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Cazador inuit fotografiado usando gafas de nieve de madera en los Territorios del Noroeste de Canadá (1921)

Cazador inuit fotografiado usando gafas de nieve de madera en los Territorios del Noroeste de Canadá (1921)

Picotazos de historia

Las gafas de sol, el accesorio de verano que nació para evitar la ceguera

Las gafas de sol nacieron como una herramienta para protegerse del reflejo de la luz solar y acabaron convertidas en un símbolo de elegancia, cine y modernidad. Desde los anteojos inuit hasta las populares Ray-Ban Aviator, su historia une necesidad, técnica y moda

El diccionario de la Real Academia Española define «resol» como el reflejo de la luz solar. Esta es una sensación bastante desagradable y todos hemos sentido ese deslumbramiento que nos impide abrir los ojos al cruzar algún lugar en donde los rayos solares son reflejados.

Pero el sol siempre ha estado ahí. Acompaña a la humanidad desde sus inicios. De antiguo es que conocemos sus bondades y peligros. Sus rayos nos traen calidez, pero pueden agostar cosechas enteras; iluminan nuestro mundo, pero también pueden cegarnos; pueden hacer brotar vida y pueden producirnos una lenta y dolorosa muerte.

Cualquiera que haya vivido en el campo, aunque solo fuera por un breve periodo de tiempo, sabe de la importancia del sombrero y por eso ha sido una pieza vital de nuestro vestuario a lo largo de la historia, y continúa siéndolo, aunque no tanto. Pero no vamos a hablar ahora del sombrero, pero sí del sol y sus consecuencias.

El resol, como les mencionaba antes, puede ser un incordio, pero en algunos lugares, algo mucho peor. Los inuit —que toda la vida hemos llamado esquimales, hasta que alguien decidió que era un término peyorativo— fabricaron anteojos, hace más de cuatro mil años, con marfil, hueso, cuero o madera para poder bloquear los rayos solares que rebotaban sobre la nieve y que podían llevar a la ceguera.

Gafas de nieve inuit de Alaska . Hechas de madera tallada

Gafas de nieve inuit de Alaska . Hechas de madera tallada

Parece ser que en el siglo XII —al final de la dinastía Song— los jueces en China empezaron a utilizar unas lentes de cristal oscurecidas con la finalidad de ocultar las expresiones del juez mientras interrogaba al reo y a los testigos. Esta costumbre continuó en China hasta principios del siglo XX.

Toda la información que he encontrado habla de un científico portugués, de nombre Nuño Fernandes, que en 1459 encargó unas gafas tintadas a Italia. El motivo de tal encargo era que le molestaba el reflejo de la luz sobre la nieve cuando montaba a caballo.

Sinceramente, me parece un invento. No hay detalle ni explicación alguna acerca de este personaje. El nombre es muy común, pero debía de ser alguien poderoso para poder hacer tal encargo. Por ello, es de lo más curioso que no haya una sola referencia aparte del nombre y la fecha de este individuo. Además, todos parecen repetir el mismo detalle, pero nadie es capaz de aportar más información respecto a la persona o las fuentes. Da la sensación de ser típico del bulo que se alimenta citándose a sí mismo.

Antoine Lavoisier realizando un experimento relacionado con la combustión generada por luz solar amplificada.

Antoine Lavoisier realizando un experimento relacionado con la combustión generada por luz solar amplificada.

El primer caso documentado de gafas de protección solar se da en el siglo XVI, en Italia. El botánico y científico humanista Gian Vincenzo Pinelli (1535-1601) mandó pulir unas lentes especialmente tintadas de verde oscuro para protegerse de los rayos del sol, ya que tenía un ojo delicado debido a un accidente en su infancia.

La idea sería retomada por los venecianos elegantes del siglo XVIII. En Venecia tienen su renombrada fábrica de cristal de Murano. Allí sus artesanos tintarán, pulirán y encastrarán en monturas metálicas, de marfil, carey u otro material, lentes de color verde. Estos anteojos —denominados como «de góndola», «venecianos» o «de dama»— eran utilizados por los miembros más distinguidos de la nobleza veneciana con el fin de protegerse del resol de los rayos solares sobre las aguas.

En el Museo del Vidrio de Murano conservan un fantástico par de anteojos con montura de carey que perteneció a Alvise IV Mocenigo, 118.º dogo de Venecia (1763-1778). Este objeto nos muestra la noción de refinamiento que acompañaba a la utilización de estas lentes tintadas.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, la revolución industrial y el desarrollo de la tecnología y de la ingeniería impulsaron la metalúrgica. En algunos casos empezaron a utilizarse gafas especiales de protección, gafas oscurecidas para proteger la vista. Fuera de estos casos, los anteojos oscuros eran raros y de encargo. Por lo tanto, piezas caras.

Con el nuevo siglo XX, y en especial gracias a una invención llamada cinematógrafo, las gafas de protección solar tendrán un enorme impulso.

Las estrellas de las películas eran objetos de admiración, de adoración incluso. Pasaron a ser los grandes exponentes del glamur y sus vestimentas, hábitos y aficiones fueron imitados por la legión de admiradores.

Los actores debían estar largas jornadas rodando en escenarios profusamente iluminados por potentes focos de escenario; por ese motivo, siempre que se encontraban fuera de cámara utilizaban gafas tintadas para protegerse y descansar la vista.

Por supuesto, los fotógrafos sacaron fotografías de las estrellas más rutilantes con gafas de sol. El público reconoció que este podía ser un complemento muy favorecedor. Hay una canción de Franco Battiato que dice que las gafas oscuras aportan «más carisma y sintomático misterio».

Tom Cruise, en la película 'Top Gun'

Tom Cruise, en la película 'Top Gun'

Las gafas de sol pasaron a ser un complemento indispensable de la persona elegante; incluso se empezaron a utilizar en entierros y funerales.

A finales de la década de 1920, casi coincidiendo con el famoso Crac del 29, un empresario llamado Sam Foster decidió aplicar el celuloide (material plástico) en la fabricación de monturas para gafas. De esta manera consiguió abaratar muchísimo las elegantes gafas de sol. Ahora todo el mundo podía comprarse un par y lucir como su estrella favorita.

En la década siguiente (1930), un teniente coronel de la Fuerza Aérea, John Macready, encargó a la óptica Bausch & Lomb unas gafas de sol para los pilotos. La mejora de diseño y motores había permitido que las tripulaciones volaran a grandes alturas, donde los rayos de sol les producían constantes molestias.

La empresa sacó un prototipo en 1937, pero no acabó de convencer. Repasaron el diseño original con dos lentes en forma de lágrimas que tocaban los pómulos y doble puente: uno adaptado a la curva de la nariz y el otro uniendo la montura superior de ambas lentes.

Eran gafas ray banner —barrera contra rayos— y salieron en 1938, y muy posiblemente sean el modelo de gafas más conocido del siglo XX: las famosas Ray-Ban, modelo Aviator. Yo tuve unas.

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