Alejandro Sanz creció en el barrio de Moratalaz
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La difícil infancia de Alejandro Sanz en este barrio de Madrid: «Era un niño solitario»
«Mi mayor virtud es que cuando me propongo algo, realmente no me doy por vencido», confesó en una entrevista
Alejandro Sanz vive uno de los momentos más dulces de su vida. Hace tan solo unas semanas presentó el musical inspirado en sus canciones, El alma al aire, y lo hizo con la mejor compañía. No solo por la presencia de rostros conocidos del ámbito español como Víctor Elías o Natalia Rodríguez, sino también por el apoyo mostrado por su pareja, la actriz Stephanie Cayo.
Sonriente y orgulloso, el artista ha posado junto a sus cuatro hijos al completo: Manuela, de 25 años, fruto de su primer matrimonio con Jaydy Michel; Alexander, de 23, nacido de su relación con la diseñadora Valeria Rivera y que ha decidido seguir los pasos de su padre en el mundo de la música; y Dylan, de 15, y Alma, de 12, los dos hijos que tuvo con Raquel Perera, quien también acudía al evento.
Atrás quedaron los días de incertidumbre en los que no sabía si podría vivir de la música. Alejandro nació en Madrid en 1968 y vivió sus primeros años en el barrio de Pueblo Nuevo. A los ocho años se trasladó junto a su familia a Moratalaz, distrito situado en el este de la capital en el que transcurrieron buena parte de su infancia y adolescencia.
Por aquel entonces, la zona se caracterizaba por su ambiente de barrio obrero, marcando una etapa importante en su desarrollo personal y contribuyendo a forjar las inquietudes artísticas que, con el tiempo, acabarían definiendo su trayectoria musical.
«Todavía guardo algo de aquella ingenuidad... y aún me queda un buen puñado de ilusión y mucha determinación», explicó en una entrevista. «Mi mayor virtud es que cuando me propongo algo, realmente no me doy por vencido». Porque, si hay algo que tiene muy claro desde que era pequeño, eso es que «no me gusta perder, sobre todo contra mí mismo».
«Yo era un poco como el trovador del grupo; el que tocaba la guitarra y cantaba», confesó en una entrevista para The Objective. Con tan solo 7 años aprendió a tocar la guitarra y tres después ya componía sus propias canciones. Y eso que llegó a la música de casualidad. Su madre había pensado apuntarlo a clases de kárate, pero al llegar descubrió que la academia estaba cerrada. La casualidad quiso que, justo al lado, hubiera una escuela de guitarra en la que decidió inscribirlo. Una decisión improvisada que acabaría cambiando el rumbo de su vida para siempre.
Alejandro Sanz, junto a Almeida el día de la inauguración del puente del Corazón Partío
Al final, la música terminó convirtiéndose en su refugio durante la etapa escolar. Su personalidad más callada fue un impedimento en su colegio, lo que le llevó a confesar que era «un niño solitario». «Fui bastante tímido, solitario, enamoradizo», confesó al mismo tiempo que explicó que no le gustaba el fútbol. «Saber cantar me sacó de muchos problemas». Entre sus asignaturas favoritas destacaban la Literatura y la Historia, mientras que las Matemáticas se le resistían. Años después, aquel niño que llegó a la guitarra casi por azar acabaría conquistando escenarios dentro y fuera de España, hasta convertirse en uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional.
Moratalaz dejó una huella imborrable en la vida de Alejandro Sanz. Años después de convertirse en una estrella internacional, el cantante recibió un homenaje en el barrio madrileño donde creció con la inauguración del Puente del Corazón Partío, llamado así en honor a uno de sus temas más emblemáticos. Un reconocimiento a sus orígenes que conecta la historia del artista con las calles en las que dio sus primeros pasos y comenzó a forjar su camino en la música.