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Rocky III

Sylvester Stallone confiesa el infierno oculto tras su físico en 'Rocky III'

El actor revela que bajó su grasa corporal al 2,6 % usando esteroides y sin poder comer

El actor Sylvester Stallone ha hablado abiertamente sobre la relación tormentosa que mantuvo con su cuerpo durante los 80 y los 90 como estrella de cine de acción.

Durante una entrevista, el intérprete ha reconocido que se sometió a abusos físicos en un proceso «muy masoquista» para mantenerse en forma. Esa mentalidad le llevó incluso a consumir esteroides y a desarrollar bulimia para reducir su grasa corporal al 2,6 % durante el rodaje de Rocky III en 1982.

«Se convirtió en una obsesión. Algo realmente grave. Llegué hasta el punto de volverme bulímico», confesó el legendario actor durante una charla en The Interview, el podcast de The New York Times. «No lograba retener nada en el estómago. O bien no quería retenerlo, porque estaba obsesionado con mantener ese nivel de forma física; era, literalmente, una especie de culto obsesivo al cuerpo. Y nadie lo consigue sin aditivos ni fármacos, punto. Me da igual lo que digan. No es que seas un drogadicto, pero si vas a entrenar e intentar mantenerte en forma durante seis meses seguidos —y te alimentas a base de yogur y natillas—, simplemente no es posible», aseguró.

Stallone en una imagen de Rambo II

Cuando se le preguntó directamente si llegó a consumir esteroides por aquel entonces, Stallone no dudó en admitirlo: «Dios mío, es algo que tienes que hacer». Y agregó: «Lo haces de manera controlada: seis semanas de consumo y seis de descanso. La gente dice: 'No consigues ese físico de forma natural'. Y no, no es así. Pero eso también pasó una factura terrible». El propio Stallone ya confesó haber utilizado testosterona para retomar la saga Rambo en 2008, cuando ya había superado los sesenta años.

La estrella de 80 años reflexionó en el podcast y dijo que había «maltratado» su cuerpo. «Me han operado nueve veces de la espalda, dos de los hombros y me han hecho tres fusiones cervicales. Todo se mantiene unido con alambre, pero aun así quiero mantenerme en buena forma... Ha tenido un precio altísimo», explicó. De hecho, asegura que si pudiera volver atrás, diría: «'Deja que otro lleve la bandera y no hagas tus propias escenas de riesgo'. No sé qué me impulsaba a lesionarme constantemente».