28 de junio de 2022

Soldados estadounidenses utilizando un mortero contra las tropas japonesas, 1943

Soldados estadounidenses utilizando un mortero contra las tropas japonesas, en 1943

Picotazos de historia

El fracaso de la Operación Cottage: los aliados invadieron una isla vacía y perdieron 300 hombres

La niebla confundió a las tropas y varias unidades canadienses y norteamericanas se dispararon entre sí, lo que causo bajas por fuego amigo

El 7 de junio de 1942, los especialistas todavía discuten si como parte de una maniobra de diversión del almirante Yamamoto en su ofensiva sobre Midway, las tropas japonesas ocuparon las islas de Attu y Kiska, en el extremo occidental del archipiélago de las Aleutianas. Se trataba de territorio norteamericano, por primera vez ocupado por el enemigo desde 1812. Además, se temía que el uso del aeropuerto pusiera a los bombarderos de largo alcance –que Japón no tenía– al alcance de la costa occidental de Estados Unidos y ponía en peligro la ruta ártica de abastecimiento para el futuro de la guerra. Había que reconquistarlo.
Tropas japonesas alzan la bandera de batalla imperial en Kiska después de aterrizar el 6 de junio de 1942

Tropas japonesas alzan la bandera de batalla imperial en Kiska después de aterrizar el 6 de junio de 1942

A pesar de ser la de menor importancia estratégica, se decidió iniciar la ofensiva con la isla de Attu, la más occidental de ellas. El 11 de mayo de 1943, tras un intenso bombardeo artillero por parte de las unidades de la marina norteamericana, que daban apoyo y escolta a la 7ª división de infantería, se procedió al desembarco. La isla estaba defendida por el coronel Yasuyo Yamasaki, quien contaba con unos 2.700 soldados. Los combates se desarrollaron en un terreno, tan áspero, que no se podían utilizar vehículos. Las condiciones climatológicas eran árticas, la niebla continua y la resistencia nipona feroz. A principios de julio se declaró la isla como totalmente limpia de japoneses. De su guarnición solo se hicieron 28 prisioneros, todos ellos soldados heridos. De los 16.000 soldados norteamericanos que participaron en la operación habían causado baja a 3.829 por heridas, enfermedad, accidente, muerte en combate, etc.
Espantados por el coste de la operación y por la defensa de las tropas japonesas, los norteamericanos, se prepararon para lo peor en relación a la isla de Kiska, mayor y más importante estratégicamente. Desde principios de agosto se llevaron a cabo acciones de bombardeo sobre la isla. La fuerza de desembarco aumentó con la 13ª brigada de infantería canadiense y más de cien barcos dispararon sus proyectiles sobre la isla desde el día 13 de agosto al 16, inclusive. El día 15, la 7ª división norteamericana desembarcó en una playa al oeste de la isla y, al día siguiente, un poco más al norte, desembarcaron en otra playa los canadienses.
Tropas americanas desembarcando en Kiska

Tropas americanas desembarcando en Kiska

Lo mismo que en Attu, la niebla era casi constante, las temperaturas gélidas y el terreno impracticable para los vehículos. Continuamente se oían rumores sobre bajas, ataques de unidades aisladas y el sonido de los disparos variaba de aislados a intensos.
El día 18, el mismo día que se declaró la isla limpia de japoneses, el destructor USS Abner Read quedaba gravemente dañado al chocar con una mina y perdía 71 hombres más 42 heridos.
El balance total de la llamada Operación Cottage, que es como se denominó en clave el desembarco y toma de la isla de Kiska, costó en torno a los 100 muertos y 221 heridos a las tropas aliadas. Los japoneses: cero. Nada. El Alto Mando nipón, tras los resultados del ataque sobre Attu, decidió que no era viable la defensa y aprovisionamiento de la guarnición de Kiska, por lo que procedió a su evacuación. Algo que se llevó a cabo el día 28 de julio, sin ningún problema.
¿Y los combates en Kiska? La niebla confundió a las tropas y varias unidades canadienses y norteamericanas se dispararon entre sí, lo que causo bajas por fuego amigo. Por todo esto ustedes jamás habrán oído hablar de la operación Cottage. No era algo de lo que los Aliados pudieran mostrarse orgullosos.
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