El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEFE

El 'bunkum', la técnica del discurso vacío que Pedro Sánchez ha traído al Senado

En 1820, a raíz de un discurso del congresista estadounidense, se acuñó el término 'bunkum' para referirse a «promesas vacías, tópicos vagos o falsedades descaradas, con el objetivo de crear una ilusión de competencia o persuasión»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este jueves en el Senado para responder sobre los casos de corrupción que atañen al PSOE y a su entorno más cercano.

Desde el inicio de la sesión, el presidente no ha dejado de responder con evasivas, hasta tal punto que el presidente de la comisión, Eloy Suárez Lamata, le pidió en varias ocasiones que se ciñera a las preguntas planteadas. Durante la intervención de la senadora de UPN, María del Mar Caballero, esta insistió que se pronunciara de forma clara: «¿Puede aclararnos si ha recibido alguna vez algún pago en efectivo, en sobres? Sí o no, pregunta concreta».

Sánchez afrontó las preguntas de la oposición con un discurso extenso, lleno de referencias y giros retóricos. Este tipo de oratoria, más expositiva que resolutiva, evocó las largas sesiones parlamentarias del siglo XIX, y en particular el caso de Felix Walker, representante en el Congreso del condado de Buncombe, en Carolina del Norte.

Letrero dedicado a Felix Walker

En 1820, a raíz del discurso del congresista estadounidense, se acuñó el término talking for Buncombe para describir los discursos vacíos destinados a contentar al público.

Por aquel entonces, en el Congreso se debatía lo que se convertiría en el Compromiso de Misuri. Este acuerdo buscaba mantener el equilibrio político entre los estados esclavistas y los libres. La posible admisión de Misuri, estado esclavista, inclinaba la balanza en favor de estos. Muchos historiadores, como David M. Potter, consideran este debate como un antecedente directo de los conflictos que desembocarían en la Guerra Civil estadounidense.

Tras intensos debates y volátiles maniobras políticas, se iba a celebrar una votación. Sin embargo, Walker, que no había hablado hasta ese momento, intervino para decir lo siguiente:

«Señor presidente, no habría intervenido en esta cuestión si no creyera que estamos a punto de sumergirnos en una política peligrosa y conflictiva que afecta profundamente a algunos de nuestros intereses más importantes y derechos más preciados. Al expresar mi opinión sobre este tema, me encuentro con dificultades que no puedo evitar. Se ha debatido de forma tan brillante que casi impide seguir investigando, y cualquier cosa que se pueda añadir parece un golpe al aire o hablarle al viento...».

El demócrata-republicano continuó su discurso desviándose del tema que se estaba tratando y sin llegar a decir nada concreto. A pesar de que varios de sus compañeros congresistas le rogaron que se detuviera, Walker continuó con una densa intervención, repleta de metáforas.

Cuando un periodista le preguntó por qué había seguido hablando cuando era obvio que sus palabras no estaban teniendo ningún impacto, Walker respondió que sus palabras no eran para beneficio del Congreso y que había pronunciado «un discurso para Buncombe», el condado al que representaba.

Según el historiador Hugh T. Lefler y otras fuentes del North Carolina Department of Natural and Cultural Resources, aquella expresión —«un discurso para Buncombe»— se popularizó entre los periodistas del Capitolio para describir los discursos vacíos, destinados únicamente a impresionar al público local. Con el tiempo, la palabra buncombe pasó al inglés como sinónimo de «palabrería política, hueca o insincera», y de ahí derivaron las formas bunkum y bunk, muy usadas desde mediados del siglo XIX.

El episodio de Walker se convirtió así en un referente clásico del discurso político vacío. En el siglo XX, el término bunk siguió utilizándose para describir «promesas vacías, tópicos vagos o falsedades descaradas, con el objetivo de crear una ilusión de competencia o persuasión sin abordar las complejidades o los matices de los temas en cuestión», tal y como recoge el portal Political Dictionary.