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Álvaro Carreras, en una imagen de archivo

Álvaro Carreras, en una imagen de archivo

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Álvaro Carreras, en las distancias cortas: de sus raíces gallegas al sacrificio de su hermano

El futbolista es celoso con su vida privada y solo deja entrever parte de ella en redes sociales

La historia de Álvaro Carreras con el Real Madrid tiene algo de Ulises regresando a Ítaca. El futbolista gallego abandonó la cantera blanca hace ya seis años para buscar nuevas oportunidades lejos de nuestro país. Tras pasar por Inglaterra y Portugal, consiguió volver al club en el que había dado sus primeros pasos como futbolista y, desde entonces, se ha hecho un nombre propio dentro del equipo. «Salí siendo un niño y vuelvo siendo un hombre», recordó emocionado en su vuelta. «Tengo muchas ganas de poder vestir esta camiseta. Es un orgullo vestir este escudo».

En el enfrentamiento del Real Madrid al RB Leipzig esta noche en la que es la tercera jornada de la Champions League promete lo que ha demostrado hasta ahora: buen hacer con el balón como lateral izquierdo. Lejos quedaron las tardes jugando al fútbol en Galicia soñando con hacerlo de manera profesional.

«Tenía una técnica exquisita y toda la banda izquierda era de él, es carrilero desde que nació», dijo de él en una ocasión el que fue su primer entrenador en el Racing de Ferrol, Julián Aneiros. «Álvaro absorbía los conceptos más rápido de lo normal, siempre prestaba atención y ejecutaba los ejercicios a la perfección», expresó a The Objetive.

Álvaro Carreras, junto a su hermano Fran

Álvaro Carreras, junto a su hermano Fran

Tenías apenas 14 años cuando se le presentó la oportunidad de jugar en las categorías inferiores del Real Madrid, lo que suponía dejar atrás su entorno, sus amigos y buena parte de la vida propia de un adolescente. La etapa en Madrid no duró tanto como pensaba y con 17 años fichó por el Manchester United. Al hecho de tener que adaptarse a un idioma y una cultura diferentes, tuvo que afrontar estar sin sus padres.

El único que pudo acompañarle fue su hermano Fran, que no dudó en dejar su vida en Ferrol para trasladarse con él, empezar de cero y ser uno más en su aventura. «Estamos persiguiendo un sueño juntos», explicó en una entrevista con La Voz de Galicia tiempo después, cuando se trasladó del Manchester al Preston North End, también su compañía. El destino quiso que, a su vez, probase suerte en el Granada y el Benfica, en calidad de cedido. El buen rendimiento que tuvo en el club portugués le trajo de vuelta al club de sus sueños.

Mientras deambulaba por Europa de un club a otro la máxima que se repetía eran los continuos viajes de su familia para verle jugar. Su padre, Francisco, oficial de Policía, se desplazaba siempre que podía junto a la madre del futbolista, Paula, y la hermana pequeña de este, con el mismo nombre –aunque llaman cariñosamente Polola– y a quien en más de una ocasión en redes sociales se ha referido como «el amor de mi vida» y «la princesa de la familia».

Los padres de Álvaro Carreras, posando para él en un momento de sus vacaciones

Los padres de Álvaro Carreras, posando para él en un momento de sus vacaciones

Parece que el futbolista quiere recuperar el tiempo perdido –síntoma de los años que ha pasado separado de ellos– y se los lleva de viaje siempre que tiene ocasión. Disfrutaron de las últimas navidades en Dubái y en verano alquiló un lujoso yate con el que navegar por las Islas Baleares. Más allá de estas pequeñas píldoras de información que conocemos gracias a sus publicaciones de Instagram, la vida de Álvaro Carreras es un auténtico misterio.

Lo único que se conoce con seguridad es su infancia en el pueblo ferrolano de Caranza, un entorno urbano privilegiado por su cercanía a la playa del mismo nombre. Su paseo marítimo se erige como el lugar perfecto para pasear. Además, posee el Auditorio de Ferrol, por lo que se ha convertido en el epicentro cultural de toda la ciudad.

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