Fundado en 1910

El general José Sanjurjo hacia 1930

La muerte de Sanjurjo: ¿accidente o sabotaje en el aeródromo de Santa Cruz?

La hipótesis de que el accidente se hubiera producido por un sabotaje se planteó desde el principio. Sin embargo, como había logrado volar sin aparentes problemas de Santa Cruz a Alverca y de allí a Quinta da Marinha, la descartó

El 19 de julio de 1936, un avión De Havilland DH.80 Puss Moth, con matrícula EC-VAA, pilotado por el capitán Juan Antonio Ansaldo, aterrizó en un aeródromo cercano a la playa de Santa Cruz, en la costa de Torres Vedras, a unos 65 km al norte de Estoril, en el extremo occidental de Europa. Mola lo había enviado a buscar a Sanjurjo a Portugal, ordenándole que lo llevara de regreso a Burgos. Cuando fue llamado ante Mola, Ansaldo iba acompañado de Fal Conde, quien le habría facilitado algunos contactos de su red en Portugal.

No fue de extrañar que, al aterrizar, una de las primeras personas con las que se topó fuera el señor Tavares, uno de los contactos locales de Fal Conde, como consta en su archivo en la Universidad de Navarra. Tavares, con quien había estado unos meses antes en San Juan de Luz, le contó que Sanjurjo ya había partido hacia Burgos en un avión francés.

Pero, al fin y al cabo, Sanjurjo aún estaba en Estoril, en la mansión que alquilaba la suegra del hermano mayor de Juan Antonio. Este relata que, una vez llegado, recibió una llamada telefónica del aeródromo para advertirle que se habían tomado medidas para asegurar la protección del avión, ya que personas sospechosas merodeaban alrededor de la aeronave.

Pidió a quienes le alertaron del peligro de sabotaje que hablaran con las autoridades locales, y le informaron de que se había colocado un «guardiña» para garantizar la seguridad del avión. Obligado a cumplir con el plan estipulado por el Gobierno portugués, apenas había amanecido cuando, acompañado de varias personas, entre ellas el ayudante de campo del presidente Carmona, fue a inspeccionar el terreno del pequeño aeródromo de la finca Quinta da Marinha.

El experimentado piloto viajó al aeródromo de la playa de Santa Cruz a primera hora de la mañana. Sin embargo, debido a la niebla, tuvo que esperar hasta después del almuerzo para despegar. Acompañado por el capitán Ruy Pessoa de Amorim, de la policía secreta (PVDE), pilotó el avión hasta Alverca, completando el registro de vuelo y los trámites aduaneros.

De ahí, regresó hacia la costa, aterrizando en el campo casi improvisado de Quinta da Marinha, donde ya lo esperaban Sanjurjo y su comitiva. El general subió al avión con una maleta de gran tamaño que puso nervioso a Ansaldo. La narración del desastre que provocó la muerte de Sanjurjo es ya bien conocida.

El capitán Ansaldo, aunque herido, logró salvar la vida después de que un pastor, Miguel Tenente Pires, lo arrastrara fuera del avión. Ansaldo fue atendido en el hospital de la Misericórdia de Cascais y luego en una clínica de Estoril. Pero, atormentado por haber fracasado en lo que consideraba la misión más importante de su vida, decidió regresar a España.

El 23 de julio logró llegar al aeropuerto de Lisboa, donde se ocultó hasta el día siguiente, y embarcó con destino a Burgos. Afirma que Pequito Rebelo (llamándolo «Paquito» por error) lo siguió a Burgos en su avioneta, llevándolo después a Pamplona. En Navarra, Ansaldo buscó curar sus heridas físicas y psicológicas en la casa solariega de su hermano Enrique, a las afueras de Pamplona, para estar en condiciones de participar en la guerra.

Como el propio Ansaldo confiesa en su libro ¿Para qué?, la hipótesis de que el accidente se hubiera producido por un sabotaje se planteó desde el principio. Sin embargo, como había logrado volar sin aparentes problemas de Santa Cruz a Alverca y de allí a Quinta da Marinha, la descartó.

No obstante, posteriormente cita el testimonio del líder socialista Ángel Galarza en dicho libro. Su fuente fue una entrevista concedida por dicho dirigente del PSOE a La Humanitat, con el significativo titular: «Si Sanjurjo vuela, no llegará a España…». Cuando estalló el Alzamiento, Galarza huyó de España y se refugió en Portugal, tras cruzar la frontera norte, por Chaves. Ahí se reunió con algunos contactos locales, uno de los cuales se presentó con un particular apretón de manos, lo que le permitió confirmar que se encontraba entre «hermanos». Al preguntar por noticias de su país, Galarza fue informado de que «Sanjurjo, el general traidor, planeaba partir hacia España en un avión que acababa de aterrizar en el aeródromo auxiliar de Santa Cruz, cerca de Torres Vedras».

El abuelo de Venerando junto al avión de Ansaldo que vino a buscar a Sanjurjo.Cedida

Profundizamos en el asunto y encontramos un blog de Venerando António Aspra de Matos, quien publicó una fotografía de su abuelo materno, António Aspra, en el aeródromo de Santa Cruz, junto a la avioneta que había venido a recoger a Sanjurjo. Con la curiosidad despertada por la foto, Venerando intentó descubrir el motivo, sobre todo porque, según recordaba, a pesar de su origen socialista y anarquista, su abuelo había sido aparentemente partidario del Estado Novo.

En la publicación, dice: «Nunca entendí bien qué hacía mi abuelo allí, pero supe que acompañaba a otros amigos de Torres Vedras, en concreto a uno que más tarde confesaría a sus familiares que habían ido allí para sabotear el avión. Como no estoy autorizado a mencionarlo, lo llamaré señor T. Conocía la estrecha amistad entre mi abuelo y el señor T. Este caballero era políticamente más activo que mi abuelo, siendo un miembro destacado de las Juventudes Socialistas de Torres Vedras y que, tras el golpe del 25 de abril de 1974, militaba en el Partido Comunista».

Venerando de Matos afirma: «Recientemente, descubrí que tanto mi abuelo como el señor T. pertenecían a la misma logia masónica en Torres Vedras desde la década de 1920». Además, especifica que esta información le fue proporcionada por Luís Perdigão, quien poseía algunas listas con los nombres de sus miembros. El hijo del señor T. contó a Venerando que, en una noche de distensión familiar, su padre le había relatado que él y otros elementos de la oposición habían ido a Santa Cruz para intentar sabotear el avión de Ansaldo, tras haber logrado desviar al soldado de la GNR que estaba custodiándolo.

Como lo conocían bien, lo invitaron a tomar un trago mientras otros, con conocimientos de aeronáutica, intentaban dañar el avión. Puede que los saboteadores masones de Santa Cruz no fueran los responsables directos del accidente aéreo, pero nunca sabremos si contribuyeron a las dificultades técnicas que impidieron que el avión ganara altitud en el vuelo fatal.