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Adolf Hitler

Los documentos soviéticos desclasificados que revelan contradicciones sobre la muerte de Hitler

Los archivos difundidos por el FSB recogen versiones contradictorias sobre los últimos minutos del dictador nazi, aunque no alteran la conclusión histórica de que murió en el búnker de Berlín

Adolf Hitler se quitó la vida el 30 de abril de 1945 en el interior del búnker de la cancillería ante la inminente llegada de las tropas del Ejército Rojo a la capital de Alemania. Durante décadas, este episodio ha estado rodeado de dudas, teorías conspirativas y versiones contradictorias.

Sin embargo, la publicación de archivos soviéticos desclasificados con motivo del 80.º aniversario de la muerte del dictador alemán ha aportado nueva luz sobre sus últimas horas, al revelar discrepancias entre algunos testimonios recabados por los servicios soviéticos.

La versión históricamente aceptada sostiene que el 30 de abril Hitler se quitó la vida de un disparo en la sien tras ingerir cianuro, mientras que su esposa, Eva Braun, moría tras ingerir el componente químico. Según relata el famoso historiador Anthony Beevor, los ayudantes de Hitler quemaron con gasolina ambos cuerpos en el jardín, tal como el führer había ordenado días antes.

Lo que revelan los documentos desclasificados

El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) publicó el 30 de abril de 2025 copias digitales de documentos desclasificados con transcripciones de interrogatorios y testimonios de personas del círculo íntimo de Hitler, entre ellas Heinz Linge, ayuda de cámara y mayordomo personal del dictador, y Otto Günsche, su ayudante militar. El material procede de los archivos de la Dirección del FSB para la región de Ivánovo y fue difundido en la página web del organismo.

Los documentos indican que los grupos de trabajo Smersh detuvieron a varios miembros del entorno de Hitler al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos se encontraban el comandante de la defensa de Berlín, el general de artillería Helmut Weidling; el representante personal de la Armada en el cuartel general de Hitler, el vicealmirante Hans Voss; el jefe del Servicio de Seguridad del Reich, Hans Rattenhuber; el ayuda de cámara del führer, Heinz Linge, y su ayudante Otto Günsche, entre otros.

Documentos desclasificados revelan nuevos detalles sobre la muerte de Hitler

Uno de los testimonios más llamativos es el atribuido a Rattenhuber. Según esa declaración, diez minutos después del envenenamiento de Hitler, Linge «le disparó un tiro de control en la cabeza para glorificar su muerte, demostrando así que Hitler había muerto como un soldado». Sin embargo, durante la investigación, el propio Linge sostuvo que Hitler se había disparado en la sien.

En su declaración, Linge afirmaba que Hitler «creía que continuar la lucha era totalmente inútil. Temía ser capturado al intentar escapar de Berlín. Además, su grave estado físico era indiscutible, al igual que sus delirios de grandeza, que le impedían inclinarse ante el vencedor o entablar negociaciones con él».

Asimismo, el mayordomo detalló cómo vestía la pareja antes de quitarse la vida: «En el momento del suicidio, Hitler vestía una camisa blanca con cuello vuelto blanco y un chaleco negro, una chaqueta gris de uniforme cruzada de gabardina fina, pantalones largos negros, calcetines finos de papel negro y botines de cuero». Su esposa, por su parte, «vestía un elegante vestido de seda, medias de seda muy finas y zapatos de tacón de cuña».

Declaración escrita de Heinz Linge

También recogió su última conversación con el dictador alemán: «Al despedirme de Hitler el 30 de abril de 1945, le pregunté: 'Führer, ¿a quién deberíamos intentar contactar en Occidente?'. Y recibí la respuesta: 'Por el bien del que aún está por venir'».

El testimonio de Linge también contradice la hipótesis de que Hitler pudiera haber utilizado un doble. En su declaración, sostuvo que «Hitler no tenía un doble» y afirmó que «era imposible abandonar el lugar sin ser visto, ya que solo había una salida de la habitación».

Heinz Linge estuvo diez años encarcelado en la URSS hasta su liberación en 1955. Fue interrogado en numerosas ocasiones dadas las dudas y misterios que durante años rodearon la muerte de Hitler. Murió en 1980.

Por su parte, Günsche, al igual que Linge, fue trasladado en avión a Moscú, donde fue sometido a una intensa presión psicológica. Según los archivos, los interrogadores soviéticos lo colocaron en una celda con el coronel Remlinger, criminal de guerra nazi, a quien utilizaron intencionadamente para persuadirlo de cooperar.

La táctica tuvo éxito y Günsche se distanció de su «juramento» a Hitler, haciendo hincapié, según recogen los documentos, en cómo los líderes nazis habían abandonado sus cargos en las últimas horas del régimen.

Los documentos desclasificados no alteran la conclusión aceptada por la historiografía: Hitler murió en el búnker de la Cancillería de Berlín y sus restos fueron quemados para evitar que cayeran en manos del Ejército Rojo. Lo que sí aportan es una nueva muestra de las contradicciones existentes entre los testimonios recogidos por los servicios soviéticos sobre los minutos finales del dictador y sobre el papel que pudieron desempeñar sus subordinados tras su muerte.