Fundado en 1910

La segregación racial en Estados Unidos relegaba a la gente que no era blanca a la última fila de asientos en los autobuses

Claudette Colvin, la adolescente que se negó a ceder su asiento nueve meses antes de Rosa Parks

Por no querer ceder su asiento a una mujer blanca en un autobús fue condenada con el cargo de «perturbar el orden público»

El pasado 13 de enero falleció Claudette Colvin a la edad de 86 años. Fue ella quien, el 2 de marzo de 1955, siendo estudiante de penúltimo año de secundaria, subió a un autobús urbano segregado en Montgomery, Alabama, y se sentó junto a la ventana, cerca de la parte trasera. Cuando el conductor le ordenó que cediera su asiento para que una mujer blanca pudiera estar más cómoda, Colvin, quien había estado estudiando historia negra en clase, aprendiendo sobre abolicionistas como Harriet Tubman y Sojourner Truth, no se inmutó.

Fue, por lo tanto, Colvin, nueve meses antes del ya legendario episodio de Rosa Parks, quien participó en uno de los primeros desafíos al sistema de tránsito Jim Crow de la ciudad, permaneciendo en su asiento hasta que la policía la arrastró hacia atrás fuera del autobús.

Una estación de ómnibus en Durham, Carolina del Norte, en mayo de 1940

Su posterior arresto inauguró lo que King describió como un período crucial para la comunidad negra en Montgomery. Los líderes comunitarios formaron un comité para reunirse con funcionarios de la ciudad y de la compañía de autobuses, exigiendo un mejor trato para los pasajeros negros. Esas conversaciones resultaron infructuosas, recordó King en sus memorias, pero el «miedo y la apatía» gradualmente dieron paso a «un nuevo espíritu de valentía y respeto por uno mismo».

Fue declarada culpable de agredir a un agente de policía, perturbar el orden público y violar una ordenanza municipal que establecía que «era ilegal que cualquier pasajero se negara o no tomara los asientos asignados a la raza a la que pertenece»; las dos últimas condenas fueron retiradas durante el juicio de apelación.

Claudette Colvin

El momento del episodio y del posterior juicio no era baladí: las leyes locales sobre autobuses estaban a punto de ser impugnadas en los tribunales, ya que la Corte Suprema había declarado recientemente ilegal la política de «separados pero iguales», la que sustentaba la segregación sureña en general. Sin embargo, desde la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, en sus siglas en inglés), principal asociación cívica, se consideró que Colvin era demasiado inmadura y combativa como para ser un caso constitucional. Otros creían que su piel oscura y su pobreza también jugaban en su contra.

La situación se complicó aún más cuando Colvin se quedó embarazada poco después del juicio. Como lo expresó el líder de los derechos civiles E. D. Nixon, quien le había conseguido un abogado: «Tenía que asegurarme de tener a alguien con quien pudiera ganar... para pedirle a la gente que nos diera medio millón de dólares para luchar contra la discriminación en una línea de autobuses».

Por eso Parks, quien como secretaria de la sección local de la NAACP había protegido y ayudado a Colvin, designándola como maniquí para vestidos de novia, fue elegida como la inofensiva abanderada de clase media de un boicot organizado de autobuses en diciembre de 1955. Colvin, tras haber dado a luz a su bebé, fue una de las cuatro demandantes principales en el caso federal de 1956 que dictaminó la inconstitucionalidad de la segregación en el transporte público.

Sin embargo, se sentía tildada de alborotadora y fue despreciada tanto por los alabameños blancos como por los negros. En 1958, abandonó el Sur y se convirtió en empleada doméstica en la ciudad de Nueva York, luego en auxiliar de enfermería, jubilándose en 2004.

Colvin había nacido bajo el nombre de Claudette Austin el 5 de septiembre de 1939 y creció en una granja en la zona rural de Alabama. Cuando su padre abandonó a la familia, Claudette y su hermana menor —quien posteriormente falleció de polio, siendo joven— fueron educadas por sus tíos abuelos y adoptaron su apellido, Colvin. Se mudaron a King Hill, una zona pobre de Montgomery, donde Claudette asistió a la escuela secundaria Booker T. Washington, reservada para afroamericanos.

Su compromiso con el movimiento de derechos civiles comenzó a través del caso de un compañero de colegio, Jeremiah Reeves, quien, en 1952, a los 16 años, fue condenado a muerte por violar a una mujer blanca. El jurado estaba integrado exclusivamente por blancos. Su deliberación duró menos de media hora. Aunque existían pruebas contundentes contra Reeves, la severidad de la sentencia parecía tener motivos raciales. De ahí que Martin Luther King y la NAACP se implicaran en el recurso de apelación, llegando el caso dos veces a la Corte Suprema.

En este ambiente, la escuela secundaria segregada de Colvin se convirtió en un foco de radicalización. Allí se enteró de la revuelta de los Mau Mau en Kenia. También de la poesía negra. Durante la Semana de la Historia Negra, Claudette Colvin tuvo que redactar un trabajo centrado en la pregunta: «¿Cómo te sientes como estadounidense?». Decidió escribir sobre Reeves para enfatizar que «no se nos consideraba estadounidenses. Se nos consideraba negros. Y la clase dominante nos trataba como ciudadanos de segunda clase». Ya estaba concienciada para lo que iba a ocurrir el 2 de marzo de 1955.