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El descubrimiento de Otzi incrustado en el hielo

El misterio de Ötzi, la momia de los Alpes: así resolvieron el homicidio más antiguo de la historia

Tenía casi 60 tatuajes repartidos por su piel, que los científicos justificaron como una terapia medicinal

En 1991, dos montañistas encontraron un cuerpo que yacía semienterrado entre hielo y nieve. El cadáver estaba a unos 3.000 metros de altitud, congelado y momificado, en una cresta nevada de los Alpes italianos. Desde entonces, su cuerpo se conserva en una urna especialmente diseñada para él, a -6,5 grados y con un 98 % de humedad. ¿Por qué? ¿Era alguien importante? No se trataba de un montañista cualquiera, sino de un hombre que vivió hace 5.000 años, a comienzos de la Edad del Bronce, al que bautizaron como Ötzi, por el valle de Ötz donde se encontró.

Convertido por el paso del tiempo en la momia más antigua de Europa y una de las más longevas del mundo, sus restos guardaban varios enigmas que la ciencia debía aclarar: ¿qué hacía a 3.000 metros de altitud? ¿Quién era? ¿Cómo murió?

Ötzi tenía el pelo castaño, medía en torno a 1,50 m, pesaba 50 kg y tenía unos 46 años cuando murió, según la prueba del carbono 14. Hasta aquí, todo normal para un hombre de la Edad del Bronce. Pero cuando sacaron el cuerpo del hielo y lo llevaron al laboratorio, descubrieron que su muerte no había sido accidental. Estaban ante el caso abierto de homicidio más antiguo del mundo. Era algo excepcional. Para descubrir cómo había muerto, los investigadores tenían que reconstruir la escena del crimen y saber más sobre la víctima.

En torno al cuerpo se encontraron varios objetos: restos de un abrigo de piel bastante grueso, una mochila con un bastidor de madera y un zapato. Esto demostraba que Ötzi estaba más que preparado para atravesar los Alpes; es más, llevar zapatos era una rareza en aquella época, pero seguro que le fueron muy útiles para la caminata entre piedras, hielo y nieve. Además, «el hombre de los hielos», como se le apodó, portaba un hacha de bronce, un cuchillo y un arco con unas doce flechas. Lo extraño era que el arco no estaba terminado y solo unas pocas flechas estaban listas para utilizar.

Crimen en los Alpes

Los utensilios encontrados daban contexto, pero la respuesta sobre la muerte de Ötzi estaba en su cuerpo, que se trasladó al Museo de Arqueología del Tirol para estudiarlo en profundidad. El plan de acción para esta autopsia empezaba por descongelar la momia; después, un grupo de dos docenas de científicos tendría una ventana de nueve horas para hacer las pruebas necesarias, ya que después se volvería a congelar el cuerpo para conservarlo.

El análisis genético reveló que aquel hombre de hielo tenía antepasados procedentes de los agricultores de Anatolia (actual Turquía) y de tribus de pastores cercanas a lo que hoy es Ucrania. En su pelo se encontró cobre y arsénico, por lo que Ötzi habría estado en contacto directo con una fundición de bronce.

El interior de su cuerpo otorgó las pistas definitivas para resolver el misterio de su asesinato. Por los restos encontrados en su estómago se supo que había comido carne de íbice alpino (cabra salvaje de la región), bayas y semillas. Además, tras una radiografía tridimensional, encontraron un cuerpo extraño situado bajo la escápula: una flecha de piedra.

Según esto, Ötzi había muerto por una hemorragia interna provocada por una flecha que le alcanzó en la espalda. ¿De quién huía? Jamás se sabrá, pero el crimen estaba resuelto: «el hombre de los hielos» había sido asesinado por la espalda con una flecha certera. Algunas hipótesis afirman que podría deberse a una disputa entre agricultores y ganaderos, o que fue un miembro de la misma tribu quien acabó con Ötzi. Estas teorías, la historia de esta momia europea y una recreación de cómo pudo ser en vida se pueden conocer visitando el Museo de Arqueología del Tirol, situado en Bolzano.