de las finanzas del PSOE al no poder viajar a Turquía

Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, organizó una reunión con varias personas de su entorno en el Palacio de La Moncloa el mismo día en que tenía previsto desplazarse a Turquía con motivo de la cumbre de la OTAN. Finalmente, no pudo realizar el viaje después de que continuara vigente la retirada cautelar de su pasaporte acordada en el procedimiento judicial en el que ha sido procesada por cuatro delitos de corrupción.

El Debate ha tenido acceso a los detalles del encuentro. Ante la incertidumbre sobre si el juzgado accedería o no a devolverle el pasaporte antes del viaje, la reunión se organizó a última hora. A media tarde invitó al complejo presidencial a Lourdes Solís y Blanca de Juan de Castro. La primera es militante del PSOE y trabaja actualmente en la Tesorería de Ferraz junto a Ana María Fuentes, que está imputada por la gerente del PSOE por falsificar facturas para financiar a Leire Díez, la fontanera, en la trama de cloacas que está investigando la Audiencia Nacional. La segunda es coordinadora de la Cátedra de Transformación Social Competitiva que dirigía Begoña Gómez en la Universidad Complutense de Madrid.

Las tres permanecieron durante varias horas en una zona ajardinada del recinto bajo un cenador de madera cubierto que está acondicionado como espacio de descanso. El lugar cuenta con dos sofás de fibra sintética de color claro alrededor de una mesa baja del mismo material. Sobre la mesa había copas de vino, platos, servilletas y otros enseres propios de un encuentro informal. El cenador está rodeado de vegetación y pinos, lo que proporciona un espacio reservado dentro de los jardines del complejo.

Begoña Gómez vestía un vestido claro y sin mangas y permaneció sentada en uno de los sofás durante la conversación. Junto a ella se encontraban sus dos invitadas. Una de ellas llevaba un vestido verde y la otra pantalones de color rojo. Durante parte del encuentro, Solís sostuvo un cigarrillo mientras conversaba. La reunión transcurrió en torno a la mesa central, donde las tres compartieron bebidas y mantuvieron una conversación prolongada. La mujer del presidente hablaba con tono airado mientras comentaba «la cacería» a la que, según ella, le estaba sometiendo el juez Juan Carlos Peinado.

El cenador se encuentra delimitado por una barandilla pintada de color verde oscuro que separa la zona de descanso del resto de los jardines. A escasos metros se extiende una amplia pradera de césped que llega prácticamente hasta la fachada lateral de la residencia donde pernocta el presidente del Gobierno junto a su familia. Junto al edificio también hay varios lucernarios integrados en el jardín, así como farolas de estilo clásico repartidas por el recinto. Al fondo, entre la hilera de grandes pinos que rodean el complejo presidencial, se encuentra el trazado de la M-30.

El porche estaba acondicionado como una pequeña sala de estar al aire libre. Además de los dos sofás ocupados por las tres mujeres, había un sillón individual vacío colocado en un lateral con dos cojines claros apoyados sobre el respaldo. Las cortinas blancas del cenador permanecían recogidas y sujetas a los pilares, dejando completamente abierto el espacio. Bajo la cubierta de madera, la conversación transcurrió con total privacidad en una zona situada a pocos metros de la piscina exterior de la residencia, que está protegida visualmente por la abundante vegetación que rodea todo el perímetro del complejo.

Blanca de Juan de Castro y Lourdes Solís protagonizaron con Begoña Gómez el pasado mes de abril un episodio protagonizado a las afueras de Madrid cuando el periodista Vito Quiles trató de formular varias preguntas a la esposa del presidente. Durante aquel incidente, ambas intervinieron para impedir el acercamiento, unas imágenes que posteriormente tuvieron amplia difusión en redes sociales en las que se veía cómo Solís intentó agredir al periodista cogiéndole del cuello y él gritaba: «¡Pero que paréis, charos!». La mujer de Sánchez le denunció por acoso y el procedimiento se archivó. Tras analizar las imágenes, el magistrado resolvió: «No se han podido acreditar hechos que posean relevancia penal». Seguidamente, el periodista presentó una querella por denuncia falsa.

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