Fundado en 1910

Carlos Galicia y Ana Pascual con sus hijos Álvaro y Diego, al frente de polvorones El ToroDiego Rayaces

La empresa familiar detrás de polvorones El Toro: «En Cataluña les gusta el producto, pero no el nombre»

Con la sexta generación al frente y tras 175 años de historia, apuestan por diversificar el producto con polvorones de aceite de oliva o recubiertos de chocolate

Aún quedan dos meses para Navidad pero en el obrador de Tordesillas de Polvorones El Toro, propiedad de la familia Galicia, ya trabajan contrarreloj para endulzar los hogares españoles un año más y van 175. Con la sexta generación del negocio al frente, los tataranietos de Fermín Galicia, quien en 1850 abrió una tienda en la que vendían dulces y velas, reivindican su historia forjada a base de esfuerzo, buena materia prima y una receta centenaria que los ha llevado a ser considerados como de los mejores del mundo.

El matrimonio formado por Carlos Galicia y Ana Pascual, junto a sus hijos Álvaro y Diego, viajaron la semana pasada a Madrid para presentar en el restaurante Ovillo las novedades de la marca y rendir homenaje a sus orígenes. «El proyecto ha sido una constante evolución. En 1960, mi padre comenzó a comercializar nuestro producto que entonces se llamaba el Toro Vega. Registró la marca aunque luego la tuvimos que cambiar por la presión que recibimos y lo dejamos en El Toro», declara Carlos Galicia en conversación con El Debate. Recibieron amenazas de boicot y correos muy desagradables por parte de los antitaurinos y decidieron eliminar la alusión al festejo taurino de origen medieval (prohibido en 2020) para primar el carácter empresarial.

Asegura que las empresas pasan por un momento complicado. «Hay que presumir de ser empresario en este país y pensar que estamos engrandeciendo nuestro país», añade, subrayando que para todo funcione lo fundamental es el respeto y el trato que recibe el empleado. «Yo ahora estoy en jubilación activa, podría estar jubilado, pero hay que estar. Estoy muy satisfecho con la labor que están haciendo mis hijos», añade.

Carlos Galicia y su hijo Álvaro, en la tienda de Valladolid de El ToroDiego Rayaces

En un momento de expansión de la empresa, la diversificación de producto resulta fundamental. Sus polvorones se elaboran con manteca de cerdo y hace dos años empezaron con el de aceite de oliva para entrar en el mercado árabe. «Solo lleva aceita de oliva virgen extra que producen en Medina de Rioseco, del grupo Entrepinares, que también elaboran los quesos para Mercadona, son de Valladolid y son muy buenos. Es un producto que en España se está consumiendo mucho porque es más saludable y hemos conseguido dar con el punto exacto», comenta. «El jefe de la fábrica que hace las mantecas es español, pero vive en Japón y le traemos todos los años en la campaña porque es muy riguroso a la hora de hacer las masas y nos ha conseguido una muy buena textura».

Y como novedad, este año han lanzado sus toritos de chocolate, la versión del polvorón original bañado en chocolate, un concepto de mantecado que se acerca al formato bombón. Además confirmaron la apertura de un corner pop-up en el centro comercial ABC Serrano, desde el 23 de octubre al 23 de enero.

Toritos de chocolateDiego Rayaces

Carlos Galicia reivindica la labor de su mujer quien se encarga del diseño y el packaging. «Las mujeres siempre son las olvidadas». Ella menciona las dificultades que han tenido por asociar la marca y su imagen a un toro. «El toro es un emblema español que nos define. En Tordesillas los toros de la Vega eran muy grandes y bravos e intentamos hacer un logo más suave y amable y añadir otros elementos que le pudiera complementar y no darle tanto protagonismo. Nuestras cajas eran azules con un toro en medio, era muy español, pero para nuestro producto necesitaban un diseño más elegante y fino y sin renunciar al animal que es el toro nuestra marca», explica Ana Pascual. «En España suele ser bien acogido, en Cataluña peor, lo tenemos más complicado. Les gusta el producto, pero no les gusta el nombre, nos está resultando más difícil. Fuera de España tiene una gran acogida, les encanta a todos los extranjeros y les parece un diseño precioso», explica.

Caja de polvorones El Toro

Sus cajas de cartón y latas han sido decoradas con una preciosa trama de azulejos. Su hijo Álvaro explica que es una pieza con la que conectan muchas culturas. «El tema de los azulejos es un elemento de diseño que cada país hace suyo. Los portugueses me dicen 'ay qué bonito como los azulejos portugueses', llegan los andaluces y dicen 'como los de Andalucía, y los de Castilla 'como los castellanos'. Es un elemento que unifica ciertas culturas y tradiciones. En Tordesillas se usan muchos azulejos y en una propiedad tuvimos que quitarlos porque por la noche la gente se los llevaba. El suelo de la pastelería antigua tenía azulejos». 175 años después continúan mirando hacia el futuro pero sin olvidar de dónde vienen.