Internado de Eton College, a unos 35 kilómetros de Londres, en el condado de Berkshire
El Príncipe Jorge en Eton: entramos en el internado que funciona como un pueblo con su pub y normas de otra época
Un exalumno del elitista internado ha relatado su experiencia en un artículo de 'The Times' donde desvela cómo será el día a día del Heredero
«Eton tiene su propio idioma y sus propias tradiciones, y al igual que las primeras semanas de Harry Potter en Hogwarts, a los chicos nuevos les lleva un tiempo entenderlo». Phin Hubbard, exalumno del elitista internado donde se han formado príncipes y primeros ministros, ha relatado su experiencia en un artículo publicado en The Times. Él lo hizo gracias a una beca y subraya que en cada curso hay diversidad entre los alumnos, no todos con padres que puedan sufragar la matrícula anual, que actualmente asciende a 65.673 libras (76.380 euros). «Hay muchos chicos con becas completas y otros cuyos tatarabuelos dejaron su huella grabada en las paredes y vigas de madera del aula».
El Príncipe Jorge, el hijo de 13 años de los Príncipes de Gales, comenzará este martes su formación en este internado a orillas del Támesis, a unos 35 kilómetros al oeste del centro de Londres, en el condado de Berkshire. Cursará el conocido como 9 year que equivale a 2.º de ESO en el sistema educativo español. Sigue así los pasos de su padre, el Príncipe Guillermo, quien guarda un gran recuerdo de esta etapa, y su tío el Príncipe Harry, quien nunca se sintió cómodo en este internado.
Retrato oficial del Príncipe de Jorge
Eton College se asemeja más a un pequeño pueblo universitario que a un campus. Hubbard recuerda la presencia constante de curiosos y turistas merodeando por la zona. «Te toman fotos a diario al salir de la capilla y cuando vas al supermercado Budgens a comprar fideos instantáneos y galletas de chocolate». El internado incluso cuenta con su propio pub, llamado Tap, donde los alumnos mayores de 16 años pueden pedir dos pintas de cerveza o sidra tres veces por semana a partir. La lager más barata, Coldharbour de Brixton, cuesta 4,10 libras (4,77 euros).
«Jorge tendrá que aprender a orientarse en las distintas aulas para todas sus clases, pero también en las innumerables instalaciones, caminando por callejones y marchando a paso ligero por calles abarrotadas. Hay tres grandes teatros, incluido el Teatro Farrer con capacidad para 401 personas, un lago para practicar remo en Dorney que se utilizó en los Juegos Olímpicos de 2012 y una biblioteca con más de 150.000 libros», explica.
Los alumnos recién llegados se instalan en el Bloque F, una de las 25 boarding houses o edificios residenciales. Todos disponen de una habitación individual con cama, escritorio y algunas estanterías. «Nos permitieron poner pósteres en las paredes; Che Guevara, Jimi Hendrix, Kurt Cobain y Tennis Girl eran opciones populares», recuerda. Cada residencia tiene una dame (dama), término que se usa en Eton para referirse a una mentora o madrina, quien suele estar al tanto de que los alumnos cuentan con todo lo que necesitan. Cada mañana deben vestir el clásico uniforme conocido como School Dress o simplemente tails, consiste en un frac negro, chaleco, pantalón de raya diplomática y un rígido cuello blanco almidonado, más propio del siglo XIX.
El Príncipe Carlos y Lady Di, en el primer día del Príncipe Guillermo en Eton, acompañados de Harry, en 1995
Mientras que la mayoría de estudiantes se dirige a Bekynton, un gran restaurante autoservicio, para desayunar, comer o cenar, algunas residencias cuentan con comedores propios. Es el caso del edificio de los Eton's King's Scholars, los alumnos becados (cada año entran 14 de los mejores expedientes académicos). «Recuerdo que a veces nos servían confit de pato, risotto de pez espada, ensalada de cangrejo de río y huevas de salmón, porque la cocina que prepara la comida para el College también atiende al rector y al director del colegio. Si sus invitados no querían cenar, los alumnos del College sí».
Después de la cena, directores, profesores y alumnos se reúnen para las oraciones, pasar lista, dar algún aviso y cantar un himno. «En mi residencia siempre entonábamos la misma oración medieval por el alma del fundador del colegio, el Rey Enrique VI».